'Operación Lezo'

El Gobierno y el PP intentan blindar a Rajoy ante los escándalos de corrupción

Rajoy, durante su visita a las instalaciones del certamen Automobile Barcelona.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, clausuró este viernes por la tarde el congreso 'Connected Hub' en Barcelona. Este foro, en el que se fotografió junto al presidente de la Generalitat, el jefe de los conservadores expresó la "apuesta firme" del Ejecutivo por la innovación en la industria del automóvil y vendió que la partida de I+D+i aumenta más de un 4% en los Presupuestos Generales de este año. No se movió de su discurso de la recuperación económica. Ese en el que más cómodo se siente. Esquivó el tema que llevaba horas en los medios y en las redes sociales: la grabación de una conversación entre Ignacio González y Eduardo Zaplana en la que el expresidente de la Comunidad de Madrid le dice al exministro que "Rajoy fue chantajeado con un vídeo y mandó a Bárcenas para taparlo". Un material en el que, según González, un empresario aparecería asegurando que "le daba pasta a Álvaro Lapuerta [extesorero del PP]". "Y no sé si a Rajoy", añadía.

Cuando Rajoy pronunciaba esas palabras en Barcelona, el Gobierno y el partido ya se habían encargado de desmentir "profundamente" y "tajantemente" lo que desvelaba la citada conversación adelantada por laSexta y El Español. Tanto el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, como el del PP, Pablo Casado, salieron a restar valor a lo que apuntaban esas informaciones. Una defensa a la que se sumaría después, desde Alicante, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, señalando, en línea con el portavoz de Moncloa,que Rajoy "no es persona fácil para meterle ningún tipo de chantaje".

Los conservadores intentan blindar a Rajoy ante los escándalos de corrupción. Pero la situación del presidente del Gobierno es más delicada que en otras ocasiones porque él aparece ahora citado directamente en las grabaciones. "Se niega. Es mentira, No hay duda de que es mentira. Pero este tipo de rumores hacen daño por el ruido que generan y por la munición que se da a otros partidos", mantiene un miembro del Comité Ejecutivo Nacional en conversación con infoLibre.

Contra las palabras de alguien "que está en la cárcel"

Otros dirigentes coinciden en esta misma tesis y señalan, del mismo modo que apuntaban cuando el escándalo era el de los papeles de Bárcenas, que hay que poner en cuarentena las palabras de una persona que está en prisión, como es el caso de Ignacio González

Además, subrayan que es bueno tener cuidado a la hora de dar veracidad a lo que un par de personas comentan sobre un tercero. En esto insistió mucho Méndez de Vigo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros"No se puede hacer responsable a una persona de lo que digan otras", sostuvo recordando que hace una semana se conocieron otras conversaciones, también en el marco de la operación Lezo, en las que aparecía él mismo.

Según publicó El País, el director de La Razón, Francisco Marhuenda, aseguró a Edmundo Rodríguez, uno de los principales directivos de la empresa editora de este diario, que estaba "excitando" al también ministro de Educación con la idea de presentar una candidatura alternativa a la del Cristina Cifuentes al congreso del PP de Madrid. Méndez de Vigo lo desmintió radicalmente y recordó que había dado su aval a la presidenta madrileña para ese cónclave.

El propio Méndez de Vigo quiso solemnizar la insistencia en el desmentido de la esencia de la conversación entre González y Zaplana asegurando que había sido el propio presidente del Gobierno el que le había negado esas informaciones de forma rotunda y tajante.

Después, fuentes del Gobierno añadían que había sido Rajoy quien había telefoneado al ministro portavoz para hacerle el desmentido. Y subrayaban que Julio Ariza, el directivo del grupo de comunicación Intereconomía que presuntamente controlaba la grabación, había negado los chantajes al presidente del Gobierno.

La dirección nacional del PP sigue circunscribiendo la operación Lezo a una etapa concreta del PP madrileño y considera que con la dimisión de Aguirre y las detenciones de hace unas semanas se están asumiendo responsabilidades. En este sentido, el portavoz del PP, Pablo Casado, instó a poner el "foco" en Ignacio González "y no sobre las personas a las que de forma irresponsable han intentado contactar, no sabemos si sabiendo que estaba siendo investigada o no".

Una semana negra

La semana que termina no ha sido fácil para el PP en lo que a los escándalos de corrupción que salpican a la formación se refiere. Ni para su presidente, que este miércoles vio cómo el pleno de control al Gobierno se convertía en una especie de monográfico de la operación Lezo y de las supuestas injerencias desde sectores de la Justicia para favorecer a algunos de los implicados.

Si este viernes, el Gobierno salía a desmentir cualquier implicación de Rajoy en este episodio que ha salido a luz en el marco de la operación Lezo, el miércoles Rajoy y el titular de Justicia, Rafael Catalá, hicieron una defensa cerrada del fiscal Anticorrupción, Manuel Moix.

"Creo que está funcionando muy bien la Fiscalía Anticorrupción y usted debería alegrarse", espetó al líder de Podemos, Pablo Iglesias. Previamente, este le había recordado las grabaciones en las que González y Zaplana conversaban sobre lo positivo de que Moix aterrizase en Anticorrupción.

Además, el Congreso dio luz verde el jueves a la comisión de investigación sobre la supuesta financiación irregular del PP, cita que Rajoy no va a poder evitar y se supo que el PP había pedido que su jefe de filas comparezca por videoconferencia en Gürtel. Oficialmente, los conservadores insisten en que su jefe de filas no tiene ningún problema por rendir cuentas. Pero, en privado, no ocultan su preocupación porque el foco político y mediático va a estar sobre él.

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