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Las personas mayores más allá del 1 de octubre

Ana María Aguilar Manjón

Esta fecha no sólo es conmemorativa por reivindicativa, sino que en ella se concentran muchos motivos para también celebrar. El principal de ellos, la vida vivida.

Una vida vivida que no es para todas las personas mayores igual, claro, pero que en definitiva supone un gran cúmulo de experiencias y saberes que eso sí, la sociedad no puede permitirse prescindir de ellas.

La enorme aportación que las personas mayores han hecho y hacen a nuestra sociedad ha supuesto el desarrollo de la misma. Estamos aquí porque ellas lo hicieron posible y corresponde a las generaciones más jóvenes, que llegarán a ser mayores también, continuar con la labor. Pero sin olvidar los precedentes.

Y por eso, tenemos que trabajar para construir una sociedad en la que las personas mayores no vean sus derechos mermados sólo por el hecho de cumplir años, edadismo. Actualmente, ser mayor no significa pérdida de capacidad, afortunadamente. Esta pérdida de capacidad viene dada por otros factores añadidos al envejecimiento que pueden hacer que se consideren situaciones de mayor o menor fragilidad. Y la sociedad tiene la obligación de garantizar la vida digna de todas y cada una de las personas, sobre todo de las más vulnerables y frágiles.

Las grandes ciudades que hemos construidos se han hecho de espaldas a las personas, pero en el caso de las mayores, se unen toda una serie de obstáculos que impiden que puedan seguir desarrollando su vida con total libertad y seguridad.

Tenemos que trabajar para construir una sociedad en la que las personas mayores no vean sus derechos mermados sólo por el hecho de cumplir años

Uno de las razones que originan esta situación ha sido y es no permitir que las personas mayores participen en la construcción de su ciudad. Sus voces, durante años, han sido acalladas por considerar que eran otros quienes sabían lo que les convenía, quienes han infantilizado el trato para con ellos y quienes han obviado sus aportaciones, sobre todo las de las mujeres mayores. Estas, a lo largo de la historia, han mostrado la gran capacidad resiliente para superar, avanzar y contribuir al desarrollo de las sociedades, siendo el soporte y protagonistas, silenciadas.

Madrid se denomina Ciudad Amigable con las personas mayores, se encuentra dentro de la Red en el proceso de lograr mantener los estándares que el Proyecto de la Organización Mundial de la Salud establece. Mucho trabajo, que no sólo debe incluir a las personas mayores. Madrid debe ser una Ciudad Amigable para todas las personas, pensada para todas las personas en los diferentes ciclos vitales y su Administración debe garantizar que así sea, ocupándose de que todas las circunstancias desfavorables puedan ser paliadas en aras de un envejecimiento saludable y activo.

No se trata simplemente de proyectar las estructuras y servicios pensando en ellas. Supone dotar de protagonismo a quienes lo son haciéndoles partícipes, atender con dignidad a quienes requieren de los distintos apoyos que sus circunstancias les exige, y garantizar y velar porque todos los servicios que se ofrecen y que ellas elijen, se proporcionan con calidad generando la satisfacción en las personas protagonistas. Así como ocuparse de manera decidida de fenómenos que inciden de manera negativa en el desarrollo de una vida plena, como es la Soledad No Deseada.

Y también, sensibilizar a la sociedad para abandonar la idea negativa sobre el envejecimiento. Y esto no se consigue con una campaña publicitaria el día 1 de octubre, en la que llenamos de actos y carteles las calles. Se consigue implementando políticas inclusivas que realmente transformen nuestra ciudad. 

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Ana María Aguilar Manjón es secretaria de mayores del PSOE Madrid Ciudad.

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