Hay edificios y casas que no tienen placas abrillantadas en sus puertas pero que son parte viva de la historia de España. Hay que mirar hacia arriba. En este caso, hacia un piso en una undécima planta de un bloque de la madrileña calle del Pez Volador. Puro barrio de Estrella, al costado de la M30. Desde allí salió un frío 2 de diciembre de 1982 un treintañero para ir a dormir al Palacio de La Moncloa como primer presidente socialista de la reciente etapa democrática española.
Y con una histórica mayoría absoluta. Pero en ese traslado no iba solo Felipe González. A su lado, su familia. Sus hijos y su entonces esposa, Carmen Romero. Discreta en sus formas, pero con fuertes convicciones feministas y de izquierdas. Una sevillana que se enroló en las filas del PSOE a finales de los sesenta, cuando era todavía ilegal. Con el sindicalismo por bandera y con una fuerte obsesión por la defensa de la enseñanza pública.
44 años después, la vida de González y Romero es totalmente opuesta. Y estos días representan dos maneras de entender, digerir y evolucionar en los posicionamientos ideológicos. Se palpa, además, en su tierra: Andalucía, a las puertas de unas nuevas elecciones autonómicas convocadas por Juanma Moreno para el próximo 17 de mayo.
Romero suma fuerzas en un momento complicado para el PSOE
Romero, poco dada a los focos y a los periodistas, decidió salir a la primera línea este lunes para apoyar públicamente a la ex vicepresidenta primera María Jesús Montero como candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Lo hizo presentándola en un desayuno informativo ante toda la prensa andaluza y con la plana mayor del socialismo del sur sentada en primera fila.
A Romero es muy difícil verla en actos públicos. Pero, en los últimos tiempos, ha aparecido en momentos esenciales para su partido. En la familia socialista se ha quedado grabada la imagen de la exeurodiputada acudiendo como una militante más a las puertas de Ferraz el 27 de abril de 2024 para pedir públicamente a Pedro Sánchez que no dejara la Presidencia del Gobierno durante los cinco días de reflexión que se tomó.
"Estaba allí como una simpatizante más. Emocionada, quería expresar su respaldo a Sánchez. Fue muy emotivo e inspirador verla allí. Y como es ella: sin buscar las cámaras, como una más. Siente el socialismo como una convicción personal, pero también colectiva. Vive el socialismo desde la base", señala un veterano dirigente que también acudió a la sede del PSOE, donde se reunieron unas diez mil personas.
Romero acudió a Ferraz del brazo de su amiga Francisca Sauquillo, histórica luchadora antifranquista y actual presidenta del PSOE de Madrid. La exdiputada, durante muchos momentos de aquella concentración de apoyo a Sánchez, ondeó la bandera con el puño y la rosa.
El legado "continuo" del PSOE
Si hoy Felipe González no pisa una casa del pueblo, Romero sí es reclamada por las agrupaciones. El pasado día 24 recibió un homenaje del PSOE de Cádiz en una abarrotada sala de la Facultad de Enfermería, donde se recordó su compromiso con los servicios públicos y su lucha dentro del partido por conseguir una cuota del 25% de mujeres en las listas electorales. Hizo piña durante años por ese propósito con referentes socialistas como Rosa Conde, Cristina Alberdi, Matilde Fernández y Micaela Navarro.
Si González siempre habla del pasado y rechaza el presente del PSOE, Romero hilvana en su discurso a aquella generación con un legado "continuo" del partido, como acostumbra a hacer en sus contadas intervenciones. Y le gusta hablar del futuro y del apoyo a la actual dirección y a los jóvenes. Por eso, para muchos, fue refrescante su intervención en el desayuno de Montero, donde llamó al PSOE a sustituir el relato de la "deuda histórica" de Andalucía por el de una comunidad inmersa en una transformación industrial, impulsado por sectores como el aeroespacial y el de las energías verdes, sin perder el acento humanista ni la defensa de lo público.
"Cuanto tú nacías, yo estaba estudiando Filosofía", arrancó Romero su presentación de Montero. Y aprovechó para recordar una de sus grandes pasiones: la lectura. Es su fiel compañía. Durante estos días ha estado enfrascada en el último libro de la escritora albanesa Lea Ypi.
Romero ha dado este paso al frente en un momento muy complicado para el PSOE, que pelea en estos momentos por no bajar de su suelo histórico (al que llegó en las elecciones de 2022 con 30 asientos por parte de la candidatura liderada por Juan Espadas). La tarea se presenta como ardua y Romero ha hecho cuentas, como le explicó a Montero. El partido necesita recuperar un millón de votos. Por eso, llamó a la movilización de todo el partido: "Desde Pulpí a Ayamonte, de Marmolejo a Grazalema".
González, acto con Moreno y dardos contra el PSOE
A quien no se espera en la campaña andaluza del PSOE es a Felipe González. No habrá llamada desde la calle de San Vicente. Y, además, la indignación entre los socialistas contra el expresidente ha crecido más durante los últimos días. ¿El motivo? El pasado día 26 Felipe González protagonizó un acto en Sevilla junto al presidente popular de Andalucía, moderado por la periodista Susanna Griso, dentro de los actos de homenaje por el centenario del nacimiento de la fallecida duquesa de Alba.
El acto estaba convocado antes de que se conociera la fecha de las elecciones. Pero González lo mantuvo en su agenda posteriormente, siendo consciente de que se celebraba en plena precampaña andaluza. Y, durante el mismo, el expresidente del Gobierno lanzó algunos dardos contra el PSOE.
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Uno de sus objetivos fue Óscar Puente: "Es un disparate decir que el ferrocarril está en su mejor época". Para ponerse una medalla y criticar al hoy titular de Transportes: "El AVE empezó a funcionar en 1992, no como lo de ahora". De esta manera se unía a las críticas del Partido Popular, que llevan martilleando durante días con los problemas de la alta velocidad en Málaga. Y es que esta provincia es clave en la próxima contienda: es la segunda que reparte más escaños después de Sevilla y es la circunscripción por la que va Moreno de número uno.
González ha sido también muy crítico con Pedro Sánchez durante este inicio del ciclo electoral. Tras los comicios de Aragón del 8 de febrero, pidió "autocrítica" y lamentó que el socialismo no tenga vocación de mayorías. Si se mantiene la actual dirección, el expresidente votará en blanco. González dejó este mensaje durante Los Desayunos del Ateneo: “Si alguien tiene que dejar el partido, que lo deje quien lo destroce”.
El PP andaluz, con Juanma Moreno a la cabeza, lleva tiempo acercándose a la figura de González y presentándolo como un hombre de Estado. Lejos quedan aquellos años de oposición furibunda de los populares contra el expresidente del Gobierno. Detrás está la estrategia del Partido Popular de poder pescar también en el caladero de antiguos votantes socialistas.
Hay edificios y casas que no tienen placas abrillantadas en sus puertas pero que son parte viva de la historia de España. Hay que mirar hacia arriba. En este caso, hacia un piso en una undécima planta de un bloque de la madrileña calle del Pez Volador. Puro barrio de Estrella, al costado de la M30. Desde allí salió un frío 2 de diciembre de 1982 un treintañero para ir a dormir al Palacio de La Moncloa como primer presidente socialista de la reciente etapa democrática española.