El debate de investidura

Casado recupera su tono más radical y amenaza a Sánchez con llevarlo a los tribunales si no se destituye a Torra

Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo, en sus escaños del Congreso.

"No se va a romper España, ni la Constitución. Aquí lo que se va a romper es el bloqueo al Gobierno progresista elegido democráticamente por los españoles". Pedro Sánchez había arrancando su discurso del primer día del debate de investidura con una enmienda a la totalidad al argumentario de la derecha y Pablo Casado (Partido Popular) arrancó el suyo refiriéndose a esas palabras con un "excusatio non petita...".excusatio non petita...

Si había dudas de qué Pablo Casado iba a poderse escuchar en el hemiciclo, la solución llegó desde el minuto uno: el más duro. El que compitió claramente con Vox en la campaña de las elecciones de abril. El que obvia el "giro al centro" que le reclaman desde sectores de su partido para precisamente distanciarse de la extrema derecha. "Gracias por la moderación", le contestaría después con ironía el candidato a la Presidencia del Gobierno en su primera réplica. "Toca afeitarse la barba de nuevo", añadiría después en el mismo tono. Casado lleva con barba desde después del verano, momento que coincidió con el asentamiento de una moderación en su discurso.

A grandes rasgos, el jefe de los conservadores estructuró su discurso [Aquí, en PDF] en dos claros bloques. En el primero, se dedicó a poner a Sánchez ante el espejo de la hemeroteca, recuperando declaraciones suyas criticando a Unidas Podemos y a los independentistas. "Este Gobierno va a ser su epitafio", llegó a decirle recordándole que en un momento no muy remoto compartir Consejo de Ministros con Iglesias le quitaba el sueño.

"Le interesa lo onírico, y entre colchones e insomnios, nos trae aquí una pesadilla para todos los españoles, que representan su epitafio político. [...] No va a ocurrir lo que sueña, va a ocurrir lo que teme", sostuvo.

"Incurrir en prevaricación"

En este primer bloque aprovechó para sacar pecho de los recursos del PP ante la Junta Electoral Central (JEC) que han conducido a las peticiones de inhabilitación de Quim Torra y Oriol Junqueras y para advertir a Sánchez de que le llevará a los tribunales si no se mueve para que esta decisión sea cumplida: "Señor Sánchez, usted juró cumplir y hacer cumplir la legislación en vigor y la Constitución. ¿Qué va a hacer frente a este desacato? ¿Va a permitir un presidente autonómico en abierta rebeldía frente al Estado y ¿pretende no decir nada en esta sesión solemne?"

Y si Torra se resiste, lo que tiene que hacer Sánchez, a ojos de Casado, es activar el requerimiento para la aplicación del 155 en Cataluña, algo para lo que, dijo, podrá contar con el apoyo de los senadores del PP. "Pero si no lo hace, le recuerdo que podría estar incurriendo en prevaricación por hacer resoluciones injustas por rédito electoral y partidista. En ese caso, le aseguro que actuaremos con usted con la misma firmeza que hemos hecho con Torra", advirtió.

En el segundo bloque, Casado se dedicó a censurar los apoyos que harán posible la investidura de Sánchez, desde Unidas Podemos a ERC, pasando por EH Bildu. Y también el pacto de Gobierno de coalición. "Lo pretenden llamar progresista, después de escuchar el programa más retrógado que se ha traído a la Cámara", denunció.

"El país que quieren destruir" 

"Hoy es el día en que el socialismo democrático español desapareció para ponerse el frente de una coalición de gobierno radicalizada que impugna toda la contribución que los políticos socialistas hicieron al progreso de España y niega la que hemos hecho los demás", se quejó al tiempo que sentenciaba que el "problema no es de Unidas Podemos, ni ERC, ni Bildu". "El problema es usted que les ha dado carta de naturaleza haciéndoles socios en la gobernabilidad del país que quieren destruir", completó.

Las alusiones a ETA tampoco faltaron en este discurso que sonó a los más duros de Casado desde la campaña de las elecciones de abril, cuando el PP se quedó en 66 escaños. "Pacta usted con un partido que considera a ETA la vanguardia de la democracia, justificando el asesinato de socialistas. Lo siguen haciendo los herederos de Batasuna. Pregúnteles si condenan el asesinato de inocentes en España", añadió en alusión a EH Bildu.

Sánchez, a Casado: "Deje las trompetas del apocalipsis a la ultraderecha"

"Por el bien de España, deje las trompetas del apocalipsis a la ultraderecha", llegó a aconsejar el jefe de los socialistas a Casado en la segunda de las réplicas. Una intervención que estuvo plagada de otros consejos no sólo al PP, también a Ciudadanos. 

"El centro se tiene que comportar como centro y la derecha se tiene que comportar como derecha", añadió. Y terminó lanzando un duro ataque al presidente del principal partido de la oposición al exhibir su convencimiento de que muchos de los votantes del PP no se habían sentido identificados "ni con el discurso ni con el tono de Casado". También criticó que el PP intente arrogarse la defensa de España y de la Constitución. "España no es el PP ni la Constitución es el PP. España y la Constitución es algo más grande que el PP", avisó a Casado. Y fue muy duro con el líder del PP al recordarle que su partido, con él al frente, ha perdido todas las elecciones de 2019. Las dos generales, las autonómicas, las municipales y las europeas. Con los peores resultados de la historia de la formación.

Álvarez de Toledo y la lectura del acuerdo PSOE-ERC

Pablo Casado llevaba semanas dando claras señales de que el de este sábado el suyo iba a ser un debate duro, bronco. Ya desde el arranque del mismo los conservadores intentaron marcar el paso. La portavoz del Partido Popular en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, pedía la palabra nada más comenzar la sesión para reclamar a la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet (PSOE), que se leyera el acuerdo firmado entre PSOE y ERC mediante el que los republicanos se abstendrán en la votación del martes 7, cuando Sánchez necesitará para ser investido más votos a favor que en contra.

Batet zanjó el debate con un "no procede" argumentando que ese documento es conocido por todos.

Casado llegaba a este pleno de investidura de Sánchez sin haber puesto sobre la mesa alternativa real alguna que pusiera al líder de los socialistas ante la posibilidad de esquivar a Esquerra. Lo máximo que ofreció, sin tener garantía del éxito de la operación, fue comprometerse a intentar convencer a algunos de sus socios electorales, como Unión del Pueblo Navarro (UPN), para que se abstuvieran mientras de forma paralela presionaba a Ciudadanos.

Su estrategia no ha sido compartida de forma global por el grueso de los barones del PP. En sectores conservadores se abrió el debate sobre la posibilidad de una abstención por "sentido de Estado" y para impedir que los independentistas condicionen la legislatura. El debate fue zanjado por la dirección nacional del PP, convencida de que su sitio debe estar en la oposición. Sobre esta estrategia descansa también el miedo a dejar que Vox se haga cada vez más fuerte en la derecha.

El jefe de los conservadores sí ha verbalizado en público, y así se lo ha traslado al propio presidente del Gobierno, que podrá contar con los votos del PP para sacar adelante cuestiones de Estado. Una afirmación que, de avanzar la legislatura, habrá que ver cómo se plasma. Porque de las declaraciones de los principales dirigentes conservadores de los últimos días se desprende la idea de que los puentes están prácticamente rotos. Algo que Casado, con su duro discurso, dejó cristalino.

El PP defiende el discurso duro de Casado porque "la situación no es para menos" y Vox se jacta de que les imiten

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