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A quién beneficia y a quién perjudica electoralmente el proceso independentista catalán

A quién beneficia y a quién perjudica electoralmente el proceso independentista catalán

El efecto dominó provocado por la apertura del proceso de independencia en Cataluña amenaza con revolver todo el tablero político a menos de dos meses de las elecciones generales. La propuesta de resolución presentada en el Parlamento autonómico por la CUP y Junts pel Sí ha desencadenado la reacción del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el resto de partidos también ha tomado posiciones en torno a un tema que promete ser uno de los principales de la campaña electoral y que puede influir sobre los resultados de los comicios.

Tras una legislatura en la que la actitud de Rajoy con respecto a Cataluña ha sido muy criticada, el presidente del Gobierno está tratando ahora de situarse al frente de un bloque constitucionalista. Y es que en el PP y en el Ejecutivo están convencidos de que son los mejor preparados para frenar el desafío soberanista y pretenden que se visibilice que Rajoy ha tomado personalmente los mandos para reconducir la situación.

Pero, a dos meses de los comicios, esta situación también tiene una clara vertiente electoral, ya que todo apunta a que el debate territorial será uno de los ejes sobre los que gire la campaña. Diversos expertos analizan para infoLibrea quién beneficia y a quién perjudica el eventual desarrollo del proceso independentista.

Partido Popular

Los conservadores tienen claro que, en estos momentos, el desafío catalán supone una oportunidad para que Rajoy demuestre su liderazgo como hombre de Estado. Y esa táctica, según algunos expertos, puede reportar beneficios electorales al presidente del Gobierno. Así lo cree Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que explica que, como regla general, "en momentos de emergencia nacional las figuras de los presidentes suelen salir muy fortalecidas".

"Ocurrió con los acontecimientos de Charlie Hebdó en Francia, con la figura de Hollande, y también con los atentados terroristas del 11 de septiembre en EEUU, con la figura de Bush", explica en este sentido Martínez-Bascuñán, que sostiene que la táctica del PP está muy clara: exponer a Rajoy "como un hombre de Estado, convocando ante una mesa de negociación a líderes políticos, apareciendo ante los medios para enviar un mensaje de tranquilidad a la población, y presentándose como el garante de la unidad de España".

No obstante, otros expertos son más cautos y plantean que hay que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos para valorar el posible efecto en la intención de voto del PP. "A Rajoy esto le beneficia indudablemente, porque estaba amortizado y le ha puesto en campaña", sostiene Fernando Vallespín, que sin embargo no se muestra tan convencido de que la irrupción del problema de Cataluña en la campaña vaya a cambiar el voto.

"Dos meses en política son una eternidad, y es factible que la resolución de este conflicto se traslade a después de las generales", advierte Vallespín, quien admite que "si la tensión escala, la posición de Rajoy acabará mejorando, pero si se aplaza la disputa, volvemos al punto donde estábamos".

Por contra, Fermín Bouza, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), indica que a su juicio se está produciendo "un fenómeno nuevo": la situación en Cataluña "no está afectando al voto". "Los datos con los que yo trabajo me dicen que esto no está siendo así, y eso me tiene muy extrañado porque no es lo normal", relata Bouza, que apunta varias causas por las que este nuevo comportamiento electoral puede estar teniendo lugar. "Influye que mucha gente no tiene claro su voto, pero también que el tema de Cataluña importa, pero no tanto como antes", señala el sociólogo. Vallespín coincide en parte: "Rajoy tiene que decir claramente que está abierto a la reforma de la Constitución, porque si insiste en enfrentar Constitución e independentismo va a tener dificultades, porque la gente quiere resolver el problema".

En ello coincide Julián Santamaría, catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), quien explica que "lo que preocupa hoy a la mayor parte de los españoles, incluidos los catalanes, es que a corto plazo se responda a la situación que se ha creado en Cataluña, y a largo plazo se divise un horizonte en el que se pueda reconstruir la convivencia". No obstante, discrepa con Vallespín en el hecho de que hablar de Cataluña en campaña pueda perjudicar a Rajoy, ya que de esta forma "quedará muy poco espacio para hablar de su gestión". "Por hacer una comparación, el tema catalán tendría para Rajoy y para el PP los mismos efectos que ha tenido para Mas en Cataluña anteponer el debate sobre la independencia a su gestión pasada", ejemplifica Santamaría.

PSOE

Los socialistas pueden convertir el desafío independentista en una oportunidad para ganar votos, si juegan bien sus cartas, pero también afrontan diversos riesgos.

