Violencia machista
Ayuso desafía a Feijóo y convierte el 'caso Julio Iglesias' en otro campo de batalla dentro del PP
La denuncia de dos mujeres ante la Audiencia Nacional por las presuntas agresiones sexuales cometidas por el cantante español Julio Iglesias que dieron comienzo hace cinco años y que se produjeron en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas, donde trabajaban como internas, han entrado de lleno en el debate público. Los testimonios recogidos por la investigación periodística realizada por eldiario.es y Univisión dibujan un clima de desigualdad y abuso una vez las trabajadoras cruzaban la puerta de las millonarias viviendas.
Las mujeres describen un ambiente hostil marcado por el control, las humillaciones y el abuso de poder por parte del artista español, una situación que derivaría en episodios de violencia sexual reiterados como penetraciones, tocamientos, bofetadas y vejaciones físicas y verbales, además de insultos y humillaciones en su jornada laboral.
Se trata de acusaciones de gran calado que, según atestigua la investigación, se acompañan de pruebas médicas que el cantante español "imponía" a sus empleadas como condición para trabajar para él con el objeto de detectar enfermedades de transmisión sexual y embarazos. Sin embargo, nada de esto es suficiente para la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, que ya desde el martes salió en defensa del cantante español. "La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias", escribió en su cuenta de X.
El apoyo sin fisuras de Ayuso con el cantante, que ha mantenido una estrecha vinculación histórica con el Partido Popular, contrastó con el silencio autoimpuesto en la dirección general del PP. La cúpula de Alberto Núñez Feijóo evitó realizar cualquier tipo de valoración a la espera de que su líder marcara la línea oficial. Lo hizo este miércoles en una entrevista en Telecinco, en la que Feijóo aseguró que "las denuncias son muy graves" y "que conviene saber si eso es verdad", por lo que pidió esperar a la "investigación" de la Audiencia Nacional.
Sin embargo, lejos de rectificar o modular el tono tras la reacción del líder del PP, el portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, cerró filas con la postura de Ayuso. "Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid no vamos a contribuir al descrédito de nadie, y menos de uno de nuestros artistas más reconocidos, cuando no se conoce en profundidad el fondo de esa denuncia y además no hay una resolución judicial expresa", señaló en tras una pregunta sobre si se compartía la posición de Feijóo.
Génova evita confrontar con su baronesa más polémica
Desde el equipo directo del líder de la oposición evitan entrar al choque con su baronesa más polémica, si bien recalcan a preguntas de infoLibre que es Feijóo quien ha marcado la línea del partido. Otras fuentes consultadas en el PP sí lamentan las "provocaciones" de Ayuso en un tema "tan sensible" como la violencia sexual, que Génova ha tratado de capitalizar tras los casos que han afectado al PSOE y a Sumar, con ejemplos como el de Francisco Salazar e Íñigo Errejón.
Sin embargo, estas mismas fuentes consideran que el asunto no "irá a más" y que forma parte de "la polémica del día" que la presidenta madrileña quiere aprovechar para "confrontar" con la izquierda, incluso por delante del propio líder de Vox, Santiago Abascal, que evitó defender al cantante. "No puedo juzgar estas denuncias pero sí el interés de este Gobierno de centrar todo en este asunto", afirmó. Un argumento compartido por el secretario general del PP en Madrid, Alfonso Serrano, que acusó al Ejecutivo de Pedro Sánchez de querer "tapar otras vergüenzas" y sus "propias culpas".
Feijóo, por su parte, admitió estar "muy sorprendido" por los hechos denunciados, y pidió "dejar de especular" para centrarse "en la investigación" que debe poner ahora en marcha la Fiscalía "para saber realmente qué es lo que hay de verdad", dejando toda responsabilidad en manos de la justicia pese a que en los anteriores casos citados de Salazar y Errejón no hizo falta ningún tribunal para salir a condenarlo.
Lo cierto es que el líder del PP confesó en un programa televisivo ser "amigo" del cantante y presumió de tener una interlocución bastante fluida con él e incluso le pidió "un meme" para la campaña de las generales. "Está obsesionado con la unidad territorial y con el agua", aseguró Feijóo en El Hormiguero (Antena 3), en julio de 2023.
