Condecoraciones polémicas

Billy el Niño tiene una segunda medalla al mérito policial también pensionada

El expolicía Antonio González Pacheco (izda.) en una fotografía tomada en 1981.

La Medalla de Plata al Mérito Policial, un distintivo que lleva anejo un plus sobre la pensión vitalicia y que se concede a todos aquellos agentes que hayan tenido una actuación “ejemplar y extraordinaria”, no es la única distinción que el Gobierno de la UCD puso en el uniforme del expolicía de la Brigada Político-Social Antonio González Pacheco tras la muerte del dictador Francisco Franco. El viejo agente, conocido como Billy el Niño por sus brutales técnicas de interrogatorio e investigado por torturas en el marco de la conocida como querella argentina, tiene una segunda condecoración al mérito policial que le fue concedida justo antes de pedir una excedencia en el Cuerpo Superior de Policía y dar el salto a la empresa privada, según consta en un reportaje de Interviú recuperado por infoLibre a través de la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional. Esta segunda medalla, como la que se le concedió en 1977, también lleva anejo un plus sobre la pensión vitalicia del expolicía. Según se citaba en la información, la insignia sería de Oro.

Este diario se puso en contacto hace diez días con la Policía para conocer más detalles de esta segunda condecoración. Fuentes policiales no aportaron, a cierre de la edición, ningún dato adicional sobre la medalla. Este lunes, desde el Ministerio del Interior confirmaron al programa Al Rojo Vivo de La Sexta que, efectivamente, en la pechera de González Pacheco también luce la Medalla de Oro al Mérito Policial. Pero una hora después, y citando fuentes de la Policía, el programa de La Sexta afirmó que eran cuatro las condecoraciones concedidas a González Pacheco: dos medallas de plata (1977 y 1981) y dos cruces al mérito policial con distintivo rojo (1972 y 1980). Todas ellas pensionadas.

A sólo tres meses de que los socialistas cosechasen su primer triunfo en las urnas, González Pacheco decidió dejar de lado el sector público. En septiembre de 1982, el entonces policía pidió la excedencia y fue contratado como jefe de seguridad por la empresa Hispavinsa, ligada a la multinacional del automóvil Talbot. El fichaje indignó, y mucho, a los trabajadores de la fábrica, que iniciaron nada más conocerse la noticia una campaña para que la empresa rescindiese el contrato con el viejo conocido de la Político-Social. Esta tormenta, que Billy el Niño trató de capear asegurando a los delegados obreros que su trabajo no entraría en conflicto con los intereses sindicales de los trabajadores, fue recogida el 22 de diciembre de 1982 por la revista Interviú. La historia, que llevaba por título “González Pacheco: de la Policía a la empresa”, estaba firmado por los periodistas Iñaqui Gavilán y Teodoro Ardiles.

El reportaje recoge las reticencias del comité de empresa, que mostraba sus temores a que Billy el Niño confeccionase “listas negras” de obreros e impulsase la puesta en marcha de un “sindicato amarillo”, así como la negativa de Hispavinsa de dar marcha atrás en el fichaje de “un gran profesional”. La historia se completa, además, con dos despieces. En el primero, se reproduce una pequeña conversación con el expolicía en una cafetería de Madrid. En el segundo, se repasa su trayectoria en el Cuerpo. Las denuncias por malos tratos en 1973 y 1974. Su ascenso estelar como segundo del comisario Roberto Conesa en la Brigada Especial Operativa (Antiterrorismo). Su caída en desgracia desde 1979 acorralado por los escándalos. Y su salida: “El ministro Juan José Rosón le otorga la Medalla de Oro al Mérito Policial, tras diez años de dedicación”, recoge Interviú.

 

Recorte de la revista 'Interviú' que recoge la segunda condecoración de Billy el Niño.

Las condecoraciones policiales se rigen por la Ley 5/1964, una norma que establece cuatro tipos de insignias al Mérito Policial: Medalla de Oro, Medalla de Plata, Cruz con distintivo rojo y Cruz con distintivo blanco, que son concedidas en función del cumplimiento de determinados requisitos. De ellas, las tres primeras llevan aparejados incrementos en la pensión. Emolumentos que, según se establece en el artículo 8 y 9 de la citada ley, serán “proporcionales al sueldo del empleo que disfrute el funcionario en el momento de su concesión, o del que vayan alcanzando en lo sucesivo”, tendrán “carácter vitalicio” y “serán acumulables para el caso de concederse dos o más condecoraciones”. En el caso de la Medalla de Oro, máxima condecoración policial a la que puede aspirar un agente durante su trayectoria, el plus que lleva anejo es del 20%.

Bajo revisión la medalla de 1977

No era la primera vez que el Ejecutivo de UCD premiaba los servicios de este expolicía de la Político-Social, al que entonces sus compañeros definían como el hombre “que más sabe de los Grapo (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre)”. Cuatro años antes, el 13 de junio de 1977, el entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, le concedió la Medalla de Plata al Mérito Policial, un distintivo que, como el de Oro, está reservado a todos aquellos agentes muertos o heridos de gravedad, así como a aquellos policías que hayan realizado algún servicio de “trascendental importancia” o que hayan tenido “una actuación ejemplar y extraordinaria”. Esta condecoración, además del reconocimiento público, lleva anejo un plus del 15% sobre su pensión vitalicia. Un incremento del que, según reveló hace dos semanas la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), sigue disfrutando a día de hoy.

