Los correos secretos de Blesa

Blesa pactó en secreto que se pagaría al banco de Miami 50 millones de dólares si no se ejecutaba la compra

Miguel Blesa sale de los juzgados de Plaza de Castilla tras declarar como imputado, el 24 de enero de 2014.

Alicia Gutiérrez / Tono Calleja

El equipo de Miguel Blesa en Caja Madrid cerró la compra del City National Bank de Florida seis días antes de que la aprobase el consejo de la extinta entidad de ahorro. Y lo hizo con la firma de un pacto secreto a algunos de cuyos capítulos ha tenido acceso infoLibre y que introducía una penalización de 50 millones de dólares para la caja si finalmente la operación no se llevaba a término. Este diario intentó ayer sin éxito recabar la versión de Miguel Blesa a través de su abogado.

Tres exconsejeros de Caja Madrid que han solicitado el anonimato confirmaron ayer martes a infoLibre que jamás se les informó sobre la existencia de un acuerdo previo entre la entidad y los propietarios del banco de Miami, la familia Abess. "Es la primera noticia que tengo", contestó de forma directa uno de ellos, que continuó: "Varios consejeros hablaron de la necesidad de solicitar un peritaje externo sobre el precio del banco. Blesa se comprometió, pero nunca supimos nada de los informes. Nunca supimos ni que se había fraccionado la compra ni que había un precontrato o contrario anterior".

El segundo de los exconsejeros explica la reunión en similares términos: "Yo no sé si existe o no un contrato anterior. Es la primera vez que lo oigo". El tercer exconsejero, que también niega que el expresidente les informara de una penalización si no aprobaban la compra, sostiene también que en la reunión del consejo se les aseguró que tanto el Banco de España como la Comunidad de Madrid habían dado su visto bueno a la operación. "Si se demuestra que ya tenía un preacuerdo tendrá que responder ante el juez", completa contundente esta tercera fuente.

El acuerdo imponía a Caja Madrid el pago de 50 millones de dólares por daños y perjuicios si, tras la aprobación de su consejo y la obtención de los permisos necesarios, suspendía finalmente la compra del 83% del banco por 927 millones de dólares. Fue suscrito el 8 de abril de 2008 y, de hecho, esa fecha ya aparecía como la del contrato en el demoledor informe del Banco de España sobre las irregularidades de la operación y el sobrecoste pagado.

En nombre de Caja Madrid y de su filial de Miami, la CM Florida Holdings Inc, firmaron el secretario general de la entidad, Enrique de la Torre, y el director de operaciones especiales, Rafael Sánchez-Lozano, según fuentes conocedoras del contenido completo del pacto.

Acuerdo firme

La redacción del contrato, con rango de acuerdo firme –Stock purchase agreement, en el original- y no de preacuerdo, habría tenido consecuencias inesperadas si, por cualquier razón, la caja hubiera desistido de su desembarco en Florida. Un hipotético relevo de Blesa al frente de la entidad y la llegada a la presidencia de alguien con, por ejemplo, planes de expansión distintos habría obligado a la caja a enfrentar un dilema diabólico: seguir el camino marcado por Blesa, con independencia de su idoneidad, o afrontar el desembolso de casi 32 millones de euros (al cambio del 8 de abril de 2008) como penalización.

No fue hasta tres días más tarde cuando, el 11 de abril de ese año, la comisión de inversiones de Caja Madrid emitió informe favorable a la operación, cuyo precio real superó los 1.100 millones de dólares dado que Blesa optó por adquirir el 100% del banco de Miami y no el 83% inicialmente previsto. De nuevo a los tres días, el consejo de administración de la caja aprobó por unanimidad la compra del City National Bank of Florida.

