Caso Nóos

El ataque de Horrach al juez Castro destapa en el juicio el escenario de guerra total en torno a la infanta

El fiscal Pedro Horrach, este miércoles en el juicio del 'caso Nóos'.

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach convirtió este miércoles su informe final del juicio del caso Nóos en una durísima carga contra el juez José Castro. Y al hacerlo desnudó, si todavía le quedaba algún velo, el escenario de guerra descarnada que se libra alrededor de Cristina de Borbón, la única del banquillo contra quien solo mantiene cargos y solicitud de pena la acusación popular, ejercida por el hoy devaluado colectivo Manos Limpias.

A Castro, instructor del caso y hasta hace tres años años su inseparable compañero de batallas contra la corrupción en Baleares, Horrach lo acusó este miércoles de convertir la investigación "en una persecución". Y de "construir un andamiaje sobre sospechas y conjeturas de gran calado y aplauso mediático". Y de buscar más la apariencia de justicia que la justicia.

Castro, que habló horas después con este diario, retó a la Fiscalía General a querellarse de inmediato contra él por prevaricación o, en su defecto, a poner fin a la "pesadilla" en que, según sus palabras, le sumerge a diario Pedro Horrach.

Así las cosas, la brecha abierta en 2013 entre los dos miembros del tándem más temido por los corruptos del archipiélago, aquella que resquebrajó su colaboración y su amistad cuando Castro imputó por primera vez a la infanta, es hoy una sima infranqueable.

"Si he prevaricado, ¿por qué no se querellan?"

Por la tarde, y en declaraciones a infoLibre, Castro respondió al fiscal. El juez conminó no ya a Horrach sino a la Fiscalía General del Estado a interponer una querella contra él por prevaricación o a "acabar ya con esta pesadilla". "La paciencia tiene un límite", agregó Castro tras autorizar expresamente a este diario a publicar sus declaraciones.

El juez entiende que al acusarle de haber convertido la instrucción en una persecución, Horrach le está atribuyendo un delito de prevaricación: a él mismo y a la Audiencia de Palma. "¿Y si es así, por qué no se querellan? Es su obligación si creen que hay un delito pero ya está bien de aguantar esto cada día, uno se cansa".

La referencia de Castro a cómo Horrach también estaría acusando de prevaricación a la Audiencia palmesana se sustenta en uno de los elementos manejados por el fiscal. En su alegato final, Horrach había hecho extensivo su ataque a la Sección Segunda de la Audiencia de Palma, que en mayo de 2013 dio un giro definitivo al caso al al dictar un auto por el que suspendía la imputación de la infanta pero no la anulaba. 

Horrach remarcó aquí esto: que la "suspensión de la imputación implica de forma directa abanderar una expedición de pesca, una prospección, proscrita en derecho penal". Y fue eso, añadió a renglón seguido, lo que hizo que la instrucción dejase de "ser una investigación para convertirse en una persecución".

La hermana de Felipe VI y esposa de Iñaki Urdangarin es la única del banquillo para la que solo pide condena -ocho años de cárcel- la acusación popular: la asociación Manos Limpias, ahora en caída libre tras las investigaciones que destapan sus supuestas maniobras para retirar los cargos contra la aristócrata a cambio de hasta tres millones.

Pero que sobre la asociación fundada por el histórico ultraderechista Miguel Bernad pesen graves sospechas de extorsión no garantiza que la infanta salga indemne del juicio, de ahí que Horrach haya puesto toda la carne en el asador en su esfuerzo por convencer al tribunal de que la infanta no cometió delito fiscal. El fiscal no solo ha destacado cómo los peritos de Hacienda han descartado que perpetrase fraude tributario sino cómo aquel otro perito que eligió Manos Limpias ni siquiera ha comparecido en el juicio.

La Casa Real, ausente

En el alegato de Horrach hubo un segundo punto controvertido pero eclipsado por la bronca a Castro. Y ese segundo punto gira en torno al papel de la Casa Real durante la corta pero rentabilísima vida -ingresó seis millones de euros públicos- del Instituto Nóos. Según Horrach, son falsas las afirmaciones de varios procesados, Iñaki Urdangarin entre ellos, que en la vista han declarado cómo las actividades del Instituto Nóos estaban sujetas a la supervisión de la Casa Real.

Pero lo cierto es que también Cristina de Borbón abundó en esa misma tesis: "Todo lo que hacíamos estaba controlado", declaró en la vista. ¿Por qué entonces Horrach mantiene lo contrario? "Porque la declaración de la infanta estaba condicionada por la de su marido, pero no hay nada que avale lo que dijo", indicaron fuentes cercanas a la Fiscalía.

José Castro, un juez torero

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