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2021: ¿Qué economía queremos (y podemos) tener?

Publicada el 02/01/2021 a las 06:00 Actualizada el 02/01/2021 a las 12:49

A tenor de los ingentes gastos públicos necesarios para paliar el impacto social derivado de la contaminación biológica por covid-19, al colapsar las actividades económicas en nuestro país, es habitual escuchar, al discutir y priorizar la orientación y beneficiarios de dichos fondos, que “todo el sector público, incluso los impuestos que pagan los empleados públicos, viene del sector privado”.

Lo que se deja caer, por si a alguien se le ocurre dudar de si deben ser o no las empresas las primeras receptoras de las toneladas de millones de dinero público (Next Genetarion EU). Un argumento recurrente para “poner en su sitio” al sector público (por ejemplo en foros de universidades y empresas) y que, por lo tanto, no dudo que se trasmite en multitud de encuentros, reuniones y comidas de trabajo de nuestros dirigentes empresariales.

Argumento torticero

Voy a tomarme en serio por unos minutos este argumento para aclarar de qué estamos hablando. Por si le fuera útil a quienes se vean acosados por este órdago y por el imparable poder dialéctico que de él parece desprenderse. Ya que, si la cosa fuera tan simple, ¿quién se atrevería a argumentar que pueda ser más prioritario reforzar nuestro empleo público que dar subvenciones a empresas privadas que lo necesiten?. Por ejemplo: ¿por qué no subvencionar antes las compras de coches que reforzar las becas para formarse en un centro público? Si todo viene del sector privado la respuesta parece de cajón. Pero la cosa no es tan simple.

Pensemos en la sanidad pública. La mantenemos con impuestos (unos más que otros: trabajadores y consumidores con más esfuerzo que rentistas y grandes patrimonios) y, cierto es, incluso los impuestos que pagan sus trabajadores provienen de otra parte.

No obstante, si esa sanidad fuera privada sucedería algo semejante: sus salarios, sus impuestos (y ahora sus beneficios) vendrían de otra parte. De los precios que pagan sus usuarios con sus rentas. ¿Y esas rentas?, de la riqueza material generada por las actividades en que están ocupados los usuarios.

De manera que la mayor parte de las actividades de servicios que cubre en España el sector público (sanitarias, educativas, protección social, seguridad ciudadana, gestión de pensiones o seguros de desempleo, etc.) aunque todas ellas fueran cubiertas por empresas privadas (en Estados Unidos están en ese frenesí neoliberal desde hace décadas) dependerían de la riqueza generada por aquella parte de la población ocupada en actividades que no son servicios (agrarias, manufacturas o construcción) pero que necesitan que esos servicios (sanitarios, educativos, seguridad social o pública, etc.) estén cubiertos para su adecuado o inclusivo funcionamiento económico y social.

La distinción crucial

Distinguir entre actividades que no son servicios y servicios (ya producidos por el sector público o por empresas privadas) es, en este asunto, la desagregación clave. No la maniquea distinción entre sector público y la empresa privada de aquel argumento inicial.

Merece la pena que observemos, en el siguiente gráfico, cómo ha evolucionado este asunto en España desde el año 1950 hasta la actualidad. Para sacar conclusiones esclarecedoras sobre lo que estamos hablando.

La muy buena noticia es que del total de horas trabajadas en España en el año 2017 apenas 24 horas de cada 100 fueron necesarias para generar la riqueza (alimentos, manufacturas, energía, construcción) necesaria para nuestras necesidades materiales (en actividades no terciarias). Nada menos que las otras 76 (de cada 100) pudimos destinarlas (y pagarlas a trabajadores, ya públicos ya privados) a servicios de todo tipo (sanitarios, educativos, sociales, jubilación... pero también comerciales, financieros, publicitarios, restauración, entretenimiento, cultura, etc.).

Observe el lector que en el año 1950 la situación era justamente la inversa. Eran 74 las horas (de cada 100) para la producción material y apenas 26 para los servicios. Se habría cumplido en España lo que ya pronosticara Keynes en el año 1931: “Podremos llevar a cabo todas las operaciones de la agricultura, la minería y la fabricación con una cuarta parte del esfuerzo humano al que estamos habituados”.

