Partido Popular

La España paralela de Casado: así usa las instituciones que gobierna el PP para construir su imagen frente a Sánchez

El presidente del PP, Pablo Casado, asiste a una reunión de coordinación de la Agencia de Seguridad de Madrid en compañía de la presidenta Isabel Díaz Ayuso.

Fernando Varela

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Pablo Casado en el centro de control de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid en plena reparación de daños tras la tormenta de nieve. Pablo Casado visitando la Agencia de Seguridad y Emergencias de Madrid 112. Pablo Casado compartiendo protagonismo con la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, durante la inauguración del Hospital Isabel Zendal. Pablo Casado rindiendo homenaje a los servicios de emergencias y a los sanitarios en el acto oficial organizado por la Comunidad de Madrid el pasado 2 de mayo. Pablo Casado visitando las dependencias del Centro Integrado de Seguridad y Emergencias (Cisem) del Ayuntamiento de la capital en plena primera ola de la pandemia.

Los estrategas de Génova han puesto las instituciones gobernadas por el Partido Popular al servicio de su presidente, que las utiliza para promocionar sus actividades como líder de la oposición con el objetivo de contraponer su liderazgo al de Pedro Sánchez apoyándose en la España del PP, los territorios en los que su partido gobierna y que a menudo Casado contrapone a lo que se hace en el resto de España. En términos de pandemia, de impuestos, de política educativa o de atención social. Es la España en paralelo que preside Pablo Casado.

Casado preside una reunión sobre la pandemia con representantes de los gobiernos autonómicos presididos por el PP.

El líder de los conservadores trata de dar a entender que gobierna una fracción de España diferente de la que depende del Gobierno de Pedro Sánchez. Una España donde las cosas se hacen “bien” y la gestión de quienes tienen responsabilidades ejecutivas es de “resistencia” frente a Pedro Sánchez y sus socios de coalición. Y la puesta en escena echa mano de visitas a instituciones públicas, en las que ocupa siempre un lugar preferente a pesar de no tener ninguna función ejecutiva ni representativa —el cargo público de Casado es de diputado, por más que ejerza el título oficioso de líder de la oposición—. Participa además  en inauguraciones (siempre con protagonismo al máximo nivel) y reuniones con presidentes y consejeros autonómicos para fijar políticas comunes. Como si lo que se hace en Andalucía o en Galicia se decidiese en la calle Génova.

La utilización que Casado está haciendo de las instituciones en las que gobierna el PP para su promoción personal como alternativa a Pedro Sánchez cobra especial protagonismo en la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento de la capital, la punta de lanza de estrategia de acoso y derribo que los conservadores —con el apoyo inquebrantable de Vox y el respaldo ocasional de Ciudadanos— están aplicando desde que comenzó la legislatura y se pusieron como objetivo derribar a un gobierno que consideran ilegítimo.

En el último año se pueden encontrar ejemplos de tres actividades a través de las cuales Casado trata de aparecer ante la opinión pública como el líder presidencial que quiere ser. De un lado, los reuniones de coordinación de la España que preside, presidecuyos dominios se extienden por Madrid, Andalucía, Castilla y León Galicia y Murcia. Unas citas en las que Génova trata de hace ver que es Casado quien fija las políticas comunes a esos territorios.

Ejemplos no faltan de ese gobierno paralelo en las Comunidades Autónomas del PP. Desde que estalló la pandemia, por ejemplo, el líder conservador mantiene reuniones periódicas con los consejeros de Sanidad de su Galicia, Madrid, Castilla y León, Murcia y Andalucía al margen de las que tiene lugar en el seno del Consejo Interterritorial de Salud, el órgano de cogobernanza en la lucha contra el virus.

Otro ejemplo lo dio Casado cuando reunió a los consejeros autonómicos de sus territorios para pedirles que implementasen estrategias destinadas a boicotear la aplicación de la nueva Ley de Educación, aprobada por mayoría absoluta del Congreso y de aplicación en todo el país. O como cuando, la víspera de la Conferencia de Presidentes de San Millán de la Cogolla (La Rioja) en la que Pedro Sánchez expuso a los representantes autonómicos las grandes líneas de la distribución de los fondos europeos de reconstrucción que acaba de aprobar Bruselas, Casado citó en a sus barones con capacidad ejecutiva para instruirles sobre lo que debían defender y rechazar en esa reunión.

Casado posa la prensa estrechando la mano del presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó.

En segundo lugar están las reuniones en la que trata de situarse al nivel de Sánchez, como cuando se dirige a los embajadores de los estados miembros de la Unión Europea o se entrevista, rodeado de fotógrafos y en un entorno cargado de solemnidad, con el llamado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Esta última tuvo lugar en el contexto de la recepción al más alto nivel que la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid quisieron ofrecer al líder de la oposición venezolana durante su visita a España y que el PP se esforzó en contraponer a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de limitar el contacto con el a una reunión con la ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

Con todo, los actos más llamativos son aquellos en los que responsables públicos ponen las instituciones que gobiernan al servicio de la estrategia partidista de Casado. Algo que, de momento, no han hecho Moreno, Miras, Mañueco o Feijóo pero sí Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almieda. Y con enorme frecuencia.

Casado posa con la presidenta de Madrid y el alcalde de la capital el 2 de mayo.

En el último año se ha podido ver a Casado asistiendo a actos o coprotagonizándolos en ambas instituciones. Algunos meramente protocolarios, en los que Ayuso y Almeida le garantizan un puesto muy relevante pese a que no ejerce ninguna función ejecutiva ni de representación institucional. Es el caso de su destacada presencia en la celebración del último 2 de mayo de Madrid, donde llegó a pasar revista a un grupo de sanitarios, o en la inauguración de una parte de las instalaciones del Hospital Isabel Zendal, que recorrió codo con codo en compañía de la presidenta de la Comunidad.

Otros, en cambio, fueron actos organizados coincidiendo con emergencias en las que Casado se valió de las instituciones que visitaba para hacer oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. El último ejemplo es muy reciente: el pasado jueves, el líder del PP acudió al centro de control de la Empresa Municipal de Transportes acompañado del alcalde y con la capital todavía paralizada parcialmente por el hielo que impedía el paso en muchas calles y el tránsito de los peatones por las aceras. Allí mismo grabó un mensaje en calidad de presidente del PP que los servicios de prensa de Génova difundieron a través de redes sociales.

Apenas dos días antes, el martes por la mañana, había hecho lo mismo, esta vez en dependencias de la Agencia de Seguridad y Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, esta vez arropado por Díaz Ayuso. También allí utilizó las instalaciones para grabar un mensaje y difundirlo después a través de los medios de prensa del Partido Popular.

 

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