La concesión de esta medalla fue uno de los últimos asuntos sobre los que se tuvo que pronunciar el exministro Juan Ignacio Zoido antes de que triunfase la moción de censura contra el Ejecutivo de Rajoy. Preguntado en el Congreso de los Diputados por el portavoz de Unidos Podemos, el extitular de Interior aseguró que su Ejecutivo no había valorado la retirada de este distintivo a González Pacheco porque nadie había “solicitado oficialmente” la revocación, un extremo que desmintió posteriormente la ARMH aportando la carta que a comienzos de mayo había enviado a Interior. Además, durante su comparecencia en la Cámara baja, Zoido aseguró también que no se tenía constancia de que esa condecoración se le hubiera retirado a nadie. Sí que existe un precedente, sin embargo, de revocación de medalla en las filas de la Guardia Civil.

Con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, la decisión sobre esta retirada, que ya se ha solicitado desde Unidos Podemos, está en manos de Fernando Grande-Marlaska. El pasado jueves, fuentes de Interior confirmaron a este diario que el nuevo ministro ya ha solicitado el expediente y toda la información disponible sobre la concesión de esta medalla a González Pacheco con la intención de comprobar si legalmente puede retirar dicha distinción y el plus que lleva anejo al expolicía de la Político-Social. Toda esta información sobre los méritos del expolicía para ser condecorado en 1977 ya había sido solicitada por la ARMH. Desde la Dirección General de la Policía se rechazó la petición de la asociación memorialista alegando que la revelación de dichos datos pondría a Billy el Niño “en un estado constante de inseguridad y ansiedad”.

Los otros condecorados

Antonio González Pacheco fue uno de los hombres fuertes de la extinta Brigada Político-Social durante el franquismo y la Transición. Su paso por las dependencias de la Dirección General de Seguridad estuvo marcado por sus brutales técnicas de interrogatorio. Culatazos con el arma, palizas y simulaciones de ahogamiento a los detenidos, entre otras prácticas, que han desembocado en los últimos años en un aluvión de querellas por tortura en España –hasta la fecha, nunca ha sido condenado en nuestro país por estos hechos–. Señalado e imputado en el marco de la causa que instruye en Argentina la jueza María Servini, Billy el Niño nunca fue castigado por estos hechos. En su expediente, sólo constan un par de máculas: dos multas leves que le fueron impuestas en 1973 y 1974 por malos tratos y coacciones al profesor de la Complutense Enrique Aguilar Benítez de Lugo y al periodista Francisco Lobatón.

Muerto el dictador, comenzó el ascenso estelar de González Pacheco en el Cuerpo. Se convirtió en la mano derecha del comisario Roberto Conesa –también señalado por las víctimas de torturas– en la Brigada Central de Información. En concreto, se hizo cargo del conocido como grupo anti-Grapo, definido en los medios de la época como “uno de los más duros durante los años de la más fuerte represión franquista” y tristemente famoso por “la relación de algunos de sus miembros con personas de la extrema derecha”. De su etapa como uno de los hombres fuertes de Información, destaca el papel jugado en la liberación en 1976 del presidente del Consejo de Estado, Antonio María de Oriol y Urquijo, y del teniente general Emilio Villaescusa.

A partir de 1979, comenzó su caída libre. Tuvo que presentarse a declarar hasta en dos ocasiones durante el juicio por la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha para aclarar los supuestos vínculos que mantenía con alguno de los acusados. Meses después, fue relevado de su puesto de mando en la Brigada Antiterrorista y, en febrero de 1981, el Partido Comunista lo incluyó en una pregunta parlamentaria dirigida al Gobierno sobre las posibles conexiones de sectores de la Policía con comandos terroristas de extrema derecha. Dos meses después, en abril de ese mismo año, fue apartado de Antiterrorismo y recolocado en la Brigada Central de la Policía Judicial, un movimiento  que los medios de la época encuadraron “dentro de una política de nueva imagen puesta en marcha por los responsables del Ministerio del Interior”.

Sin embargo, Billy el Niño no es el único expolicía investigado en la querella argentina que puede lucir galones, tal y como publicó infoLibre. Actualmente, permanecen imputados y vivos en la causa 4591/2010, además de González Pacheco, otros ocho viejos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: el ex guardia civil Jesús Muñecas, el excapitán de Policía Jesús Quintana Saracíbar y los exagentes Jesús González Reglero, Ricardo Algar Barrón, Félix Criado Sanz, Pascual Honrado de la Fuente, Jesús Martínez Torres y Benjamín Solsona Cortés. Al menos cuatro de ellos también han sido condecorados, en diferentes grados, durante su trayectoria en la Policía. Y, en tres de estos casos, los distintivos que les han sido otorgados llevan anejo un plus en la pensión vitalicia que reciben.

Rosón condecoró a otro policía procesado por torturas el mismo día que dio su tercera medalla a Billy el Niño

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