Los correos secretos de Blesa

FAES: dinero público sin explicaciones públicas

FAES: dinero público sin explicaciones públicas

Según ha desvelado infoLibre en los últimos días, el expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), José María Aznar, utilizó a parte de su equipo en la fundación FAES, think tank del PP, para abrir mercado a la empresa española de material bélico Einsa. Los datos del BOE señalan que FAES recibió en 2012 más de un millón y medio de euros procedentes de subvenciones públicas.

En el año 2006, Aznar y uno de sus más estrechos colaboradores en FAES, Rafael Bardají, director de Estudios de Política Internacional de la organización y antiguo asesor de Defensa durante los mandatos del PP, ya habían entrado en contacto con Einsa. Además, el expresidente del Gobierno utilizó a al menos una de sus secretarias en la fundación para realizar varias gestiones con la empresa armamentística.

Pese a los reiterados intentos de infoLibre por conocer la versión de FAES o Aznar sobre esta utilización de los medios de una fundación que se alimenta de dinero público para negocios privados, ha sido imposible ya que han declinado ofrecer cualquier tipo de explicación.

No es posible comprobar a través de FAES si la utilización de recursos de la fundación para actividades privadas está prohibida específicamente en sus propios estatutos, ya que la organización no los hace públicos. Este diario ha intentado obtener este documento a través de la propia fundación, pero la institución se ha negado a facilitarlo. En este sentido, también es imposible saber si FAES se gestiona en base a algún código de buen gobierno, una carencia que, según el informe Transparencia, el mejor slogan, de la Fundación Compromiso y Transparencia publicado en 2012, "es una de las áreas más críticas del sector fundacional".

Siempre según el informe, esta última carencia es "especialmente grave, teniendo en cuenta algunos escándalos recientes que han salpicado a las fundaciones políticas por no contar con los mecanismos de gobierno y control interno mínimos". "Aunque no tenemos elementos de juicio para valorar si las fundaciones políticas han impulsado internamente códigos de buen gobierno debido a la omisión de su publicación en la web, la experiencia y contraste con otros sectores fundacionales más avanzados (fundaciones empresariales y fundaciones familiares) nos inclina a pensar que lo más probable es que ninguna de las fundaciones políticas actuales cuente con un código de buen gobierno", expresa el estudio.

FAES no detalla lo que ingresa del erario público

Pero, ¿cuáles son los números que maneja FAES? Según la auditoría de sus cuentas de 2012, realizada por la empresa Ernst & Young, la fundación tuvo el pasado año unos ingresos totales de 3.334.833 euros, de los cuales prácticamente tres millones corresponden a "subvenciones, donaciones y legados imputados al excedente del ejercicio".

Este es el máximo grado de desglose que FAES ofrece, ya que sus cuentas no detallan la cuantía concreta de los ingresos proveinientes del erario público. En este sentido, la fundación tan sólo afirma escuetamente que "recibe fondos públicos a través de las convocatorias que realizan los Ministerios de Cultura y de Asuntos Exteriores, a las cuales concurre y que se distribuyen con arreglo a criterios objetivos fijados por la Administración. En idénticas condiciones opta a subvenciones de otras Administraciones Públicas".

Sin embargo, el BOE sí detalla que FAES recibió una subvención de 1.188.071 euros del Ministerio de Cultura en el año 2012, una cantidad destinada a cubrir los gastos de "funcionamiento y actividades de estudio y desarrollo del pensamiento político, social y cultural". Además, la fundación recibió otra subvención, en esta ocasión del Ministerio de Asuntos Exteriores, con una cuantía de casi 530.000 euros "para la realización de actividades en el marco del Plan Director de la Cooperación española". Ambas ayudas suman un total de 1.717.920 euros.

No son las únicas subvenciones que recibe FAES del Estado central ya que, por ejemplo, en 2012 Exteriores también entregó 19.000 euros a la fundación para que desarrollase unas jornadas dedicadas a la "cooperación para el desarrollo de la democracia y el Estado de derecho en los países del norte de África". Y la organización también ingresa dinero procedente de las comunidades autónomas: la Comunidad de Madrid, por ejemplo, le concedió una subvención de 1.462 euros en el año 2011 para la publicación de su revista trimestral "Cuadernos de pensamiento político".

Se publica número de eventos, pero no su precio

La fundación, además, publica en su memoria anual el número de actividades de cada tipo (seminarios, conferencias, cursos...) que realiza, pero no su coste. De esta manera, puede saberse que FAES realizó 63 encuentros internacionales, 48 cursos de formación o 66 seminarios –en los que participaron 718 ponentes–, pero no cuál fue el importe de cada una de las acciones.

No obstante, FAES pertenece a la minoría de fundaciones vinculadas a partidos políticos –un 38%, según Transparencia, el mejor sloganque sí hace público el nombre de los miembros de su patronato, en el que se encuentran dirigentes pasados y presentes del PP, como Ángel Acebes, Jaime Mayor Oreja o Manuel Pizarro. No obstante, la organización no ofrece un perfil de los patronos, lo que, según la Fundación Compromiso y Transparencia, "puede ser un indicativo de que la elección de los mismos no obedece a criterios de selección rigurosos y que la pertenencia al patronato tiene una función más representativa que de asesoramiento o gobierno".

Sin embargo, la de Aznar no es la única polémica que ha salpicado a este tipo de fundaciones. En octubre, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que la Fundación Ideas, vinculada a los socialistas, será desguazada tras el escándalo que supuso la información publicada el pasado enero en el diario El Mundo, en la cual se relataba que Ideas pagó 50.000 euros por varios artículos a una escritora llamada Amy Martin, autora que no existía, y que era realmente el seudónimo de Irene Zoe Alameda, la esposa del entonces director general de la fundación, Carlos Mulas.

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