X no es la solución
Muchas personas han propuesto Bluesky como alternativa a Twitter. En su momento, Twitter permitió la expansión de movimientos de calado nacional e internacional como la Primavera Árabe allá por el 2012, la denuncia masiva del #MeToo frente a abusos sexuales en Hollywood o el 15M que acabó con el bipartidismo en España. Twitter, por tanto, era una herramienta política, cultural e ideológica y, para desgracia de muchos, Elon Musk y la ultraderecha lo entendieron mejor que nadie.
Controlar los algoritmos y, por tanto, los temas de conversación, se convertía en una forma de influir en campañas políticas e ideológicas para beneficio de quien las controlara. Ya pudimos ver la influencia de Facebook en la campaña estadounidense del 2016 que facilitó la entrada de forma inesperada del errático Donald Trump al mando del país más poderoso del mundo. Tras la adquisición de Musk de Twitter y su evidente deriva ultraderechista, murió el Twitter que resultaba útil como arena pública de debate y nació X con una intención clara: “ultraderechizar” el discurso social y acabar con lo woke.
Su toma de control supuso una pérdida de alcance para la mayoría de cuentas que no polarizaban (de ciencia, economía, historia, etc…), la monetización del enfado y la restitución y promoción de perfiles misóginos, racistas y conspiracionistas que coqueteaban con el fascismo y que ahora era imposible que no aparecieran en el feed.
Bajo este contexto, buscar una alternativa resultaba una necesidad. Por suerte, en 2019 un grupúsculo de empleados del entonces Twitter empezaron a fantasear con el desarrollo de una red descentralizada y sin algoritmos opacos que se acabaría llamando Bluesky, hoy en día liderada por la joven Jay Graber. Graber, por cierto, protagonizó este 2025 un enfrentamiento simbólico con Zuckerberg tras llevar durante una conferencia una camiseta con la frase “Mundus sine caesaribus" (Un mundo sin Césares) burlándose de la frase que Mark Zuckerberg había llevado unos días antes con la frase también en latín “Aut Zuck aut nihil” ("Zuck o nada").
Tras la adquisición de Musk de Twitter y su evidente deriva ultraderechista, murió el Twitter que resultaba útil como arena pública de debate y nació X con una intención clara: “ultraderechizar”
Lo cierto es que en determinados campos Bluesky ya es más relevante que X y lo que se publica en la red de la mariposa azul logra un impacto sustancialmente superior. Este es el caso particular de la comunidad científica, como así lo refleja un último artículo de la revista Nature: “Bluesky’s science takeover: 70% of Nature poll respondents use platform”
Pero hay tres claves que hacen de Bluesky no sólo una alternativa, sino una aplicación notablemente superior. Es descentralizada, de código abierto y no está monetizada.
La arquitectura de la independencia digital
Para garantizar la descentralización, es decir, que ningún único servidor central pueda controlar todas las cuentas, Bluesky se basa en un protocolo llamado AT Protocol, que permite que, si por lo que fuera el proveedor de servicio que te aloja la cuenta, –como por ejemplo Bluesky.app– cambia las normas de una forma con la que no estás de acuerdo, simplemente puedes cambiar de proveedor sin tener que perder seguidores, posts, etc… El AT Protocol representa el poder cambiar de compañía de suministro de luz sin tener que cambiar de casa: tu cuenta sigue siendo tuya y el proveedor que la aloja no puede condicionarte ni retenerte.
Un mundo de código abierto
Otra de las cosas para entender bien qué es lo que hace a Bluesky versátil es que es de código abierto. Esto habla mucho de la filosofía y representa toda una declaración de intenciones con respecto a la política de transparencia que pretende regir en la aplicación, pero también significa que cualquiera con nociones puede extraer el código o partes del mismo que le interesen para entender cómo funciona o implementarlo si quisieran en otro lugar. Esto también permite que pueda haber todo un ecosistema de desarrolladores altruistas e independientes que construyan terceras aplicaciones para complementar el disfrute y versatilidad de Bluesky. Para poner un ejemplo extremadamente útil os voy a hablar de Sky Follower Bridge, una extensión de Chrome que permite encontrar y migrar los seguidores y seguidos que ya tuvieras en tu cuenta de X a la nueva plataforma Bluesky, y que puedas hacerlo con un solo click. Otra extensión llamada Porto permite importar de forma sencilla los tuits de X a Bluesky, pero existen otras tantas para analizar interacciones sociales, customizar tu interfaz para descubrir gente nueva a quien seguir deslizando tipo Tinder o desarrollar tus propios algoritmos sin código (catálogo de aplicaciones).
