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Instituciones penitenciarias

Las cárceles españolas, entre las peores de Europa en fugas, suicidios y número de presos por funcionario

Centro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro.

España no tiene un problema de sobreocupación de sus prisiones en comparación con los países del resto de Europa. Pero las cifras de las instituciones penitenciarias de nuestro país sí evidencian dificultades preocupantes en varios indicadores, desde la cifra de presos en proporción a la población del país hasta la escasez de funcionarios de prisiones por recluso, pasando por el número de suicidios, fugas y presos con más de 50 años.

La superpoblación carcelaria sigue siendo un problema “agudo y persistente” en un número significativo de administraciones penitenciarias europeas, según las Estadísticas Penales Anuales sobre Poblaciones Carcelarias (SPACE I) del Consejo de Europa para 2023, publicadas este jueves. En este indicador, en el que España sí sale bien parada, de los países con más de 500000 habitantes, doce informaron tener más reclusos que plazas disponibles en enero de 2023.

En general, en Europa, el número de presos por cada 100 plazas disponibles creció un 2% entre el 31 de enero de 2022 y el 31 de enero de 2023 (de 91.7 a 93.5 reclusos). Siete administraciones penitenciarias reportaron una densidad carcelaria de más de 105 reclusos por cada 100 plazas disponibles, lo que indica una superpoblación severa: Chipre (166 reclusos por cada 100 plazas), Rumania (120), Francia (119), Bélgica (115), Hungría (112), Italia (109) y Eslovenia (107). Cinco administraciones penitenciarias reportaron una densidad carcelaria muy alta: Grecia (103), Suecia (102), Macedonia del Norte (101), Croacia (101) y Turquía (100). Otras administraciones informaron una densidad carcelaria inferior a 100, pero estaban al borde de la superpoblación: Irlanda (99), Portugal (98), Finlandia (97), Dinamarca (97), Inglaterra y Gales (Reino Unido) (97) y Azerbaiyán (96).

Bajo presión

La densidad carcelaria en España es cercana al 93%, lo que indica una cierta presión en el sistema penitenciario, aunque no alcanza niveles críticos de superpoblación como en otros países europeos.

Nuestro país, sin embargo, no sale tan bien parado en otros indicadores. España está entre los países europeos que padecen un problema “elevado” de población penitenciaria por habitante. Un problema que compartimos al mismo nivel con, entre otros, Rumania, Portugal y Ucrania. Solamente nos superan, de nuestro entorno, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Chequia y el Reino Unido. España tiene una tasa de población penitenciaria de aproximadamente 126,5 reclusos por cada 100.000 habitantes, lo cual está por encima de la media europea (107).

Esta cifra coloca a nuestro país en una posición alta en comparación con otros países europeos, donde muchas naciones occidentales como Alemania, Países Bajos y los países nórdicos presentan tasas significativamente más bajas.

Pocos funcionarios

Donde sí estamos entre los peores es en número de reclusos por funcionario de prisiones, un dato que viene a corroborar una de las principales denuncias de los sindicatos del sector. En España, la proporción de reclusos por cada guardia dedicado exclusivamente a la custodia de presos a 31 de enero de 2023 era de 3,6, cinco décimas por encima de la media. De entre los grandes países de nuestro entorno, únicamente estaban peor Inglaterra (4.1), Polonia (4.6), Hungría (5.9), Grecia (6.3) y Francia (3.9).

Otra de las ratios en la que las cárceles españolas salen peor paradas es la tasa de suicidios. En el periodo analizado por el Consejo de Europa, el 23.3% de las muertes en prisión se debieron a esta causa, prácticamente una de cada cuatro.

El informe tampoco incluye buenas noticias, comparativamente hablando, en relación con la edad media de los presos: tenemos una de las poblaciones de reclusos más envejecidas del continente, con un porcentaje de internos de más de 50 años de casi un 23%. La edad promedio de los reclusos en España es de 41 años, lo que está en el extremo superior del rango de edad promedio en Europa. La mayoría de los países europeos tienen una edad promedio de reclusos de entre 33 y 39 años.

En el retrato que el Consejo de Europa hace de las cárceles europeas, las españolas destacan en dos rasgos: porcentaje de reclusos extranjeros y proporción de presas. Los presos que no han nacido en España son un 30.1% del total en el conjunto de España, pero este porcentaje se eleva al 48.7% en Cataluña. Comparados con los grandes países de nuestro entorno, en este indicador solamente estamos por detrás de Austria (51.3), Bélgica (41.5), Alemania (38.2), Grecia (56.8) e Italia (31.5). La española es una cifra considerablemente más alta que la mediana europea (16%), lo que, según el informe, refleja la diversidad y los desafíos específicos que enfrenta España en cuanto a la gestión de una población penitenciaria multicultural.

Más reclusas

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Lo mismo sucede en el porcentaje de reclusas: con un 7.5%, España está entre los estados con porcentaje más elevado, junto a países como Islandia, Chequia, Finlandia, Hungría, Eslovaquia, Portugal, Austria, Noruega o Suecia. El porcentaje de mujeres en prisión en España es superior a la mediana europea (5%), lo que, según el informe, sugiere una ligera sobrerrepresentación femenina en el sistema penitenciario español en comparación con la media europea.

Los delitos relacionados con drogas son la causa principal de encarcelamiento en Europa, representando el 19% de la población sentenciada. España no es una excepción a esta tendencia. Los delitos violentos, incluyendo homicidio, robo, agresión y delitos sexuales, constituyen un 36% de los delitos por los que los prisioneros europeos están cumpliendo condena.

En general, España muestra tendencias similares a la media europea en cuanto a la prevalencia de delitos de drogas, homicidios y tentativas de homicidio, robo, delitos sexuales, robo con violencia y agresión y lesiones.

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