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Felipe VI

Felipe VI renuncia a su herencia personal y elimina la asignación oficial de Juan Carlos I

El rey Felipe VI junto a Emmanuel y su mujer Macron  Brigitte Macron.

infoLibre

El rey Felipe VI ha decidido renunciar a la herencia de su padre Juan Carlos I "que personalmente le pudiera corresponder", según ha anunciado este domingo la Casa del Rey en un comunicado en el que también señala que Juan Carlos de Borbón deja de percibir la asignación que tiene fijada en los Presupuestos.

Felipe VI, detalla el escrito, ha renunciado también "a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona".

El Palacio de la Zarzuela ha emitido este comunicado a raíz de las informaciones publicadas por varios medios respecto a que Felipe VI aparece como beneficiario de dos fundaciones: Zagatka y Lucum. Esta última está investigada por recibir una supuesta donación de Arabia Saudí de 65 millones de euros y, según publica el diario británico The Telegraph, Felipe VI figura como segundo beneficiario.

En el caso de Zagatka, el comunicado señala que el monarca lo desconocía pero que, en tal caso, renuncia a ella. En el de Lucum, revela que tuvo conocimiento en marzo de 2019 por un despacho de abogados, el que representa a quien fuera amiga íntima de su padre Corinna Larsen.

Además, añade que, en abril, el rey Felipe compareció ante notario para manifestar que había dirigido una carta a su padre para que "si fuera cierta su designación o la de la Princesa de Asturias" como beneficiarios de la Fundación Lucum, la dejase sin efecto, "manifestando igualmente que no aceptaría participación o beneficio alguno en esa entidad".

El rey emérito no informó a su hijo

El comunicado afirma también que Juan Carlos I ha pedido "que se haga público" que "de las dos fundaciones anteriormente citadas en ningún momento facilitó información" a su hijo y que "ha designado para su representación al abogado Javier Sánchez-Junco Mans que, en el ejercicio del derecho a la defensa, será a partir de este momento quien proceda a dar cuenta públicamente de las informaciones que le puedan afectar y se consideren procedentes".

También recuerda que, tras su abdicación en junio de 2014, el 27 de mayo de 2019 el rey emérito anunció que en junio de ese año ponía fin a toda actividad institucional u oficial, "retirándose completamente de la vida pública".

Hasta ahora, en los Presupuestos de la Casa del Rey, procedentes de los Presupuestos Generales del Estado, consta una asignación de 194.232 euros para Juan Carlos I.

El comunicado, de tres páginas de extensión, comienza recordando que, en su discurso de proclamación ante las Cortes Generales, el rey Felipe VI destacó que "la Corona debe velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente", añadiendo que "solo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones".

El rey, decía entonces, tiene que ser un "referente" y un "servidor" de la "justa y legítima exigencia de los ciudadanos" de que los principios morales inspiren la vida pública. Es por coherencia con esos principios, ha explicado Zarzuela, por lo que el Felipe VI quiere que sea "conocido públicamente" que su padre "tiene conocimiento de su decisión de renunciar a la herencia".

El comunicado detalla que Felipe VI tuvo conocimiento hace un año de su vinculación con Lucum y se desvinculó de ella ante notario. En concreto, relata que el rey supo de su "supuesta designación" como beneficiario por una carta, fechada el 5 de marzo de 2019, del despacho de abogados Kobre&Kim (U.K.), que no aportaba "ninguna justificación documental". La designación sería "desde el momento en el que se produjese el fallecimiento" de Juan Carlos I.

Se negó a negociar con los abogados de Larsen

El Palacio de la Zarzuela respondió al despacho que ni Felipe VI ni la institución "tenían conocimiento, participación o responsabilidad alguna en los presuntos hechos que mencionaba", de manera que "carecía de toda justificación lícita su involucración".

Por ello, les informó de que no "designaría representante legal para iniciar negociación alguna con el citado despacho de abogados sobre los hechos descritos", todo ello en una carta fechada el 21 de marzo.

Además, según Zarzuela, el rey adoptó "preventivamente" otras decisiones, empezando por enviar una copia de la misiva a su padre y "a las autoridades competentes". Además, compareció ante notario, el 12 de abril de 2019, para manifestar que había dirigido una carta a Juan Carlos I en la que le pedía que dejase sin efecto la designación, si era cierta, y le comunicaba que no aceptaría ninguna participación en la entidad.

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En esa carta, el rey Felipe renunciaba "asimismo a cualquierderecho, expectativa o interés que, aún sin su consentimiento o conocimiento, pudiera corresponderles ahora o en el futuro en relación con la Fundación Lucum".

En el mismo acto notarial, el jefe de Estado manifestó "no haber tenido conocimiento ni prestado consentimiento" para participar en su nombre, ni en representación de terceros, "en particular de su hija", en ningún activo, inversión o estructura financiera "cuyo origen, características o finalidad pudieran no estar en plena y estricta consonancia con la legalidad o con los criterios de transparencia, integridad y ejemplaridad que informan su actividadinstitucional y privada".

Y añadía que, "en la hipótesis de que, aun sin su consentimiento ni conocimiento, hubiera sido unilateralmente designado como heredero, legatario o beneficiario" de esas estructuras, no aceptaría beneficio o participación alguna y renunciaría igualmente a "cualquier derecho, expectativa o interés que pudiera corresponderles en el futuro".

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