x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Baila con nosotros

Canciones para una montaña rusa emocional

  • La crisis sanitaria nos ha hecho pasar del llanto a la risa, de la esperanza a la desesperación. Afortunadamente, hay canciones para cada estado de ánimo
  • En este verano, la redacción de infoLibre recopila listas para darle al play y olvidar por unos minutos todo lo que ocurre fuera

Publicada el 16/08/2020 a las 06:00
Un viajero escucha música llevando una mascarilla quirúrgica.

Un viajero escucha música llevando una mascarilla quirúrgica.

Aalok Atreya (Unsplash)

¿Cuándo se va a acabar esto? ¿Cuándo va a empezar a deshacerse la incertidumbre, la sensación de que no hay nada más allá del futuro inmediato, y que ese futuro inmediato es un zarzal, no algo que desear sino algo que temer? ¿Hasta cuándo temeré por los míos? ¿Se acostumbrará el cuerpo a este vaivén de esperanza y terror, de alegría y encierro? ¿Y luego? ¿Hay un luego? ¿Qué habrá luego?

Son preguntas que se ha hecho la que firma cíclicamente, casi obsesivamente, desde el pasado marzo, junto con otros grandes éxitos como qué hacemos de comer o cuánta cola habrá en la frutería. Son preguntas, las primeras —y seguramente también las segundas—, que han rondado a cientos, miles de millones de personas en todo el mundo, al mismo tiempo. A veces se las espanta a manotazos, como a las moscas. A veces se acurruca una en ellas. A veces se responden en compañía y a veces se sufren como si nadie más hubiera tenido jamás que enfrentarse a ellas. El ánimo varía de un día a otro, de una hora a la siguiente. El cuerpo aguanta, aguanta casi siempre, y a veces se quiebra. 

La música ha sido un acompañamiento durante este tiempo. En una forma de escapismo, en una excusa para llorar, incluso en una puerta de acceso al consumo compulsivo de las redes (otro directo, otra novedad, más, más), que también entretiene. Tiene una ventaja, la música: no exige la concentración que muchos han perdido, el cuerpo puede entregarse a ella sin el permiso de un cerebro hasta arriba de información, como escucha el trueno o como huele el aroma a puchero que sube por el patio de luces.

Esta playlist es voluntariamente incoherente y cambiante, como lo ha sido nuestro estado emocional. Para entregarse al llanto o para dar botes, que de todo eso ha habido en estos meses y de todo eso habrá en los próximos.   

1. A call to arms, Micah P. Hinson

El médico de atención primaria Javier Padilla y el epidemiólogo Pedro Gullón la citan en su ensayo Epidemiocracia. "Este título", dicen, "bien podría hacer referencia al dilema en el que se mueve constantemente la salud pública cuando intenta diseñar políticas que impacten sobre las poblaciones mientras actúa sobre los individuos". "A call to arms" se puede traducir como "una llamada a las armas" o "una llamada a los brazos". Metáfora bélica o llamamiento a la comunidad. "En tiempos de epidemia", continúa el libro, "la respuesta de salud pública reside, básicamente, en elegir armas o brazos, o, mejor dicho, en decidir cuándo se va a necesitar una cosa o la otra". El tema de Micah P. Hinson, publicado en 2010, ofrece por sí mismo 4 minutos 17 segundos de luminosidad y de paz. Algo como salir a pasear tras meses sin hacerlo. 

2. Todo cambia, Mercedes Sosa

No es fácil, en momentos de tragedia, recordar que no hay mal que cien años dure sin resultar no solo inapropiado, sino insensible. Esta canción fue escrita por Julio Numhauser, uno de los fundadores del mítico grupo Quilapayún, en 1982, años después de exiliarse a Suecia huyendo del régimen de Pinochet. Pero ha quedado para siempre asociada a la voz de Mercedes Sosa, tan enraizada a la tierra que convierte cualquier canto en un himno. Todo cambia mira a la variación de las estaciones para recordar que en la existencia humana nada es permanente —una certeza vivida de cerca en los últimos meses—, y que está bien que así sea, y consigue hacerlo sin caer en la filosofía Mr. Wonderful.