Muy simple: los servicios públicos forman parte (afortunadamente) de una parte creciente y mayoritaria de nuestra actividad económica que ya no es producción material.

Cosas tan necesarias como la sanidad para que todos los ciudadanos (desde luego, los que están ocupados en la producción material) estén en condiciones de cumplir con sus tareas y tener una vida saludable (por ejemplo ante una pandemia). No menos necesario que el circuito de transporte y el comercio que canaliza esos productos materiales hacia sus consumidores.

O cosas tan necesarias como la educación universal o la investigación básica que son, justamente, las que nos han permitido alcanzar el aparente milagro de la gráfica que estamos comentando. Lo que puede denominarse sin exageración un cada vez más potente cerebro social colectivo (técnicas, habilidades, conocimientos) que están detrás de un milagro de productividad social (no, por favor, de ocurrencias empresariales de adolescentes en un garaje) asociado a un creciente acervo colectivo de ciencia y tecnología. En este punto recomiendo leer con detalle a Mariana Mazzucato para explicase el origen real del milagro de la economía digital.

Conclusión

De manera que esto no va de que todo lo público dependa de las empresas privadas, sino más bien de las crecientes actividades de servicios (públicos o privados, tanto da en este punto) que reclaman, y al mismo tiempo alimentan, nuestras cada vez más eficientes actividades de producción material, en una sociedad que quiere ser cada día más civilizada.

Actividades de producción material que de ocupar 74 horas de cada 100 en el año 1950 han pasado a ocupar apenas 24 en la actualidad. Y que, aun así, nos permiten disfrutar de más alimentos, manufacturas o viviendas que nunca antes. Con más esperanza de vida o años de enseñanza que antes. También con más redes de distribución, comercio o finanzas. O con más oferta de ocio y entretenimiento masivo que nunca antes.

Destinamos la mayor parte de nuestras horas de trabajo como sociedad a estas actividades porque las otras ya no lo necesitan. Aunque sin duda nos queda mucho que aclarar sobre cual debiera ser el mejor destino social de esa gran bolsa de horas y de capacidades humanas.

Por ejemplo: ¿más publicidad, más negocio turístico o más atención geriátrica?, ¿más espectáculos de masas o más cuidado del medio ambiente?, ¿más centros comerciales y cada vez más coches o más renta básica?, ¿prolongar la vida laboral, y no reducir la jornada semanal, o hacer justo lo contrario?, ¿bonificaciones a las cuotas empresariales a la Seguridad Social o más políticas activas de empleo?, ¿canalizar fondos europeos hacia las grandes empresas o hacia la economía social y cooperativa?.

Ya que lo que sin duda está claro es que para la estricta producción material de alimentos, manufacturas, viviendas o energía hoy nos llega con apenas la cuarta parte del trabajo que se realiza en nuestro país. A partir de ahí todo otro uso de nuestra riqueza debiera poder discutirse. No solo quién debe recibir en primer lugar los fondos de la actual reconstrucción.

Porque a la situación actual, resultado de la lógica de una sociedad de mercado, puede y debe contraponerse la de una sociedad decente: con jornadas laborales menores en la producción material que sea necesaria; y con mesura, contención y mejor criterio en el resto de actividades. Una sociedad decente perfectamente posible hoy en día, como ya propusiera Keynes, con jornadas laborales semanales de menos de veinte horas.

_______

Albino Prada es miembro de ECOBAS y del consejo científico de Attac España.

 

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8 Comentarios
  • W. SMITH W. SMITH 02/01/21 13:47

    Si no queremos andar mendigando migajas (unos euros de salario mínimo, otros de no desvalorizar pensiones, otros de renta básica, unos pocos de subida salarial ... y así sucesivamente) conviene levantar de vez en cuando la vista y ver de donde venimos y a donde estamos llevando el llamado "sistema". Para discutir sobre los fundamentos y no sobre los flecos. Ánimo¡.

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  • Ayla* Ayla* 02/01/21 13:46

    Considero que hay asuntos básicos que no se pueden dejar en manos privadas.

