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Mayores en tiempos de pandemia

Francisco Javier López Martín
Publicada el 11/07/2020 a las 06:00

Hay quien asegura que la humanidad sólo reacciona y busca soluciones urgentes a sus problemas en situaciones extremas. Puede que sea verdad y también que sea en esos momentos cuando se ponen de relieve las peores miserias de una sociedad.

Las personas mayores han sido, sin duda, las principales víctimas de la pandemia, pero también han contribuido a desvelar la peor cara de la sociedad que hemos construido, asentada en el egoísmo, la barbarie y la más absoluta falta de empatía que nos conduce a aplicar una resiliencia sectaria y xenófoba.

El coronavirus se ha cebado en las personas mayores, hasta el punto de que el 95 por ciento de las muertes se produce entre mayores de 60 años y, especialmente, mayores de 70. La mayoría de las personas con estas edades tienen afecciones previas y subyacentes que facilitan el impacto del covid-19 y producen riesgos de muerte hasta cinco veces superiores a la media.

La pandemia nos ha situado ante la realidad de la existencia de eso que llaman triajes y decisiones sobre atención médica y aplicación de terapias destinadas a salvar la vida de determinadas personas aplicando criterios como la edad. Nos ha familiarizado con la existencia de desigualdades que impiden que muchas personas mayores puedan ejercer su derecho a una atención social y sanitaria de calidad. Nos ha colocado ante los terribles efectos de los recortes en políticas de atención a las personas mayores.

Algún día sabremos el número real de personas mayores muertas a causa del coronavirus en residencias, en domicilios, en hospitales. Algún día alguien terminará estableciendo estimaciones aproximadas del número que ha terminado falleciendo por la reducción, o supresión temporal, de otros tratamientos médicos y servicios esenciales destinados a las personas mayores, de forma que hayan producido un aumento de los riesgos para sus vidas.

Si las redes sociales, de acompañamiento y atención a las personas mayores se encontraban ya debilitadas, la pandemia ha producido un proceso de confinamiento, aislamiento y soledad, con tremendas consecuencias. El propio Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha recordado:

  • Ninguna persona, joven o vieja, es prescindible. Las personas de edad tienen los mismos derechos a la vida y a la salud que todas las demás.
  • Nuestras personas mayores se han convertido en las principales víctimas de la pandemia y, sin embargo, el silencio, la oscuridad, el olvido, amenazan con echar tierra sobre esta terrible realidad.

A mediados de junio la ONU conmemoró el Día Mundial de la toma de conciencia sobre el abuso y el maltrato en la vejez. Un intento de llamar a gobiernos y sociedades a prestar atención a la realidad de las personas mayores en el mundo, a su situación de discriminación y abandono en muchos países, pero el golpe brutal del covid-19 ha hecho pasar sin pena ni gloria esta fecha, cuando debería haber permitido visibilizar con mayor intensidad una situación inaceptable.

Tan sólo en los próximos diez años el número de personas mayores de 60 años crecerá un 38 por ciento y pasará de mil millones de personas en el planeta a 1,4 mil millones. Literalmente habrá más personas mayores que jóvenes. En veinte años más, en 2050, las personas mayores superarán los 2.000 millones.

No existen estudios fiables sobre el abuso y el maltrato contra las personas mayores. Unas estimaciones hablan de un 10% de maltrato, otros estudios revelan que podríamos encontrarnos en torno al 16% y todos consideran que las cifras pueden encontrarse subestimadas, si tomamos en cuenta que sólo se presenta una denuncia por cada 25 casos de abuso, o maltrato, a causa del miedo personal y de la incapacidad de las instituciones sanitarias y de servicios sociales para detectar y resolver este tipo de problemas.

El maltrato tiene muchas facetas, no se trata sólo de maltrato físico, que también, es maltrato psicológico, abusos económicos, o sexuales, abandono, desatención, soledad, aislamiento, bajas pensiones, baja intensidad de la atención de los servicios sociales. Una sociedad que vive de espaldas a las personas mayores.

De vez en cuando topamos con noticias que hablan de países en los que sus habitantes alcanzan edades muy avanzadas. En general son lugares en los que las personas mayores siguen haciendo su vida diaria y cotidiana en su entorno habitual, con personas conocidas, cuidando su huerto, alimentándose con dietas saludables y tradicionales, realizando actividades sociales elegidas libremente, como reunirse con vecinos o familiares.

Siempre lo hemos sabido, se trata de vivir dignamente en tu entorno, disfrutar de libertad y ayuda personalizada, tener el aprecio y el reconocimiento del entorno más cercano (da igual en Japón que en una comunidad indígena del Amazonas), sentirte hasta el final de tu vida parte libre y útil de una comunidad.

Además, no tiene tanto que ver con los genes como con las formas de vida, los hábitos, las costumbres, hasta el punto de que esas mismas personas que viven en comunidades longevas comienzan a empeorar sus tasas de mortalidad cuando cambian sustancialmente sus condiciones de vida al verse sometidos a procesos migratorios, cambio climático, o condiciones de vida y trabajo distintas y peores.

Deberíamos esperar de un proceso dramático como el que sufrimos que aprendiéramos a vivir de otra forma, cuidando más a las personas que a los bienes, respetando y valorando a nuestros mayores en cuanto son y por cuanto aspiramos a llegar a ser.

Deberíamos revisar en profundidad nuestras prácticas sociales y nuestras políticas públicas de atención a las personas mayores. Ni las residencias, ni los servicios de atención domiciliaria, ni la atención sanitaria se han demostrado capaces de cuidar de la vida de nuestros mayores, ni de velar por la muerte digna.

