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Crisis del coronavirus

Casado, atrapado entre Ayuso y Mañueco, culpa a Sánchez de la tercera ola pero admite que es fruto de la gestión autonómica

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, conversa con el presidente del partido, Pablo Casado.

Teodoro García Egea, número dos del Partido Popular, sorteó este martes una tras otra la media docena de preguntas que los periodistas le trasladaron después de la reunión de la dirección para que aclarase si el PP apoya un endurecimiento de las restricciones de movilidad como reclaman entre otros presidentes autonómicos el de Castilla y León, Alfonso Rodríguez Mañueco,Alfonso Rodríguez Mañueco o si por el contrario respalda a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la única que se opone a la adopción de nuevas medidas para frenar la transmisión descontrolada del covid-19.

En vez de aclarar la posición de su propio partido y de explicar por qué el PP no ha coordinado una posición común de las comunidades en las que gobierna ya que le parece mal que cada territorio gestione la lucha contra la pandemia según sus propios criterios, García Egea optó por poner el foco en el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y en el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Al primero lo describió como un general “encerrado en un búnker” mientras los presidentes autonómicos y los sanitarios son los que se enfrentan “a la batalla” contra el virus. Al segundo le acusó de estar más pendiente de la campaña electoral catalana —es el candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat— que de la lucha contra la pandemia.

Según la mano derecha de Pablo Casado, el Gobierno ha dejado “abandonados” a los presidentes autonómicos y a los sanitarios, que según él son los que están “dando la cara” en la pandemia.

Durante toda la rueda de prensa, García Egea se esforzó en describir una situación que exige una inmediata intervención del Pedro Sánchez para poner en marcha una estrategia nacional contra el virus y un plan estatal de vacunación.

En su afán por culpar a Sánchez de la situación actual por haber dejado la pandemia en manos de los presidentes autonómicos, el número dos del PP acabó por reconocer que es la gestión de las comunidades —precisamente porque del presidente le dio “competencias totales”— la responsable de la tercera ola. “Lo que tenemos hoy es récord de contagiados por esa decisión”, proclamó.

“El resultado que estamos teniendo en este momento en términos de contagiados y de gestión de la pandemia”, sentenció, “es el resultado de las decisiones que Pedro Sánchez adoptó en su momento: dejar todo en manos de las comunidades autónomas”.

Entretanto, la posición del PP sigue siendo un misterio. García Egea no quiso comprometer el respaldo del PP a una modificación del decreto del estado de alarma para flexibilizar aún más los horarios de toque de queda. Ni siquiera en el caso de que este miércoles lo propongan por unanimidad todas las comunidades, incluidas las de su partido. Y sugirió que para hacerlo no es ni siquiera necesario reformar el estado de alarma y que el Congreso tenga que pronunciarse.

“El PP es partidario de salvar vidas”

Cuando una periodista le preguntó específicamente por qué el PP no aplica la misma política contra el virus en las comunidades en las que gobierna, cuando considera que esa es una prioridad y se la exige al presidente del Gobierno, y le emplazó a concretar qué medidas deberían adoptarse, García Egea se limitó a decir: “El PP es partidario de salvar vidas, de tomar todas las decisiones para salvar vidas”. Las diferencias de criterio entre comunidades del PP, aseguró, obedecen a que las decisiones de sus presidentes se basan en el criterio de sus expertos en epidemiología.

Según él, y pese al interés de los medios de comunicación, lo que piense el PP no importa. “Lo relevante no es lo que yo opine o lo que opine la dirección nacional [del PP] sobre las restricciones horarias o de otro tipo. Lo relevante es qué opina el presidente del Gobierno. Y por eso hemos pedido su comparecencia” en el Congreso. Para que explique “por qué ha fracasado la estrategia de lucha contra el virus que él mismo ha diseñado” y que no es otra que dejar la tarea en manos de las Comunidades Autónomas.

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La solicitud de comparecencia de Sánchez y la destitución de Illa como ministro fueron dos de las tres medidas que el secretario general del PP defendió en plena tercera ola de la pandemia. La tercera fue proponer, una vez más, la aprobación de su plan B jurídico, con el que Casado lleva meses queriendo modificar la legislación para no tener que declarar el estado de alarma con el fin de confinar a los ciudadanos. Un plan B que los conservadores ya defendieron en el Congreso y que no consiguió el respaldo de ningún grupo: todos, incluidos Vox y Ciudadanos, votaron en contra.

El ministro de Sanidad fue el blanco preferido de García Egea durante toda la rueda de prensa. Una pandemia de estas características exige un ministro volcado las 24 horas del día, pero el titular de Sanidad está, según él, “más preocupado por las elecciones catalanas que por vacunar a los españoles”. “Illa cuenta votos y debería estar contando vacunas y personas vacunadas e inmunizadas”, remachó.

Su resumen de lo que está pasando en simple: “Sánchez desaparecido, Illa en campaña y la tercera ola descontrolada”. España “no se merece ni un presidente ausente ni un ministro de Sanidad a tiempo parcial”.

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