Plaza Pública

¡Qué vergüenza de televisiones!

La noche del viernes se teñía de alarma, primero, de horror, enseguida. Las redes sociales alertaban sobre terribles sucesos en París. De manera entrecortada por la urgencia señalaban lugares concretos de la ciudad, balances abiertos de víctimas, primeros sonidos e imágenes del horror. Las emisoras de radio contaban lo que podían, o sabían, de la mejor manera posible. Pero el principal medio de información para la mayoría de los ciudadanos dedicaba su pantalla a un entretenimiento que se revelaba más y más obsceno, grotesco, irreal, con el paso de los minutos. La 1, Antena 3, Telecinco, Cuatro y La Sexta volvían la espalda a su principal razón de existir, no informaban de unos hechos que afectan a la vida de los ciudadanos, unos atentados en la noche del 13-N que, por desgracia, iban a fijarse junto a esas otras cifras y letras que condensan en nuestra memoria algunos de los peores momentos del siglo: 11-S, 11-M,...

Tan solo la minoritaria 13TV dedicaba su programación a la tragedia, mientras se conocían por otros medios y redes nuevas localizaciones de atentados, aumentaban el número de víctimas y se temía por la vida de los rehenes en una sala de conciertos. Por fin (con retraso y brevedad) Antena 3 interrumpía el entretenimiento y contaba algo de lo que estaba pasando. Por su parte, el Canal 24 Horas ofrecía a su menguada audiencia un lamentable relato, trufado de opiniones sin contrastar de unos tertulianos más preparados para el comentario ácido que para ofrecer una información fiable. En el colmo de la estulticia, el gabinete de comunicación de RTVE afirmaba ser "primer grupo audiovisual español en informar en directo de la cadena de atentados de París", una afirmación que pretendía esconder como su canal mayoritario se dedicaba al cine mientras la ciudadanía abandonaba la insensible pantalla y buscaba información en radios y redes sociales.

Si evidente resulta que las grandes cadenas comerciales no cumplieron con una parte de su cometido, en el caso de TVE el incumplimiento es clamoroso y redunda en alimentar a los que claman por la desaparición de los medios públicos. Mantener a costa de los impuestos que pagamos todos una televisión que no es capaz de ofrecer un servicio público a la ciudadanía quita razón de existir a esta TVE. En este punto, es imperioso recordar que Televisión Española no es sino lo que sus directivos ordenan que sea; en la noche de este viernes negro, el presidente de la Corporación y el director de informativos han demostrado que están perfectamente cualificados para seguir con fidelidad las instrucciones del Gobierno, pero quedan inanes ante acontecimientos que exigen poner la información al servicio de los ciudadanos. Ni José Antonio Sánchez, ni Álvarez Gundín son dignos de continuar en unas responsabilidades para las que no están capacitados. Lo demostraron en la noche de este viernes negro, y lo reafirman en la mañana del sábado, en que Antena 3, Telecinco, Cuatro y La Sexta intentan tapar su error del viernes con especiales informativos, mientras TVE mantiene en su cadena de referencia programas enlatados.

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