______________

Francisco Javier López Martín es licenciado en Geografía e Historia, articulista y escritor. Ha sido Secretario General de CCOO de Madrid entre 2000 y 2013 y Secretario de Formación de la Confederación de CCOO.

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6 Comentarios
  • corleone corleone 12/07/20 10:49

    Los mayores somos la única y auténtica historia viva, que tenemos mas a mano .Por que ese empeño de algunos de destruirlo.
    De todas maneras estemos condenados a pasar por ello todos...los que lleguen, Nadie se crea ahora que no llegará a viejo, es ley de vida y eso es lo que hay, no se ha inventado otra cosa.

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  • vel vel 11/07/20 17:44

    La vida es la mejor escuela. Me pregunto si algún día seremos conscientes de ello. No podemos permitir que nuestros mejores profesores pasen sus últimos días solos sin nadie para decir adiós.

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  • Carpio Carpio 11/07/20 12:51

    Creo que no falta nada por decir

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  • CRobles CRobles 11/07/20 09:37

    Sobre nuestros mayores en tiempos de pandemia.
    Esta pandemia está dejando al descubierto muchas carencias hacia nuestros mayores. Todo el mundo parece estar muy preocupado por su salud física, pero yo me pregunto ¿y su salud mental?
    Hablo de los muy mayores, personas de más de 90 años que por culpa de la mala gestión de las residencias de muchas empresas, ahora se ven en una cárcel, si digo bien, en una cárcel.
    Para ellos de un día para otro, se le acabaron las visitas y el cariño de sus familiares. Los trabajadores de las residencias se disfrazaron y por protocolos, dejaron de darles las muestras de afecto también, incluso se les aisló de sus propios compañeros. Por mucho que les expliquen, sus cabezas ya no están para entender que la culpa de éste sufrimiento es de un bicho que nadie ve.
    Después de casi tres meses, comenzaron las visitas, una por semana de media hora y solo un familiar y lo que es más penoso, a través de una mampara y lejos de todo contacto físico.
    ¿Se pueden imaginar lo que se siente cuando les ves llorando, porque piensan que ellos son los culpables de la situación? O cuando te piden un achuchón a través del cristal, o cuando con lágrimas en los ojos y ante la imposibilidad de un contacto físico mínimo, te dicen que habrá que resignarse.
    En las residencias donde no ha habido ningún caso de coronavirus se niegan a permitir ningún mínimo de contacto físico por temor a ir a la cárcel (justificación dada al menos, por el responsable de una de ellas).
    Y ahora, con los rebrotes, las han vuelto a cerrar.
    El contacto físico y el cariño de sus familias es lo único que les queda a nuestros mayores al final de su larga vida y también se les está negando en aras a su seguridad física.
    Yo se, que la salud física es muy importante pero se está descuidando la salud mental de nuestros mayores condenándolos al ostracismo y a la pena de sentirse abandonados por sus familiares al no poder tener ese mínimo de contacto físico, tan necesario para ellos, que es lo único que les queda al final de su vida.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 11/07/20 10:30

      Y ¿la salud mental del resto de la ciudadanía? De los "dirigentes" ni hablo.

      Comparto el desarrollo de su comentario, pero, muchos de nosotros, mayores en la setentena, en condiciones mentales -en este momento, en 5' puede cambiar- bastante mas lúcidas que las de multitud de hombres/mujeres ATERRORIZADOS e incapacitados para pensar.

      Observamos anonadados LA FALTA DE REFLEXIÓN/COMPRENSIÓN/ ACCIÓN POSITIVA CONTRA LA PANDEMIA, o lo que viene a entenderse "contra el virus" y en defensa de la salud física y MENTAL de los españoles.

      Ésto está fuera de control. 100 días confinados, en "Estado de alarma" ¿esperando a Godot?

      Levantado el confinamiento, CREAN LOS "RASTREADORES" [el término, por sí mismo, es peyorativo] y, en CCAA que casi no habían tenido mayor incidencia, empiezan a surgir 'positivos' mayoritariamente 'no sintomáticos' que estuvieron con no se quien que en su momento, había dado positivo...

      Hoy, después de 4 meses preparando unas elecciones autonómicas, en Euskadi y Galicia, pretenden, a los que tienen confinados, conculcarles, TAMBIÉN, ¡¡¡el derecho fundamental de sufragio activo!!!
      ¿En la era digital?

      Desde 1977, ejerzo mi derecho de sufragio; he visto desplazar con ayuda sanitaria, a electores dependientes en ese momento, a su colegio electoral para ejercer su derecho fundamental:

      - ¿mas de 100.000 ciudadanos en las CCAA de Galicia y Euskadi, verán impedido -por las autoridades políticas- el ejercicio de su derecho de sufragio activo?

      Somos viejos, quienes hemos llegado a estas edades, pero también somos la consecuencia de luchas y esfuerzos por conseguir defender nuestros derechos ciudadanos, para nosotros y nuestra prole.

      ¿Entregarán al imperio 'su distinción' como SERES HUMANOS?



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  • YoN YoN 10/07/20 23:56

    El hecho de que muchos jóvenes no lleven mascarillas, demuestra el desprecio más absoluto hacía sus mayores, quizás sea incoscientementr quizás por soberbia, quizás por que no les están educando al respeto.
    Ellos serán, si llegan. los mayores del futuro y ese futuro será mucho más negro del que ahora tenemos.

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