    Sanidad pública. Llevamos casi un año sin atención primaria presencial y no tiene ninguna pinta que, en los planes conocidos, se vaya a apostar por ello con rotundidad. Si el dinero presupuestado no es finalista, acabará en manos privadas.

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    • Maritornes Maritornes 02/01/21 18:14


      Cuánta razón, Ayla.

      Yo tengo la horrible sospecha de que, al menos en Madrid, ya se ha "cruzado la línea" y es solo cuestión de tiempo que nos acostumbremos a las citas con atención primaria por teléfono y con quince días de plazo. Los derechos que se pierden, a menudo no se recuperan.
      Cuando yo era pequeña, cada médico tenía "su" enfermera, que se sentaba en otra mesa perpendicular a la del médico, y te atendían entre los dos... ahora eso me parece impensable, me acostumbré a no tenerlo, igual que me acostumbré a tener "doctora" y no "médico de cabecera".

      Así aumenta la cuota de mercado de las clínicas privadas... claro que esas las pagamos dos veces.

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  • Fernandos Fernandos 02/01/21 12:42

    Hacen falta mas articulos de personas con ganas de aportar ideas y que los medios les den cabida y publicidad.

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    • W. SMITH W. SMITH 02/01/21 13:39

      Cierto. Pero también los medios eligen entre alimentarse con publicidad de determinadas cosas o bien con aportaciones de sus lectores. Y en esa elección nos jugamos la objetividad y rigor de lo que se publica. Elegimos entre que nos intoxiquen "gratis" (a cambio de calentar nuestro consumismo) o informarnos pagando lo que vale la pena. Como al ser suscriptor de este diario digital.

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  • Juan Delmundo Juan Delmundo 02/01/21 10:38

    Buén artículo academico este.
    Aunque veo a pocos "obreros y pobres" interesados en leer y comprender el galimatías del sistema productivo presente, pasado y futuro.

    En mi humilde opinión, incorporandole un sencillo componente político al tema, creo que la estructura del sistema productivo se va modificando "en función de la estrategia diseñada previamente por el Sistema Político Mundial". No creo que sea algo que se produce "de forma natural, tendente".

    Pienso que el mundo está dirigido por un pequeño núcleo de sagas y linajes, más o menos conocidos por aquellas personas que sentimos interés por "comprender El Mal de Fondo" de nuestra sociedad y especie.

    Pienso que en tanto "el móvil humano" sea la riqueza (el beneficio material), el dinero, el poder, es casi imposible plantear "Justicia Social" y economías sociales.

    Se podrá teorizar y abrumarnos con estadísticas y sus argumentales de todos los colores, pero "El Fondo", no solo sigue vigente, sino que decada tras decada, sigue más triunfante: El Capitalismo Manda.



    Lamento que los mas talentosos no se impliquen más con la masa, y que la masa no busque a los más talentosos para hacer piña. Las envidias, las corruptelas, las desconfianzas, etc., acab dominando el instinto humano y volvemos a repetir los mismos errores generación tras generación.

    En fin,,,, seguiremos en la ilusión de que tal vez, algún día, se comience a detectar que hay conciencia de clase en la mayoría de la masa humana mundial. Entonces, tal vez, entonces, podríamos albergar REALIDADES POSIBLES que no teorías empíricas sobre lo que aconteció y lo que puede/debe acontecer.

    En cualquier caso, reitero mi agradecimiento al profesor Prada por su aportación.

    Salud/ Salut/ Osasuna/ Saúde/ Salú, etc. etc. (jejeje)

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    • Turismundo Turismundo 03/01/21 12:44

      Habría que contraprogramar todo el entramado mediático internacional para lograr atraer el interés personal de tantas y tantas mentes atrapadas en la voragine del vivir cotidiano cumpliendo las expectativas vitales impuestas por la descomunal máquina del sistema de marketing mundial que conforma el leitmotiv de nuestra existencia, pero también da la impresión que se va abriendo camino poco a poco una visión esclarecedora de nuestras verdaderas circunstancias y sus posibilidades de cambio.No hay mal que cien años dure

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  • Canija Canija 02/01/21 08:29

    Interesante el artículo

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