Pero el tema nació también con un indudable trasfondo político, y es por ello doblemente esperanzador: en sus actuaciones en Chile a principios de los noventa, la propia Mercedes Sosa y el público aderezaban el estribillo con gritos de "Ya cayó", celebrando el fin de la dictadura. Si alguien busca motivos para confiar en el poder de la lucha colectiva y mirar al futuro, la historia ofrece algunos como este. 

3. Nueva normalidad, Monterrosa

Algo así señala el dúo de pop electrónico Monterrosa, formado por Rocío Saiz y Enrique F. Aparicio, en Nueva normalidad, un tema publicado durante el confinamiento. "¿Qué nos queda de la tierra? / ¿Qué dejaremos en herencia?", se preguntan, y obtienen una respuesta que llega del pasado: "Las abuelas a nosotras / la historia llena de pistas / para hacer que los fascistas / no vuelvan a pasar". Nueva normalidad hace una referencia obvia a la expresión que pone nombre a esta existencia pandémica, pero en ella el grupo aprovecha también para cuestionar la misma idea de normalidad, algo que ya hacían en trabajos anteriores: ¿qué es la normalidad?, ¿a quién beneficia y a quién expulsa?, ¿a quiénes estábamos condenando a la enfermedad y a la precariedad en la antigua normalidad?, ¿seremos capaces de crear una nueva normalidad en la que no salgan ganando "los de siempre"?

4. Via con me, Paolo Conte

A veces, para sobrevivir a un día oscuro, hay que entregarse a los placeres sensibles, como por ejemplo a la comida. Este tema del italiano Paolo Conte, publicado en 1981, invita al abandono y al escapismo, y parece escrito en el ritmo exacto necesario para preparar un buen plato de pasta, un producto perfecto para el confinamiento voluntario o impuesto: aguanta bien en la despensa, precisa de pocos ingredientes y tiene un aire festivo e indulgente. 

5. Cárcel por dentro, Amancio Prada

Otras veces no hay disfrute posible y hay que entregarse a la pena y a la pérdida. En el disco Hasta otro día, Chicho, de 2005, Amancio Prada homenajeaba a Chicho Sánchez Ferlosio, fallecido dos años antes, cantando algunas de sus canciones más conocidas. Entre ellas estaba el Romance del prisionero, musicalizado en el disco A contratiempo, de 1978. Pero Amancio Prada tomaba solo la coda que había añadido Ferlosio, creando un tema breve y sombrío. En él, el cantor observa el mundo desde lejos, lamentando que la cárcel impuesta se ha convertido también en un encierro interior. En sus últimos versos se escucha un lamento que puede ser también por la separación última y definitiva, la de la muerte. El encierro, en este caso, no es para los que fallecen, sino para los vivos: "Quién tu cuerpo y tu cara me devolviera", canta Prada. 

6. Hope there's someone, Antony and the Johnsons

Este tema abría el disco I am a bird now, el segundo trabajo de la música y compositora Anohni y sus colaboradores, que se convertiría en el mayor éxito del grupo. Hope there's someone es una reflexión sobre la soledad, y más particularmente sobre la certeza de la soledad ante la muerte. En unos meses en que miles de personas en todo el mundo han fallecido lejos de sus seres queridos, la voz de Anohni ayuda a asumir el significado profundo de este fracaso colectivo, y permite llorar por él. 

7. A tu vera, Lola Flores

Pero no solo las víctimas del covid-19 se han sentido solas. También quienes se han librado del virus, alejados de sus seres queridos durante meses, sin poder abrazarse, con la duda de cuándo será la próxima vez que puedan celebrar que están juntos. A tu vera, compuesta por Rafael de León y Juan Solano y popularizada por Lola Flores, muy por encima de otras versiones, es un juramento que ha pasado de generación en generación: "Ya pueden clavar puñales, / ya pueden cruzar tijeras, / ya pueden cubrir con sal / los ladrillos de tu puerta. / Ayer, hoy, mañana y siempre / eternamente a tu vera". La letra está escrita para un amor prohibido, pero sirve igual, o más, para cantársela a una madre o a una amiga. Eso hacía Lolita en Y ahora Lola. Un regalo a mi madre, donde unía su voz y la de su hermana Rosario con una grabación de Lola Flores de 1961. 

