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Otra vez me dejan fuera

Miguel Sánchez-Romero
Publicada el 16/07/2021 a las 06:00 Actualizada el 16/07/2021 a las 20:55

Llevo días leyendo las diversas interpretaciones que sesudos analistas políticos hacen sobre los cambios realizados por Sánchez en su gobierno. Ninguna me sirve porque nadie aborda el aspecto más significativo de estos, al menos para mí: nuevamente vuelvo a quedarme fuera del Consejo de Ministros. La verdad es que no me sorprende. Si bien mi carrera personal es un cúmulo de éxitos (raro es el día en que no me llega un correo advirtiéndome de lo afortunado que soy por haber sido elegido para el sorteo de dos noches de hotel en algún sitio al que nunca había pensado ir), es verdad que como ministrable estoy instalado en la perenne derrota.

Cada vez que, tras unas elecciones, se avecina la formación de un nuevo gobierno o, como en este caso, cuando en algún momento de la legislatura hay rumores sobre un próximo relevo de miembros del mismo, empiezo a sentir esa tensión gástrica que crean determinadas expectativas y algunos restaurantes indios, y no me separo del teléfono.

El pulso se me altera cuando la pantalla muestra un número desconocido y, en cuanto descuelgo, estoy tentado de decir: “Acepto, será un honor”. Si no lo hago es porque en 2018, la vez que más cerca creí estar de asumir alguna cartera, lo hacía y acabé cambiando de compañía telefónica tres veces.

¿Por qué estaba tan seguro de que en 2018, en su primera y breve legislatura, Pedro Sánchez me nombraría ministro? Porque se trataba del mismo Pedro Sánchez que en 2014 había nombrado a César Luena Secretario de Organización del PSOE. ¡César Luena! ¿Recuerdan ustedes a César Luena? ¿A que no? Pues a eso me refiero. Nadie podría echarles en cara ese olvido. Al lado de César Luena, Pedro Sánchez parecía un estadista de verdad. No descarto que esa fuera la razón por la que lo eligió.

Y si lo recuerdan también me están dando la razón. Estoy seguro de que no se les habrá olvidado por el mismo motivo que a mí. Escuchar a César Luena, asistir a alguna de sus comparecencias públicas, atender a su discurso tan romo en forma como en contenido, era asomarse al precipicio de la política y sentir el vértigo que te produce avistar el vacío. Mirar hacia abajo desde el Empire State Building, una experiencia que no se olvida.

También es posible que, con aquel nombramiento, Sánchez estuviera mandando un mensaje alentador a los miles de jóvenes que en institutos y universidades se habían presentado a la elección de delegado de curso… y habían perdido. Un mensaje de esperanza que venía a decirles: “No desfallezcas. Tus compañeros no confían en ti para gestionar el horario de 2º D, pero tal vez en la política encuentres un hueco”.

Es posible que César Luena atesore virtudes que en su paso por la Secretaría de Organización socialista no tuvo tiempo de demostrar. Aunque, tal vez, podría haberlo hecho –no queda constancia– en las múltiples ocupaciones que tuvo antes y después de ostentar ese cargo: varias veces concejal, diputado autonómico, diputado nacional y, en la actualidad, vicepresidente de la Delegación para las Relaciones con la Península de Corea del Parlamento Europeo. Es verdad que las cosas con la península de Corea no van mal del todo y tal vez ello se deba a la callada labor de Luena, para quien llevarse bien con la península coreana fue siempre una obsesión. En ese caso únicamente podemos felicitarnos, dar por bien gastado el dinero público empleado en pagarle todos estos años y rezar para que no nos lo robe Silicon Valley.

En 2019, en la segunda legislatura de Sánchez cuyo equipo de gobierno ahora renueva, tampoco tuve suerte. Sánchez ya tenía su César Luena: Carmen Calvo. Calvo había dispuesto también de la oportunidad de mostrar sus aptitudes cuando José Luis Rodríguez Zapatero la nombró ministra de Cultura en 2004. No lo logró. Fue relevada de su cargo en 2007, antes de acabar la legislatura. Pero la política guarda estas sorpresas. El haber sido una ministra del montón, cesada por tu jefe antes de acabar el periodo por el que se te contrató, no supone obstáculo alguno para que años después no solo tengas una nueva oportunidad como ministra, sino que además seas promocionada a vicepresidenta.