Esto último es otra de las cosas que hace a Bluesky especialmente versátil y personalizable. Mientras que en lugares como X hay un único algoritmo que impera, sobre el cual el usuario no tiene ningún tipo de control, Bluesky promueve la creación de algoritmos personalizados. En mi caso, creé un algoritmo en el que sólo aparecen ofertas de doctorado en ciencias naturales para poder compartir con compañeros.
Sin publicidad
En Bluesky no hay publicidad integrada en la plataforma, lo que implica que la red no necesita perfilar psicológicamente a sus usuarios ni convertir su atención en un recurso que deba ser explotado mediante lógicas de consumo.
Que Bluesky no tenga publicidad no significa que los usuarios no puedan promocionar libremente sus proyectos, productos o ideas. La diferencia es estructural, ya que no está diseñada para ello. La aplicación no registra tus hábitos para construir un perfil de consumo, no cruza comportamientos para predecir qué te hará reaccionar, ni te muestra contenido diseñado específicamente para empujarte a comprar o a interactuar de forma adictiva.
Al no existir ese incentivo económico, desaparece gran parte del interés en convertir el seguimiento constante del comportamiento del usuario en un activo estratégico. Y cuando no hay valor en segmentar ni en maximizar la atención a toda costa, el sistema deja de tener alicientes para amplificar de forma sistemática contenidos provocativos o emocionalmente extremos, que suelen ser los más rentables en modelos basados en publicidad. Esto no elimina el conflicto ni garantiza una red “mejor” por definición, pero sí reduce la recompensa estructural al ruido y la polarización, abriendo la puerta a dinámicas más calmadas y, potencialmente, a contenidos de mayor calidad.
Conforme más gente se vaya uniendo a la red, más versátil, personalizable y útil se convertirá
Funciones que cambian el juego
Finalmente, merece la pena destacar alguna de las funciones estrellas, como los Starter Packs o paquetes de inicio.
Los Starter Packs son un auténtico cambio de paradigma para instituciones, medios digitales, asociaciones o cualquier conglomerado de partes. Permiten agrupar cuentas relacionadas con un mismo tema y ofrecerlas para seguir con un solo clic, facilitando enormemente el descubrimiento de contenido. Un medio digital, por ejemplo, puede crear un paquete con las cuentas de sus periodistas y difundirlo desde su perfil principal, de modo que los usuarios puedan seguir de forma inmediata tanto a la cabecera como a las personas que la integran.
Este sistema genera un efecto en cascada positivo: los usuarios acceden a feeds más ricos y especializados, mientras que las cuentas incluidas, especialmente las más pequeñas, ganan visibilidad y seguidores gracias a un efecto de arrastre mutuo con perfiles más consolidados.
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En definitiva, aunque aún no tiene la masa crítica de X, Bluesky no es para nada un desierto, reuniendo además muchas condiciones para reemplazar a X en el nicho del microblogging. Lo bueno es que la propia comunidad sigue construyendo su entorno y desarrollando aplicaciones de forma colaborativa. Conforme más gente se vaya uniendo a la red, más versátil, personalizable y útil se convertirá. Sumarse ahora no es únicamente una cuestión de rechazo a la deriva de X bajo el liderazgo de Elon Musk, ni de permanecer “dando la batalla” en una plataforma cada vez más hostil. Es, sobre todo, una decisión práctica: en X el alcance está capado, Bluesky permite llegar a más gente, ofrece una experiencia mucho más satisfactoria y, particularmente, libera de las decisiones unilaterales y la explotación sistemática de datos por parte de señores tecno-feudales estadounidenses. Practicidad, versatilidad y proyección a largo plazo. Con todo esto, espero haber demostrado lo interesante de participar y contribuir en lo que tal vez sea nuestra única oportunidad de implementar las interacciones digitales y el debate social en una red sin césares.
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Armand Rausell Moreno es biólogo investigador predoctoral del CSIC y presidente de la asociación Red Predoctoral del CSIC.