8. So emotional, Whitney Houston

Pero el confinamiento también ha sido una tortura para los amores lejanos, prohibidos o no. So emotional, grabada por Whitney Houston en 1987 para su segundo disco, tiene dos ventajas indiscutibles que lo hacen un tema ideal para el lamento amoroso sin caer en la angustia. "Guardo tu foto junto a mi cama, / viviendo en un mundo de fantasía", dice la letra, que puede ser asimilada a la experiencia de mirar en el móvil una y otra vez la foto de la persona amada, contando los días para la fase 1. La segunda es obvia: la canta Whitney Houston. Y si hay que entregarse al sufrimiento, mejor hacerlo con una diva y con bits ochenteros para cantar a voz en grito: "I get so emotional, baby". 

9. Formation, Beyoncé

No creo que haga falta mucha justificación para incluir un tema de Beyoncé en cualquier lista musical. Pero si después de escuchar esta canción hay alguien que no se sienta capaz de derrotar a una terrorífica pandemia con sus propias manos, ya poco más podemos hacer. 

10. Yo perreo sola, Bad Bunny (con Nesi)

El portorriqueño no podía imaginar la literalidad de la canción, incluida en Yo hago lo que me da la gana (YHLQMDLG), un álbum lanzado un par de semanas antes de que en España se decretara el estado de alarma. Muchas han perreado estrictamente solas en el salón de casa, lamentando el incierto futuro de la catarsis colectiva de las fiestas. Cuando puedan perrar solas pero en compañía, querrán hacerlo sin "que ningún baboso se le pegue", como reivindica Bad Bunny. Y con mascarilla. (Para conocer las disquisiciones de Benito Antonio Martínez Ocasio sobre el confinamiento, mejor escuchar "En casita", del disco Las que no iban a salir, que contiene los descartes del álbum mencionado).

11. Don't rain on my parade, Barbra Streisand

Barbra Streisand se la cantaba al mundo en el musical Funny girl, de 1964, mientras sorteaba un obstáculo tras otro para reunirse con su verdadero amor. (Fanny Brice/Barbra Streisand quizás habría hecho bien en escuchar a las amigas que le advertían de lo evidente: aquello tenía pinta de salir regular). Pero, en los momentos de rabia y desesperación, ahora se le puede cantar al coronavirus, al desempleo o a la precariedad, por qué no. A estas alturas, que alguien salga al balcón a berrear un tema de Jule Styne y Bob Merrill no va a extrañarle a casi nadie. 

12. I will survive, Gloria Gaynor

Es cierto, puede sonar obvia y más que vista, pero: 1) no es Resistiré, 2) la canción de Gloria Gaynor forma parte de una tradición poderosa que sería una lástima ignorar. Publicada en 1978, no es solo uno de los hits más gloriosos del disco: es un himno que el colectivo LGTB se ha apropiado por la vía del uso y disfrute. Sí, el tema de Freddie Perren y Dino Fekaris habla de un amor no correspondido y de la determinación de la exenamorada de no volver a caer en sus redes, una historia que toma garra de diva herida en la voz de Gaynor. Pero el "I will survive" del estribillo ha sido durante décadas un grito de resistencia y desafío ante la violencia y la marginación, un grito que tomó más fuerza aún durante la crisis del sida en los ochenta y noventa. De eso puede o debería aprender cualquiera. El tema es camp, es divertido, es cantable, es bailable; qué más se puede pedir. 

13. I found a reason, Cat Power

Para terminar, una canción pequeña y sencilla con un verso al que agarrarse: "What comes is better that what came before", "Lo que viene es mejor que lo que vino antes". Habrá que trabajar por ello. 

Más contenidos sobre este tema




 
Opinión