Santamaría alaba la disposición del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que ha tomado la "iniciativa" y ha evitado ir a remolque de Rajoy, algo en lo que Martínez-Bascuñán coincide. "Creo que Pedro Sánchez tuvo un gesto el otro día que le beneficia: él se adelantó a llamar al presidente y le manifestó públicamente su apoyo en esta cuestión, y eso le hace apuntarse un tanto", explica la experta.

Sin embargo, la batuta en la gestión de la crisis en Cataluña la llevará el Gobierno, y eso provoca que el resto de actores políticos, incluido Sánchez, tengan que actuar de una u otra manera en función de lo que haga Rajoy. "Una situación de crisis de esta magnitud siempre beneficia más a quien está en la posición de poder, a quien tiene margen de maniobra para tratar con unos y con otros y tomar decisiones, de manera que aunque Pedro Sánchez acertó adelantándose al presidente, en términos electorales este movimiento pasará simplemente como una anécdota", pronostica Martínez-Bascuñán.

En esto coincide Fernando Vallespín, que sin embargo ve abierta una posibilidad para el PSOE si Rajoy comete errores estratégicos. "Este tipo de conflictos tienen a beneficiar al bipartidismo, porque aunque la gente no esté de acuerdo con lo que hayan hecho, les da el beneficio de la duda por su experiencia", explica el expresidente del CIS, que señala que si el PP "es excesivamente rígido e inmovilista" y se "cierra en banda" a cualquier cambio, el PSOE es quien puede terminar ganando votos.

No obstante, Vallespín también hace referencia a que los "enfrentamientos identitarios" suelen perjudicar a los partidos de izquierda por la propia naturaleza de su discurso. El argumento lo comparte Fermín Bouza: "Tradicionalmente, todo el beneficio electoral de un discurso que se centre en la unidad de España es para el PP, porque la izquierda es identificada por la opinión pública con actitudes más débiles frente al nacionalismo", explica el sociólogo, que sin embargo se muestra cauto y vuelve a llamar la atención sobre lo volátil que es el escenario actual.

Podemos

Una de las situaciones más complicadas si Cataluña centra la campaña electoral es la que tiene Podemos, cuyo discurso pretende alejarse del frente independentista capitaneado por Junts pel Sí y la CUP y también del "frente antisecesión" –en palabras de su secretario general, Pablo Iglesias– conformado por PP, PSOE y Ciudadanos. "Estamos en un momento en el que hace falta tender puentes" y no comportarse como un "búnker", aseguró Iglesias tras reunirse este viernes con Rajoy.

Pero la postura de defensa de un referéndum y a la vez de la permanencia de Cataluña en España, según los expertos, es complicada de defender en un eje tan polarizado. "Podemos, en cierto modo, está tratando de ponerse un poco en la postura intermedia, y si la situación se polariza los que están en medio siempre son los que más sufren", asegura Vallespín, que además insiste en su idea de que la crisis en Cataluña puede reforzar a los partidos tradicionales y perjudicar a los emergentes.

La misma opinión tiene Máriam Martínez-Bascuñán, que pone precisamente como ejemplo la estrategia que siguió Podemos cuando se colocó en uno de los extremos del eje pueblo-casta. "Podemos ha jugado durante mucho tiempo a esta estrategia, y ya vimos cómo durante mucho tiempo acaparó todo el protagonismo político gracias a este ejercicio", explica la experta, que sin embargo sostiene que "es posible que, si todo sigue así, las próximas elecciones generales se jueguen nuevamente en clave plebiscitaria, y eso colocaría a Podemos en un espacio absolutamente marginal, porque si en el otro escenario ocupaba uno de los extremos de la polarización, en este nuevo está en una situación intermedia que lo deja prácticamente fuera de juego".

"Podemos está defendiendo una propuesta que no es lo suficientemente atractiva en Cataluña, porque hay otras fuerzas políticas que ofrecen más y porque se le sigue viendo como un partido que ha nacido en Madrid, y por tanto está fuera de su órbita", abunda Martínez-Bascuñán, que sostiene que su propuesta "tampoco le coloca en una situación favorable de cara al electorado del resto del país, donde incluso los votantes de centroizquierda se muestran favorables a posiciones extremas con respecto a la defensa de la unidad nacional de España".