Así funciona la selección de personal en los asuntos públicos. En una remesa de nombramientos, rara vez se confirma la premisa de buscar el “gobierno de los mejores”. Esta suele ser sustituida frecuentemente por el “gobierno de los mejores colocados” en una lista donde la aptitud no es siempre el filtro principal. La elección de este tipo de cargos debería ir siempre acompañada de las opciones finalmente descartadas. Tal vez esa información podría habernos ayudado a entender, por ejemplo, lo de Máxim Huerta como ministro de Cultura. Si la opción “b” era el conde Lecquio, a Máxim no se le hubiera podido poner ni una pega.

Sin embargo, reconozco en Carmen Calvo una virtud: su sorprendente capacidad para, en toda su carrera política, no haber dicho jamás algo que lograra interesarme. A pesar de hacerlo con un tono jactanciosamente divulgativo, como empeñada en demostrar que la nada encierra secretos que deberíamos conocer. Calvo podría estar leyéndome mi analítica después de un infarto y conseguir que a los quince segundos empezara a aburrirme. Incluso a desear que volviera a darme otro para librarme de ella.

Es un caso completamente distinto al de Manuel Castells, ministro de Universidades, que difícilmente podría aburrir dado lo poco proclive que es a manifestarse. Y no parece que no lo sea porque su absoluta dedicación al desempeño de sus funciones como ministro lo mantengan persistentemente ocupado. Es verdad que en un concurso de gente con pinta de buena persona sería el ganador indiscutible. Pero también lo es que si fuese fontanero y te dijese que mañana está en tu casa a las ocho de la mañana, apostarías a que no llega antes de las diez.

La sensación es que, en la mejor tradición universitaria, Castells ha permanecido gran parte de los momentos en que la pandemia ponía a examen su gestión recluido en la cafetería, que es donde los universitarios veteranos instalan su campamento. Su relevo, que a nadie hubiera sorprendido, no procede porque Sánchez no puede tocar a los ministros de Podemos, y Podemos, por su alergia a la autocrítica o por sus compromisos con el gremio de fontaneros, no ha sido capaz de proponer el cambio.

Entenderán ustedes que no haya legislatura en la que, comparándome con los elegidos para regir los destinos de este país, no me vea capacitado para hacerlo igual de mal que algunos de ellos. Sin embargo, una vez más me vuelvo a quedar fuera del Ejecutivo. Y conmigo mi propuesta estrella para retomar la iniciativa política con una medida de amplio consenso: prisión permanente revisable para los conductores de motos acuáticas. No veo al PP oponiéndose.

 

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27 Comentarios
  • picota picota 18/07/21 01:30

    Magnífico artículo, Miguel Sánchez-Romero. Muchas gracias.
    Leeré siempre todo lo que vea que publica..

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  • nidea nidea 17/07/21 19:45

    Carmen Calvo me parece una de las mejores personas del Consejo de ministros y siento mucho que se vaya. Una persona honrada y valiente y con mucha capacidad, inteligencia y solidez. Coincido con ella en muchas cosas, entre otras en su oposición a la ley trans desde un punto de vista de izquierdas.

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  • Evaus Evaus 16/07/21 23:58

    Joder. Echar unas risas ewn estos tiempos es muy gratificante. Muy bueno.

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  • radelpca radelpca 16/07/21 19:44

    Muy bueno y apetecible el humor con sarcasmo en estos tiempos....te felicito por el articulo.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 16/07/21 19:21

    Militantes, el ascensor de los meritorios del partido funciona . No deseperen.

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  • AMP AMP 16/07/21 17:13

    La mar de ocurrente, tío, la mar de ocurrente. Siempre es bueno una sonrisa sardónica.

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  • Hammurabi Hammurabi 16/07/21 16:49

    Dos conclusiones he sacado de tan ávida lectura. En boca cerrada no entran moscas, y es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y demostrarlo. Claro que así, difícilmente se logra una cartera, o si.......

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  • Androide paranoide Androide paranoide 16/07/21 12:27

    A mi me propuso algo el presi, pero me tenia que sentar al lado de Margarita Robles en el consejo de ministros,¡Vamos no jodas¡ le contesté.

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    • ncvc ncvc 17/07/21 05:06

      Pués me parece fuera de lugar e inapropiado este comentario.

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  • Don Aire Don Aire 16/07/21 12:26

    Genial. Me parto.

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  • Orbegozo Orbegozo 16/07/21 09:11

    Ja, ja,ja,ja,...
    muy divertido, este suplemento del EL JUEVES, que infolibre publica firmado por el Sanchez-Romero
    Al final, el chascarrillo, que yo leo con autentica devoción, viene a ser, como un chiste de mariquitas de aquellos de antes, pero con políticos por medio.
    Hasta aquí, todo bien, me río, me divierto, y a otra cosa, pero......

