Muros sin Fronteras

Los pirómanos vuelven a jugar con fuego

Ramón Lobo nueva.

Para entender esta España demediada tendríamos que ir hacia atrás en la historia en busca de nuestras averías colectivas. Se cumplen estos días 100 años del Desastre de Annual, una de las mayores derrotas del Ejército español que costó la vida a más de 10.000 hombres. Ha sido y es un tema tabú, un asunto olvidado pese a que contiene enseñanzas que explican gran parte de lo que vino después, incluidos la Guerra Civil y el franquismo.

No he encontrado buenos vídeos en castellano. La mayoría tienen una narrativa patriótica muy de la época, pero poco útil para conocer los hechos. El que encabeza no está mal pese a que le faltan fuentes de información españolas y le sobran interrupciones publicitarias, pero ofrece un contexto europeo más amplio. Os recomiendo el texto de Laura Casielles: "Annual, lo que es un desastre es no tener memoria".

Una reflexión colectiva sobre Annual sería un excelente arranque para analizar lo que vivimos en 2021, con las derechas extremadas pidiendo poco menos que otro golpe de Estado. Tal es el deterioro del lenguaje, infectado por el odio y un negacionismo sin careta, que hoy sería imposible la redacción de la Constitución y la Transición que hemos tenido santificada hasta el 15M, y el regreso de los exiliados. ¿Imaginan cuál sería la reacción de los Pablo Casado y de los medios que le jalean si regresaran a España personajes como Dolores Ibárruri, La Pasionaria?

Aquel monumental fracaso de la guerra colonial en Marruecos fue la puntilla de la monarquía de Alfonso XIII y el factor determinante que explica el advenimiento de la II República el 14 de abril de 1931 en medio del fervor popular. Ya lo recomendé en Twitter, pero lo hago también aquí: escuchen los siete capítulos del podcast de Onda Cero Annual 1921 dirigida por Jorge Abad con la narración de Carlos Alsina. Se trata de una radiografía certera y precisa de las razones de aquella derrota. Es un notable esfuerzo periodístico por divulgar la verdad.

Lo que allí sucedió entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921 es conocido gracias al llamado Expediente Picasso, un informe realizado con gran rigor y honestidad por el general Juan Picasso. También debido a los testimonios de algunos de los militares que participaron.

Existen fuentes periodísticas de rigor, como la de Enrique Meneses Puertas (padre del gran Enrique Meneses, que narró décadas después la revolución cubana en Sierra Maestra), y de trabajos de historiadores del nivel de Juan Pando Despierto. Manuel Leguineche también escribió sobre Annual en un libro magnífico que pone al descubierto la corrupción del régimen monárquico. Sobre aquella derrota cayó un manto de silencio que sepultó dos veces a los soldados que ahí murieron. Ni honores, ni memoria.

El Expediente Picasso fue la base del trabajo de dos comisiones parlamentarias para esclarecer las responsabilidades. No llegó a debatirse en el pleno del Congreso porque el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado de acuerdo con el rey para evitarlo. Ese golpe salvó a la monarquía, aplazando siete años y medio su caída. Se dio por enterrado el Expediente Picasso, incluso se extraviaron la mayoría de sus copias y anexos. Fue recuperada una pequeña parte de los 2.148 folios de que constaba, además de dos informes de los fiscales y una cincuentena de declaraciones que se hallan en el Archivo Histórico Nacional.

El franquismo contribuyó a tapar las causas del desastre y comenzó a reescribir la historia, que era su especialidad, como lo es ahora la de sus seguidores. Se centró en los aspectos heroicos, que los hubo, como la actuación de la caballería del regimiento Alcántara.

El Podcast de Onda Cero pone de relieve la corrupción estructural y escandalosa que afectó al esfuerzo bélico, cómo los soldados no disponían del material de guerra ni el rancho adecuado. El generalato estaba copado por militares amigos del rey y por nobles que venían del desastre de 1898, tras las pérdidas de las colonias en Filipinas y Cuba. Era un Ejército anticuado, fuera de las corrientes del pensamiento militar moderno surgido en la Primera Guerra Mundial. Ese mismo Ejército colonial es el que da el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que deriva en una cruenta Guerra Civil y una dictadura. El golpe triunfó por los militares africanistas.

Lo que sucede en la España de Pedro Sánchez –me refiero a la actitud antidemocrática de una oposición extremada que entiende la democracia como o gobierno yo o rompo la baraja–, no es nuevo. Sucedió con José Luis Zapatero, y con Felipe González, pese a que se le ha olvidado con tanto trajín de negocios. También sucedió en 1931, tras la proclamación de la II República. En la reescritura de la historia, las actuales derechas extremadas han limpiado la monarquía de Alfonso XIII y demonizado la República que fue apoyada por las derechas.

El vídeo anterior pretende ser divulgativo, y lo es, pero seguro que muchos encontrarán peros en el relato. Es una buena señal que haya peros para todos.peros

En este punto, debo recomendar dos lecturas esenciales: La forja de un rebelde de Arturo Barea y A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales.

Los tiempos no son los mismos. España se ha alfabetizado y modernizado, la Iglesia católica ha perdido poder (que no sus bienes, que los ha expandido con inmatriculaciones traicioneras) y estamos dentro de la Unión Europea, que es un salvavidas contra cualquier retroceso. Hay peligros: sobre todo el ascenso de las extremas derechas en Polonia y Hungría, alentadas por el trumpismo. El ambiente contamina al PP, sobre todo al de Madrid.

La extrema derecha encarnada por Vox es antidemocrática y antieuropea, como la francesa de Marine Le Pen. Agita el odio como arma política: odio al emigrante, a las feministas, al colectivo LGTBI, a los movimientos sociales, a la izquierda (aunque sea el PSOE de Emiliano García Page). El problema es que el timorato de Pablo Casado les baila el agua por miedo a perder un sitio que ya ha perdido. Isabel Díaz Ayuso le ha ganado la partida, pero está por ver que se la gane también a los barones moderados del partido.

Un problema propio de nuestra época es la desaparición de la verdad como valor social. Da igual que una noticia sea cierta o no, comprobada o inventada. Es un ciclo que se nutre de las redes sociales y de las tertulias. Siempre pensé que ese era un mundo aparte de la sociedad que se retroalimentaba a sí mismo. Ahora, percibo que ese tipo de discursos extremados están en la calle, en los mercados, en las familias. Alguien debería pisar el freno y pensar.

El PP era un partido de Estado (mientras gobernaron el hombrecillo insufrible y Mariano Rajoy) que se ha echado al monte en una competición con Vox a ver quién dice la mayor burrada. Es lo que lleva a Casado a tener que lanzar una declaración indignada todos los días, incluidos los fines de semana. Esta sobreexposición mediática le empuja a callar cuando debería hablar y a hablar cuando debería callar. Afirmar como ha hecho que en Baleares no se habla catalán es síntoma de una doble enfermedad: odio a todo lo catalán e ignorancia supina. Por no leer no se ha leído ni los escritos de su partido en las islas, que reconocen que su idioma es el catalán.

Son tiempos insustanciales en los que destacan los insustanciales, y los cínicos que adecuan su pensamiento a las encuestas y al olor del poder (el dinero europeo). Entiendo que no puedan estar parados sin salir en la tele con sus declaraciones impostadas y sin preguntas. Ya lo dijo Albert Camus: "La ociosidad es fatal solo para los mediocres".

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