28A | Elecciones generales

Casado afronta el 'reto' de convertir en buena noticia el peor resultado del PP en 30 años

Pablo Casado, posa en la playa de Las Canteras (Las Palmas) tras intervenir en un acto de precampaña.

Esta semana arranca una campaña electoral de resultados imprevisibles. Salvo sorpresa mayúscula, el bipartidismo clásico –PP y PSOE– va a tener imposible lograr los votos suficientes para gobernar sin apoyos. El PP va a tener que volver a dirigir la mirada a Ciudadanos y Vox, sus socios del llamado pacto a la andaluzapacto a la andaluza. Y el PSOE tendrá también que echar mano de sus socios de la moción de censura. El resultado de Podemos va a condicionar que Pedro Sánchez necesite más o menos a los independentistas. Los menos optimistas se atreven ya a pronosticar un escenario de bloqueo que acabará en otras elecciones cuando se cumplan todos los plazos legales sin un candidato investido. No sería algo inédito para los españoles, que votaron en diciembre de 2015 y volvieron a hacerlo en junio de 2016.

Más allá de los cálculos sobre posibles alianzas y las conclusiones que puedan extraerse de los acuerdos que al final salgan adelante, cada partido también analizará los resultados en clave interna. En el caso del PP, Pablo Casado se estrena como candidato a la Presidencia del Gobierno. El tercero, tras José María Aznar y Mariano Rajoy. La dirección nacional de los conservadores cree que están en disposición de llegar a los cien escaños, pero ninguna encuesta refleja por el momento ese escenario. El líder del PP desvincula cualquier resultado de su futuro político pese a que su estreno puede llevar al partido al peor resultado de su historia.

Las fuentes consultadas por este diario coinciden en que, dentro del batacazo que supondría, Casado "salvaría los muebles" si su resultado está en el entorno de los 107 escaños que logró José María Aznar en 1989. Tres años antes, en las generales de 1986, la Alianza Popular de Manuel Fraga se hacía con 105 asientos en el Congreso de los Diputados. En la XII Legislatura, la que arrancó tras las generales de 2016, Mariano Rajoy logró 134 diputados.

El suelo del PP, los 107 escaños de Aznar

Los 107 escaños de Aznar en las generales de 1989 son, hasta la fecha, el peor resultado obtenido por el Partido Popular. En el año 2000 Aznar obtuvo el mejor resultado de sus años al frente de la formación conservadora: 183 escaños. Pero, en el cómputo global, el mejor resultado del partido en sus 30 años de historia fue anotado en las generales de 2011, con Mariano Rajoy al frente: 186 escaños. Una mayoría absoluta más que sobrada si se tiene en cuenta que está ubicada en las 176 actas.

Con las encuestas en la mano, Casado tendría que hacer frente a uno de los peores resultados de su partido cuando todavía no ha transcurrido un año desde que llegó a la Presidencia del PP, en sustitución de Mariano Rajoy después de que este fuese derrotado en la moción de censura.

"El contexto no es el mismo que tuvieron Aznar y, mucho menos, Rajoy", subraya un dirigente conservador. Se refiere a que Rajoy, como se ha encargado de recordar el propio Aznar, heredó el centroderecha unificado en torno al PP. Y a que Casado tiene que pelear por el liderazgo de este bloque político divido ahora en tres: PP, Ciudadanos y Vox. 

En este sentido, el éxito o fracaso del PP de Casado se va a medir mucho en clave de si suma o no suma con Vox y Ciudadanos para arrebatar a Pedro Sánchez la Presidencia del Gobierno. "Pablo [Casado] está haciendo una campaña pensada para que el PP sea lo más fuerte posible. Pero sabe que sus opciones de ser presidente pasan por sumar con otras fuerzas", dice la misma fuente.

"Cambiar el concepto"

"Hay que cambiar el concepto. De momento, las mayorías absolutas se han acabado. Ahora toca el juego de las minorías", valora un dirigente regional, que recuerda que en Andalucía el PP gobierna la Junta sin haber logrado precisamente el mejor resultado de su historia. De hecho, el cosechado por Juanma Moreno en las pasadas autonómicas –26 escaños– coincide con el peor resultado de los conservadores en Andalucía desde que el PP concurre con sus siglas. En 1990 lograron 26 escaños. "Esos 26 diputados nos han permitido lograr un cambio histórico, un cambio que no logramos en 2012, cuando Javier Arenas consiguió 50 escaños, nuestro mejor resultado en Andalucía", añade.