El pago de la indemnización viene estipulado en el punto 3 de la sección novena del acuerdo. Bajo el epígrafe “cargo por disolución” o ruptura del acuerdo, el texto dice lo siguiente: “Si el Accionista Principal [Leonard L. Abess, entonces beneficiario último del banco de Miami] pone fin a este acuerdo como resultado del incumplimiento del Comprador para cerrar la Adquisición después de que todas las condiciones previas a sus obligaciones hayan sido satisfechas [...], el Comprador pagará [...]  daños y perjuicios por la suma de 50 millones de dólares”. Lo que la cláusula dice a renglón seguido busca argumentar que esos 50 millones no constituyen una penalización: “Las partes reconocen que la determinación de daños y perjuicios es difícil de cuantificar y que el cargo por disolución establecido en este párrafo no es una penalización sino, simplemente, una estimación razonable por daños y perjuicios”.

El punto siguiente establece una indemnización idéntica para Caja Madrid si era la familia Abess la que rompía el contrato. A la luz de los datos destapados por el Banco de España sobre cómo Caja Madrid pagó por el banco de Miami el doble de lo que valía, la hipótesis de que fuera el vendedor quien cancelase la operación resulta remota.

Que Blesa tenía prisa por que el consejo aprobase la compra por el precio fijado se evidencia en el acta de la sesión: él mismo ordenó introducir “correcciones” para subrayar su posición de fuerza frente a varios consejeros partidarios de solicitar una valoración independiente sobre el precio a pagar por el banco de Miami. Esa petición, dijo, resultaba “extemporánea”. Y él mismo puso el colofón: “La operación se trae para su aprobación sin condición alguna”. La cláusula indemnizatoria contenida en el acuerdo definitivo –Stock purchase agreement, en el original– de compra de las acciones del City National Bank of Florida explica ahora el porqué de tal celeridad.

Tres versiones para la misma acta

El acta del consejo, ninguna de cuyas tres versiones menciona la existencia de la cláusula indemnizatoria, constata cómo Blesa desplegó sus poderes para obtener una aprobación inmediata tras anular las reticencias de tres consejeros que abogaron por solicitar un dictamen previo independiente sobre el precio a pagar. “La operación –les espetó Blesa antes de que el punto fuese votado– se trae para su aprobación sin condición alguna”. Según el Banco de España, Caja Madrid pagó por el banco de Miami el doble de lo que realmente valía.

Celebrado el 14 de abril de 2008, en ese consejo pusieron sus dudas sobre la mesa tres consejeros que sólo encontraron el respaldo de un cuarto miembro del órgano de administración de la caja. Al final, los cuatro apoyaron la posición de Blesa. Pero, antes, manifestaron sus dudas sobre la conveniencia de aprobar de inmediato aquella compra. Lo hicieron Estanislao Rodríguez Ponga, del PP; José Antonio Moral Santín, de Izquierda Unida, y Francisco Baquero, de CCOO. El segundo consejero de ese sindicato, Pedro Bedia, planteó que si otros consejeros albergaban dudas o querían “una segunda opinión”, la caja debería atender su solicitud “con la mayor naturalidad”.

Las tres versiones del acta de ese consejo figuran como documentos adjuntos en otros tantos emails del paquete de correos secretos de Blesa que Caja Madrid aportó al juez que comenzó las investigaciones sobre los manejos del expresidente de Caja Madrid, Elpidio Silva. Silva envió a Blesa dos veces a la cárcel. La primera vez, el magistrado dictó prisión bajo fianza. Y las revelaciones del Banco de España sobre la compra del City National Bank of Florida fueron el detonante que le llevó a ordenar una medida de tal naturaleza.

El fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, intenta ahora que los juzgados de la madrileña Plaza de Castilla abran una investigación sobre los medios informativos que han participado y participan en la divulgación de los correos secretos de Blesa, iniciada por infoLibre el pasado mes de diciembre. Según Moix, la salida a la luz de los emails que Blesa enviaba y recibía en su correo corporativo atenta contra la intimidad del financiero.

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Acuerdo secreto Caja Madrid sobre el City National Bank of Florida (PDF)

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