10N | Elecciones Generales

Las condiciones de Rivera para levantar el veto a Sánchez son las mismas que en mayo no le servían

El presidente de Cs, Albert Rivera, en un acto en Salamanca.

El último bandazo protagonizado por el presidente de Ciudadanos al levantar este sábado el veto a facilitar una hipotética investidura de Pedro Sánchez después del 10 de noviembre se basa en una lista de propuestas extraídas de su programa electoral que, en gran parte, Albert Rivera ya ofreció al líder del PSOE el pasado mes de mayo en forma de pactos de Estado, el mismo día en el que le transmitió personalmente que en ningún caso y bajo ninguna circunstancia facilitaría su reelección como presidente del Gobierno. Pero que también planteó a los grandes partidos a través del registro del Congreso de los Diputados, aunque la breve duración de la legislatura no permitió su debate.

Entonces Rivera no quiso hablar con Sánchez y se negó incluso a volver a reunirse con él cuando el entonces candidato a la investidura se lo pidió para intentar convencerle de que se abstuviera. Y eso que el presidente en funciones señaló, en varias entrevistas, su disposición a negociar algún tipo de acuerdo que hiciese posible que Ciudadanos, y también el PP, facilitasen su reelección y con ella la puesta en marcha de la legislatura.

La negativa del líder naranja a abstenerse para facilitar la reelección del candidato socialista, que él le confirmó personalmente en mayo —la justificó asegurando que su prioridad era liderar la oposición— y que defendió hasta la última semana de la legislatura, no le impidió en cambio ofrecerle pactos de Estado en muy diferentes materias que había expuesto durante la campaña y que formaban parte del programa electoral de Ciudadanos. Primero una comparecencia pública en la que citó cuatro de ellos que, a su modo de ver, “no tienen ideología”. Y después con iniciativas de desarrollo de su programa electoral en el Congreso. Dispuesto a aparecer ante la opinión pública como un político con iniciativa, pese a haber quedado en tercer lugar en las elecciones, anunció entonces su intención de “liderar” estos pactos en el Parlamento. “Si el Gobierno o el PSOE participan, sería fantástico”, llegó a decir.

El primero de los acuerdos que ofreció entonces a Sánchez tenía que ver con la educación. Se trataba, dijo entonces, de alcanzar un pacto de Estado lo bastante sólido como para estar vigente al menos “para una generación”.

El segundo era un pacto nacional contra la despoblación, con el fin de facilitar el acceso a los servicios en la España rural, y el tercero uno dirigido a mejorar la gestión de la inmigración reforzando la lucha contra la inmigración irregular y las mafias.

El cuarto, explicó entonces, inmediatamente después de comunicar a Sánchez que nunca facilitaría su investidura, proponía consenso en lo relativo a la seguridad y la lucha contra el terrorismo modificando o endureciendo leyes para perseguir de una manera más eficaz el terrorismo yihadista.

Destacó estos cuatro pactos, pero precisó su disposición a negociar también sobre otros asuntos como la transición ecológica, la ciencia o la violencia de género, que entonces estaban entre las prioridades del PSOE.

Y añadió una petición que forma parte de las reivindicaciones cotidianas de Ciudadanos: que activase ya el proceso para una eventual aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña remitiendo al president de la Generalitat, Quim Torra, el preceptivo requerimiento previo para exigirle que acate la Carta Magna, alto que según el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña no está previsto en ninguna ley y que, por tanto, no puede dar lugar a la intervención de la autonomía catalana.

Pero entonces negociar y llegar a acuerdos con Sánchez no era suficiente para facilitar su reelección. Ahora, cinco meses después, Rivera recupera buena parte de las propuestas que él llama de Estado, retira la prioridad a otras —la de emigración y la de seguridad— y rescata varias de su programa electoral, entre ellas algunas que trató de llevar al Congreso en la frustrada legislatura reclamando el respaldo de PSOE y PP, como un pacto para impulsar la natalidad, otro contra la corrupción y un tercero para hacer frente a la despoblación para decir que, esta vez sí, está dispuesto a facilitar la investidura de Sánchez si el candidato socialista acepta negociar estos asuntos.

Asuntos a negociar

De hecho, en la lista de materias sobre las que está dispuesto a hablar, Rivera incluyó algunas otras que, como las anteriores, también forman parte de los temas que el PSOE también quiere negociar con otros partidos, como las pensiones o la lucha contra la precariedad laboral.

En otras, en cambio, el entendimiento con el PSOE está, en principio, lejos de ser fácil: una rebaja de impuestos —los socialistas quieren subirlos para reflotar las políticas sociales— y una recentralización educativa, sanitaria y lingüística, así como una reforma electoral para, entre otras cosas, hacer más difícil el acceso de los partidos nacionalistas al Congreso.

El líder de Ciudadanos se defiende estos días de quienes le acusan de haber cambiado de opinión demasiado tarde, cuando ya se han convocado las nuevas elecciones, asegurando que puso “encima de la mesa una solución para que el Gobierno no dependiera de populistas y separatistas” que Sánchez rechazó, en referencia a la oferta que le trasladó en los últimos días la legislatura fallida, el pasado 17 de septiembre, cuando se hizo evidente que PSOE y Unidas Podemos no se iban a poner de acuerdo.

Sin embargo, aquella propuesta lo que exigía a Sánchez a cambio de la abstención de Ciudadanos era la sustitución del Gobierno que el PSOE acababa de formar en Navarra con Geroa Bai y Podemos por uno compartido con el PP, UPN y Cs; la planificación de la aplicación del artículo 155 antes incluso de que se diesen las condiciones para su activación y garantías de que un Gobierno socialista no subiría impuestos.

Sánchez no dio satisfacción a estas demandas, Ciudadanos mantuvo su veto a la investidura y la legislatura se agotó sin otra salida que la convocatoria de nuevas elecciones. Tres semanas después, Rivera asegura que “España no puede aguantar ni un minuto más de bloqueo” y que, “en lo que dependa de Cs”, va “a poner este país en marcha”.

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