21D | Elecciones en Cataluña

La declaración judicial de Puigdemont dará el pistoletazo de salida a la campaña del 21D

Los abogados Paul Bekaert y Christophe Marchand, que asisten a varios de los exmiembros del Govern, atienden a los medios tras la vista de este viernes.

El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, y los cuatro exconsellers que se encuentran huidos en Bélgica comparecieron este viernes por primera vez ante la justicia de ese país para abordar el inicio de su proceso de devolución a España. Pero ni Puigdemont ni ninguno de sus compañeros fue interrogado por el juez belga, que los volvió a citar el próximo 4 de diciembre para tomarles declaración y escuchar sus argumentos en contra de su extradición. El proceso puede alargarse varias semanas porque su decisión es recurrible, pero lo que ya es seguro es que la declaración de los cinco exdirigentes supondrá el comienzo oficioso de la campaña electoral de las elecciones autonómicas del 21D, que oficialmente comenzará unas horas después: a las 00.00 del 5 de diciembre.

Este viernes se esperaba que Puigdemont y los cuatro exconsellers de su Gobierno que lo acompañan desde hace varias semanas en Bélgica –Antoni Comín (Salud), Clara Ponsatí (Enseñanza), Lluís Puig (Cultura) y Meritxell Serret (Agricultura)– prestasen su declaración al juez belga y expusieran sus argumentos para que éste rechazara el cumplimiento de la euroorden para su extradición a España. Sin embargo, la vista duró apenas una hora, y en ella la Fiscalía de Bélgica se mostró favorable a entregar a los cinco imputados por los delitos de sedición, rebelión, malversación de fondos públicos y desobediencia, si bien rechazó hacerlo por el delito de prevaricación, que no tendría equivalente en el código penal belga –una condición necesaria para la extradición en Bélgica–, según explicó el abogado de uno de los exmiembros del Govern.

El juez decidió volver a citar a Puigdemont y los exconsellers el próximo día 4, cuando sí que se les tomará declaración, aunque no tiene por qué tomar necesariamente una decisión sobre el caso. Si lo hiciera, su fallo puede ser recurrido en otras dos instancias judiciales, y eso podría alargar semanas el proceso. La legislación belga incluye en la lista de motivos obligatorios de denegación la existencia de razones que hagan creer a sus autoridades judiciales que la ejecución de la orden reclamada pueda tener como efecto una vulneración de los derechos fundamentales del reo, y la línea de defensa de Puigdemont va precisamente por aquí: el expresident lleva asegurando desde que se marchó a Bélgica –el pasado 30 de octubre– que sólo volvería a España si tuviera "garantías de un juicio justo", una condición que, según cree, no se cumple.

Lo cierto es que Bélgica es uno de los países europeos con un sistema judicial más garantista, y los datos –correspondientes a 2013, el último año del que están disponibles– son claros: mientras España extradita al 86% de los reos reclamados que consigue localizar, el porcentaje se reduce a un 45% en Bélgica. Por ello, incluso aunque el juez tomara la decisión de devolver a Puigdemont y los cuatro exconsellers a España el 4 de diciembre, sus previsibles recursos provocarían que el expresident hiciera campaña para las elecciones del 21D –a las que se presenta liderando la lista en la que se integra el PDeCAT– desde Bruselas.

Una campaña de guante blanco con ERC desde Bélgica

Puigdemont ya se declaró dispuesto a asumir la posibilidad de hacer sus actos de campaña desde Bélgica en una entrevista el pasado día 6 de noviembre en la televisión pública francófona del país, una intención que podrían facilitar técnicas como el uso de hologramas, que ya emplearon candidatos como el francés Jean-Luc Mélenchon en las últimas elecciones presidenciales galas. Lo que ya está decidido es que los dos principales partidos independentistas no se lanzarán reproches durante la campaña, tal y como anunció este viernes la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal.

Puigdemont ha conseguido que el PDeCAT le deje manos libres para la configuración de la lista de Junts per Catalunya –la marca que encabezará en las elecciones–, y en ella tendrán mucho peso los independientes y también varios de los exmiembros del Govern destituido. En el número dos, justo por detrás de Puigdemont, concurrirá el líder de la Assemblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez, en prisión preventiva. Otros miembros de la candidatura también están en la cárcel, como los exconsellers Jordi Turull y Josep Rull, mientras que, de entre los cuatro exdirigentes que acompañan a Puigdemont en Bruselas, se presentarán en la plancha de Junts per Catalunya Clara Ponsatí y Lluis Puig.

Por el contrario, pesos pesados del PDeCAT como los coordinadores Marta Pascal y David Bonvehí –que se encuadran en el sector moderado del partido– no irán en la lista, y tampoco lo hará el antiguo mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, que rechazó siquiera que le hicieran la propuesta, como se planteaba Puigdemont.

Puigdemont, Junqueras y Rovira

Así las cosas, y si no hay excarcelaciones antes, la campaña electoral dará comienzo el próximo 5 de diciembre con buena parte del anterior Govern en la cárcel, incluido el candidato de ERC, Oriol Junqueras. El pasado miércoles, Junqueras envió una carta a su militancia asegurando que su "candidato es también el president legítimo, Carles Puigdemont", pero vistas las dificultades judiciales en las que se encuentran tanto uno como otro, las miradas se centran en la número dos de ERC, Marta Rovira, que podría convertirse en la próxima presidenta de la Generalitat si Junqueras –al que todas las encuestas dan como ganador de las elecciones– no puede ser investido.

El propio Junqueras la señaló hace unos días en su carta. "Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente, una mujer que no se rinde, con una determinación y un convencimiento inigualables, juiciosa y audaz a la vez, tozuda y obstinada, pero también dialogante y pactista. Todos a su lado, no la dejemos nunca sola. República tiene nombre de mujer", pidió el exvicepresident refiriéndose a Rovira. Ella misma, este viernes, insistió en que su prioridad es "la restitución del Gobierno legítimo, eso es, del Gobierno de Puigdemont, Junqueras y sus consellers", pero abrió la puerta a la posibilidad de tener "un Gobierno legítimo y un Gobierno ejecutivo que tire adelante con todo el trabajo que ha de hacer". Además, provocó una fuerte polémica al asegurar que el Gobierno amenazó al Govern con "muertos en la calle" tras el 1-O, algo que ha sido desmentido tajantemente por el Ejecutivo central, que ha tachado la afirmación de Rovira de "burda patraña".

Si Junqueras está en prisión, Rovira se perfila como presidenta de este eventual Ejecutivo si ERC se impone en las elecciones. No obstante, el PDeCAT sostiene que debería ser Puigdemont el investido gane o no las elecciones del 21D, y este viernes Marta Pascal aseguró que "sería muy extraño" lo contrario. Pascal afirmó que el mandatario cesado lo merece "por todo lo que ha pasado" y que es "el president legítimo". Pero, al final, el investido tras los comicios sólo puede ser uno.

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