    Como dice la copla, " ...toito te lo consiento menos que me faltes a mi mare..."

    En este caso, Manuel Castells.
    El "profesor" Castells, desde que fue nombrado, ha cargado el sanvenito de, vago, aburrido, soso, desaparecido, inútil, y todo porque no sale a "hacer el payaso" en la TV o los demas medios.

    Resulta, que el sr. gracioso que escribe aquí, critica con su humor la incompetencia, la falta de cualificación, o la irrelevancia de los cargos escogidos, que lo son solo por amiguismo, cosa con la que estoy de acuerdo, pero acto seguido mete en ese saco, a la UNICA EMINENCIA mundial que hemos tenido como Ministro, ( sin contar al sr. astronauta).

    Manuel Castells, entre otras muchas cosas y distinciones,
    Es académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España, de la Academia Británica, de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Estados Unidos, de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Europea.
    Según el Social Sciences Citation Index 2000-2017, ( la guia Michelline de la ciencia)
    Manuel Castells es el sexto académico del ámbito de las ciencias sociales más citado del MUNDO y el erudito en comunicación más citado del MUNDO.

    Osea que es como tener de Ministro a Albert Einstain, y llamarle inútil, aburrido o tonto, porqué no da entrevistas en La Sexta o no escribe burradas en tuiter.
    A lo mejor es que, para ordenar, negociar y gestionar, las políticas de Universidades con todos los Rectores Universitarios, a quien habría que poner es a Toni Cantó, que si "hace muchas cosas" porque sale cada día en la TV.
    En fin, muy divertido, mucha risa, pero ni puñetera gracia ......lo de Castells.

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    • brisa brisa 18/07/21 13:51

      Agradezco, Orbegozo, totalmente tu comentario, creo que acertaste totalmente. No quiero meterme a valorar al Sr. que escribió el artículo porque no lo conozco y no quiero repetir su forma tan simplona de opinar sobre el trabajo del profesor Castell , al que conozco algo y del que tengo excelentes referencias. Cuanta falta hace que los que escriben estas editoriales se asesoren como es debido y no se dediquen a realizar valoraciones subjetivas sin tener, o no aportar, ni un solo dato para que sus afirmaciones sean creibles

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    • JPCjpc JPCjpc 16/07/21 14:19

      Orbegozo,estoy totalmente de acuerdo con tu comentario sobre este artículo.

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    • estovamal estovamal 16/07/21 12:22

      Muy cierto todo,  además es un trabajador nato. Sus textos de sociología urbana circulaban en fotocopias en Madrid en mis tiempos de estudiante, finales de los sesenta.
      Yo, por eso, confio en que sepa darle una aceptable solución a la universidad española, en situación lamentable.
      Pero, vamos, yo al sr. Sanchez-Romero se lo perdono.

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    • MIglesias MIglesias 16/07/21 12:00

      Puede que Einstein no se metiera en política porque supiera que no era lo suyo.

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      • peruntros peruntros 16/07/21 12:40

        La diferencia, querida Maria Antonia, es que el eminente trabajo académico de Castells tiene que ver con las nuevas imbricaciones entre sociedad civil e instituciones políticas en el marco de la Sociedad de la Información (concepto acuñado por él mismo).
        Hágase con el libro que escribe con Marina Subirats, seguro que no le decepciona.

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        • MIglesias MIglesias 16/07/21 15:08

          Las diferencias, querido Juan José, son muchas, pero en este contexto solo importa una. Si quería que supiéramos que conoce la reseña del libro, solo tenía que decirlo.

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          • peruntros peruntros 16/07/21 16:30

            No mujer, si yo de Castells lo he leído todo, salvo un par de artículos tempranos con Touraine. Y, ojo, hay cosas que no me gustan, a saber: sus guiños a las neurociencias, la exaltación que realiza de Cataluña (se va nada menos que al s.XI) o la integración del posmodernismo psicoanálitico francés en sus teorías (colocando ahí las chaladuras de Julia Kristeva).

            Como bien sabe, mi ego es un barril sin fondo, así que no se ponga así. Le dí esa reseña porque creo que lo que dice este hombre junto a Subirats sobre feminismo puede interesarle, sin más.

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    • Guelito Guelito 16/07/21 10:44

      Castells es muy válido pero no puede citar las casas de apuestas o los chuletones, más bien mortadela y chopped, que se consumen en exceso por los universitarios españoles.

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