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El exquisito arte de la recreación

Sherlock

En el mundo de la ficción, qué duda cabe que la creación es la base de todo. La capacidad inventiva de los guionistas es no sólo digna de reconocimiento, sino que despierta además a menudo la sana envidia de quienes aspiramos a ser capaces de convertir en realidad nuestra limitada inspiración. Hay un caso especialmente curioso y llamativo que se enfrenta a un reto especialmente complejo, el de la recreación. Volver a retomar una obra deslumbrante y pretender reelaborarla aportándole nuevas dosis de creatividad y originalidad, manteniendo a la vez el espíritu de la obra original. La industria audiovisual ha bautizado este fenómeno como remakeremake y, la verdad sea dicha, cuenta como experiencia con un amplio número de decepciones. Sin embargo, hay ocasiones en las que el desafío llega a superarse con nota. Un paradigma en los últimos años es la nueva adaptación del clásico Sherlock Holmes.Sherlock Holmes

BBC y los creadores de esta enésima versión del legendario detective que habita el 221B de Baker Street tomaron diversas decisiones trascendentales. En primer lugar, trasladar el personaje al Londres actual. Y, desde el punto de vista del formato, apostar por producir hasta tres películas por año para su emisión en televisión, con un presupuesto en torno a los 2,5 millones de euros por episodio. Esta particular concepción de la serie es la que le aporta mayor singularidad. Asombra la calidad del guión, el tratamiento técnico y la cuidada realización de los largometrajes, de alrededor de 90 minutos cada uno. Se trata de episodios intensos y con mayor peso que cualquier ficción televisiva convencional. Es poco aconsejable su visionado en atracón televisivo. Aconsejamos fervientemente su disfrute con cierta separación temporal entre cada película. De lo contrario, se corre peligro de indigestión.

Sherlock Holmes es un personaje creado en 1887 por el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle inspirándose en un predecesor, Auguste Dupin, desarrollado por Edgar Allan Poe. Doyle dice que se inspiró en un cirujano, Joseph Bell, quien a su vez escribió a Doyle: “Usted mismo es Sherlock Holmes y lo sabe bien”. El libro Guinness de los records le concede el honor de ser el personaje más versionado en la historia del cine. Pero además, son incontables los personajes, policías, investigadores, abogados, incluso médicos que se han inspirado libremente en su personalidad y en el método deductivo que emplea.

En este caso nos referimos a la serie británica Sherlock, desarrollada para la BBC One por Mark Gatiss y Steven Moffat. Moffat es escocés como Conan Doyle y guionista curtidísimo. Ha creado y sobre todo escrito dramas adolescentes, comedias, incluida una basada en su segundo matrimonio y hasta el guión de Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio para Steven Spielberg. Además, Moffat es guionista y uno de los responsables de los últimos años de la serie más de culto de todas las series de culto, Doctor Who, todo un fenómeno cultural británico surgido en 1963Doctor Who, interpretada por distintos actores en sus 50 años, en la que el protagonista viaja a lo largo del tiempo y del espacio resolviendo injusticias.

En Doctor Who, Moffat coincidió en los guiones con Mark Gatiss, fan de la propia Doctor Who y de Sherlock desde niño. También han trabajado juntos en otra serie, Jeckyll, sobre el famoso doctor. Pero, sobre todo, Gatiss además es una cara muy conocida para los seguidores de la serie, puesto que también es el actor que interpreta al hermano de Holmes, Mycroft. Mark Gatiss ha compaginado durante años la escritura con la interpretación. Ha sido actor en todos los formatos. En teatro, destaca su participación de Todo sobre mi madre, en su versión londinense. En televisión, le hemos visto en pequeños papeles, como en Taboo, o incluso en Juego de Tronos, donde interpretaba a Tycho Nestoris, representante del Banco de Hierro.

Curiosamente, fue la esposa de Moffat, Sue Vertue, productora veterana también implicada en Sherlock, quien animó a los guionistas a hacer la serie antes de que alguien se les adelantara, ya que les oía fantasear a menudo con la idea. El objetivo de esta enésima versión era actualizar al personaje que según sus autores ha sido llevado a la pantalla con demasiada lentitud y encorsetamiento. Frente a ello, han querido dotarle de toda la tecnología a su alcance, sin quitarle su indispensable espíritu victoriano.

Respecto a los actores, Benedict Cumberbatch enseguida apareció como indiscutible protagonista en la mente de sus autores que se habían visto cautivados con su trabajo en la película Expiación.

El personaje de Watson tenía que ser elegido en función de su química con Cumberbatch y no fue tan fácil dar con él. Finalmente, Martin Freeman fue el encargado de aportar un contrapunto de sentido común y normalidad que sirvieran como la brújula moral que le falta al detective. Entre los guiños del casting, destaca la novia de Watson, que es interpretada por la actriz que entonces era pareja de Freeman en la vida real, Mary Morstan. Otra curiosa anécdota es que los padres de Sherlock que aparecieron en la serie eran los padres reales de Cumberbatch.

Sherlock es en definitiva una pieza irrenunciable en el panorama televisivo actualSherlock. La cuarta temporada está disponible, al igual que las anteriores, en Netflix desde hace apenas unas semanas. Vale la pena sentarse a disfrutarla.

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