Casado, que se presentó a la Presidencia del PP con el objetivo de que el partido volviese a ser la casa común del centro derecha, llega al arranque de campaña con Vox muy fuerte en las encuestas. En su equipo calculan que sin el partido de Santiago Abascal en el panorama, el PP estaría ahora en torno al 33% de los apoyos. Y que, si cala su mensaje del voto útil y quienes piensan en votar a Vox y Cs en las provincias que reparten menos escaños finalmente optan por el PP, su resultado estaría unos 20 escaños por encima de lo que dicen ahora las encuestas.

Heridas sin cerrar

¿Podría Casado enfrentarse a una posible rebelión interna si los resultados son peores de los esperados y no logra sumar con Cs y Vox? En el entorno del presidente del PP lo tienen claro: "No".

Aseguran que, tal y como establecen los estatutos del partido, el líder no tendrá que enfrentarse a un nuevo congreso hasta dentro de tres años y que el resultado del cónclave de finales de julio pasado fue tan contundente que hay poca duda de su liderazgo.

El grueso de las fuentes consultadas coinciden en que es muy difícil que después de las elecciones generales dé la cara un sector crítico porque hay muchos dirigentes que tendrán que enfrentarse a las municipales, autonómicas y europeas y serán los menos interesados en que haya un mal clima en el partido. Más dudas hay sobre lo que pueda ocurrir tras las citas electorales del 26 de mayo.

 "Casado ha hecho sus equipos. Él mismo reconoce un altísimo porcentaje de renovación. Alguna responsabilidad se le podrá achacar si las cosas salen mal cuando muchos de los que hoy le rodean culpaban a Rajoy de haber apartado al PP de sus principios y valores de siempre", sostiene un veterano dirigente conservador.

Pendientes de Madrid y Barcelona

Además de por el resultado global, Casado va a ser examinado internamente por el que obtenga en aquellas circunscripciones en las que la dirección nacional más ha impuesto su criterio frente a las direcciones regionales, desplazando a dirigentes clave de la etapa de Mariano Rajoy. O a quienes en el congreso de sucesión se decantaron por la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría.

Dos de estas circunscripciones son Madrid y Barcelona. Madrid, porque es la lista que encabeza el líder y ha hecho hueco a sus colaboradores más fieles. Y Barcelona porque ha optado porque la cabeza de lista sea Cayetana Álvarez de Toledo, exdiputada del PP por Madrid, que fue muy crítica con Rajoy. Pero no sólo con Rajoy. También con los primeros momentos de Casado como jefe de los conservadores.

En Madrid, Casado está acompañado por Adolfo Suárez Illana como número dos. Y también incluyó a la periodista Edurne Uriarte o al economista Daniel Lacalle. O a su jefe de gabinete, Javier Fernández-Lasquetty.

Desde 1989, el mejor resultado del PP en unas generales en la circunscripción de Madrid se produjo en 2000 y 2011. En ambas convocatorias logró 19 escaños. Ahora, el PP calcula unos 10-11 actas. La cifra estaría por debajo del peor resultado de los conservadores  en Madrid: 12 escaños en 1989 con José María Aznar como cabeza de lista. Las últimas elecciones que encabezó Rajoy logró 15 diputados.

En Barcelona, el mejor resultado de unas generales para el PP fue en el año 2000: 8 asientos en el Congreso. El peor, en 1989: tres escaños. En las últimas generales, las de junio de 2016, se hizo con cuatro. Casado se presenta con la aplicación del 155 de la Constitución en Cataluña como una de sus principales banderas electorales y con una cabeza de lista por Barcelona que ha destacado que no sabe catalán, declaraciones que no han caído nada bien en sectores del PP.

El mapa completo del bautizado en el PP como efecto Casado se verá tras las citas ante las urnas de mayo, cuando los conservadores tienen los principales retos de mantener bajo las siglas del partido el Gobierno de la Comunidad de Madrid y mejorar su posición en la Comunidad Valenciana. Sumar con Ciudadanos y Vox también será necesario.

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