La relación del cantante con el PP se remonta a hace décadas, ya que no solo hizo campaña por el fundador de Alianza Popular y ministro franquista, Manuel Fraga, o por el expresidente José María Aznar, sino que fue premiado con contratos millonarios desde varias administraciones públicas del PP, entre ellas la valenciana en la época de Eduardo Zaplana al frente a través del Instituto Valenciano de la Exportación para que hiciera promoción de la comunidad.
Las administraciones del PP no retirarán los honores
El cantante, al que Fraga nombró "embajador único de Galicia" en 1992, también recibió la Medalla de Oro de la capital del Estado en 2015 de la mano de Ana Botella, cuando fue nombrado Hijo Predilecto de Madrid. Un título que el Ayuntamiento de Madrid no le va a revocar, según afirmó su alcalde, José Luis Martínez-Almeida (PP), tras las demandas de los grupos de la oposición. "También nos pidieron que se le retiraran los honores a Plácido Domingo y tampoco lo hicimos, ¿por qué vamos a hacerlo?", argumentó.
Almeida tiene razón, la Administración madrileña no dio credibilidad a las más de una veintena de denuncias por acoso sexual contra el tenor Plácido Domingo, tal y como destapó la agencia norteamericana de noticias AP en agosto de 2019. La propia Ayuso siguió el mismo patrón que ahora con Julio Iglesias: además de definir a Domingo como "el más grande" tras conocerse ya las acusaciones, acudió en 2021 a un concierto suyo en el Auditorio Nacional. Desde allí, la madrileña aseguró que Domingo era "uno de los mayores embajadores que ha tenido España". Entonces el tenor ya había "aceptado toda la responsabilidad" ante las denuncias.
La Comunidad de Madrid tampoco se plantea retirar la Medalla de Oro al cantante que le confirió el Gobierno de Esperanza Aguirre en 2012. Para el número dos de Ayuso, "lo de menos" es si "se le quita o se le da una medalla a alguien". "En un Estado de Derecho no podemos aceptar que se machaque y estigmatice a alguien que no es de su cuerda. No se puede pedir a las instituciones actuar preventivamente", argumentó Serrano este miércoles.
El PP, influido por el 'antifeminismo' de Vox
Otro miembro de la dirección de Feijóo también evita confrontar directamente con Ayuso, pero sí que reconoce que no pueden perder la "credibilidad" en un tema que han explotado en los últimos meses y que creen que ha repercutido en un crecimiento del voto femenino en detrimento del PSOE por las conductas machistas.
El PP también encontró un filón en polémicas como las pulseras o el consumo de prostitución —con las grabaciones del caso Koldo— para desgastar al Gobierno, al igual que hizo la legislatura pasada con la ley del sólo sí es sí. Los conservadores buscan dinamitar el discurso feminista del PSOE, una de sus grandes banderas, con la intención además de provocar un voto de castigo de las mujeres al Gobierno.
Exempleadas que han denunciado a Julio Iglesias lo han hecho para que no le suceda a otras
Ver más
Sin embargo, aunque el PP se presenta como el partido que defiende a las mujeres, la causa feminista nunca ha estado entre sus prioridades. Es más, la irrupción la extrema derecha en el tablero político ha influido en algunos de los planteamientos del Partido Popular al dar cabida a posturas negacionistas y reaccionarias, no solo en el terreno discursivo sino también a nivel institucional. Es lo que ocurrió tras las elecciones de mayo de 2023 con los pactos entre conservadores y ultras en distintos municipios y comunidades, en las que las políticas de igualdad se convirtieron en un asunto clave en la negociación con la formación de Santiago Abascal.
De un tiempo a esta parte, la ultraderecha ha emprendido una guerra cultural contra los valores progresistas y considera el feminismo un enemigo a batir. Los ejemplos abundan. Los acosos y agresiones a las clínicas de interrupción del embarazo, los ataques a los proyectos de educación sexual y ciudadana, la propagación de falsedades anticientíficas como el llamado "síndrome de alienación parental" y la negación de la violencia de género y la violencia sexual.
Uno de los mantras más repetidos por los ultras es el de que la violencia "no tiene género". Así tratan de equiparar la que sufren directamente las mujeres, que es estructural, con aquella que sufren los hombres en el entorno familiar, sin una base que revele razones estructurales. A pesar de ello, los de Abascal no titubean a la hora de poner en el punto de mira al movimiento feminista y sus logros. La forma en la que ha impactado el caso de Julio Iglesias es un ejemplo de la importancia de la lucha por la igualdad en el debate actual.