La táctica de Podemos tampoco es la acertada para Julián Santamaría, que la califica de "ambigua". "De lo que se trataría ahora", explica el experto, "es de constituir una plataforma de unidad" frente a los independentistas, "y Podemos, a medio o largo plazo, está en perfectas condiciones de proponer una fórmula" para organizar un referéndum de independencia. "Pero de momento, la posición que mantienen públicamente está siendo sumamente ambigua y difícilmente comprensible" para el electorado, señala el sociólogo, que lo esquematiza de forma clara: "Aquí no hay término medio posible, o los partidos de ámbito estatal están en un lado o están en otro, y después, cuando usted se haya definido, ya será el momento de expresar sus preferencias por una solución o por otra".

Ciudadanos

Mucho menos coincidentes son las opiniones de los expertos con respecto a cómo afecta electoralmente la crisis en Cataluña al partido de Albert Rivera, que rechaza sin ambages cualquier tipo de intento de la Generalitat por obtener la independencia. Su posición es coherente con la que llevan años manteniendo en la comunidad autónoma, algo que resalta Santamaría, que señala que la opción de Ciudadanos es más "clara" en este sentido que la de Podemos.

Fernando Vallespín, por su parte, hace una lectura "ambivalente" de cómo puede venirle a Ciudadanos una campaña polarizada en torno a la secesión de Cataluña. A juicio del sociólogo, el partido tiene un factor a favor y otro en contra. "Se podría hacer una lectura negativa, porque en esta situación la gente podría decir que se acabó el experimiento de los nuevos partidos y se vuelve a la vieja política", baraja el experto, que sin embargo contrapone por otra parte que "el tema es catalán, y el protagonismo de la representación de España dentro de Cataluña le ha correspondido a Ciudadanos", lo que podría conferirle autoridad ante la opinión pública.

"A priori, Ciudadanos está mejor posicionado ante el desafío independentista en términos estratégicos que el PP", sostiene mucho más tajante Martínez-Bascuñán. La politóloga vuelve a hacer referencia a que, en una situación tan polarizada como la de la independencia de Cataluña, "quien gana siempre es el partido que se sitúa en uno de esos dos extremos". "Y así lo han hecho tanto Ciudadanos como el PP, con la salvedad de que Ciudadanos es un partido fresco, que proyecta imagen de modernidad, que no tiene casos de corrupción y que ha salido profundamente fortalecido de los últimos comicios en Cataluña".

Pero no son todo buenas noticias para el partido de Albert Rivera, ya que su competidor en el polo del unionismo está en el Gobierno y va a ser quien lleve la batuta de la respuesta a las aspiraciones independentistas, explica Martínez-Bascuñán, que insiste en que "siempre es muy difícil competir con alguien que ocupa la posición de poder, porque en estas situaciones todo le viene de cara si lo sabe hacer bien: todo el protagonismo mediático, las ruedas de prensa, las iniciativas políticas, las reuniones, todo se activa bajo la dirección de una persona que gana todo el protagonismo y legitimidad si la población percibe que está trabajando por el interés común".

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La candidatura que encabezará Alberto Garzón se encuentra con el mismo problema que Ciudadanos con respecto al PP: un competidor con su mismo discurso que tiene una mejor posición de partida. Y es que IU defiende lo mismo que Podemos –un referéndum en Cataluña en el que aboga por la permanencia de la comunidad en España–, pero "desde una posición mucho más endeble" que el partido de Pablo Iglesias, en palabras de Martínez-Bascuñán.

"Podemos, al menos, cuenta con el plus de ser partido emergente y representar junto a Ciudadanos la nueva política ante la opinión pública", opina la experta, que señala que a ese problema se une el hecho de que la postura que defienden ambas formaciones de izquierdas "es, claramente, una estrategia perdedora en este contexto". Como ejemplo, la politóloga llama la atención ante el hecho de que "a todo el mundo le sorprendió que Rajoy llamara a Rivera, como líder de un partido emergente, y no a Pablo Iglesias, como líder del otro partido emergente, pero no se organizó ningún revuelo mediático para reivindicar la presencia del líder de un partido que, aunque pequeño, sí tiene representación parlamentaria", como es IU.

"Por el contexto que vivimos, todo el protagonismo ahora se lo llevan los emergentes", resume Martínez Bascuñán, que señala que "en este panorama, lo que pueda decir IU pasará como un testimonio casi puramente anecdótico" y alerta de que el problema que tendrá Podemos "si la campaña finalmente se dirime en clave de voto indentitario y no ideológico" se puede ver exacerbado en el caso de la federación. "IU corre un serio riesgo de quedar completamente fuera de juego" si Cataluña centra el debate, zanja la experta.

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