La situación en el PP

Granados y López Viejo, los hombres por los que Aguirre sí puso la mano en el fuego

Francisco Granados, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, en un acto del PP.

El 22 de enero de 2009, cuando estalló el escándalo de la trama de espionaje en el seno de la Comunidad de Madrid, la por entonces presidenta regional del partido, Esperanza Aguirre, fue preguntada por los periodistas sobre si ponía la mano en el fuego por todos sus consejeros. Su respuesta fue un sí rotundo. Seis años después, ya fuera del Gobierno autonómico, pero todavía liderando el Partido Popular madrileño, ha pasado a no poner la mano en el fuego por nadie. Ni siquiera por Mariano Rajoy, el presidente nacional de su partido y la única persona que tiene potestad para decidir si ella, que quiere encabezar la lista, es la candidata de los conservadores al Ayuntamiento de la capital. "Yo no pongo la mano en el fuego por nadie. Oiga... Por mí. Claro", fue su reacción el pasado domingo cuando en su última entrevista televisada en La Sexta se le cuestionó si ponía "la mano en el fuego" por su jefe de filas. ¿Quiénes son los cargos del Gobierno madrileño por los que sí se mojó en 2009?

De todo el listado de las personas que acompañaban a Aguirre en su labor de Gobierno en enero de 2009 destacan dos nombres por el destino que corrieron después y por lo que supusieron de desestabilización en el Partido Popular. Uno de ellos es el de Alberto López Viejo, por entonces consejero de Deportes. El otro, el de Francisco Granados, consejero de Presidencia, Justicia e Interior. López Viejo caería pocos días después de que su exjefa pusiera la mano en el fuego por él. Ocurrió el 9 de febrero de 2009, recién estallado el caso Gurtel, un escándalo que todavía sacude los cimientos del partido de Rajoy. En el caso de Granados, la relación fue más larga. Aguirre prescindió de él en la configuración de su Gobierno tras las autonómicas de 2011 y también le apartaría de la secretaría general del PP madrileño. Su nuevo destino fue un escaño por designación autonómica en el Senado y el correspondiente en la Cámara regional hasta que, el pasado octubre, fue detenido en el marco de la operación Púnica y encarcelado. A día de hoy sigue en prisión.

Recientemente, la Fiscalía Anticorrupción pidió para el exconsejero de Deportes y exviceconsejero de Presidencia de la Comunidad 46 años de cárcel por asociación ilícita fraude fiscal, malversación, falsedad, cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Por su parte, el Gobierno regional, como acusación particular ha reclamado 22 años de prisión para el hombre al que atribuye la adjudicación de contratos a empresas vinculadas a Francisco Correa a cambio de gratificaciones.

Las dos "ranas" de la 'lideresa'

Aunque Aguirre obvió en la entrevista concedida al programa SalvadosSalvadosque en otras ocasiones sí había puesto la "mano en el fuego" por otros compañeros de su partido, sí se refirió a Alberto López Viejo y Francisco Granados de forma velada cuando dijo "he nombrado a más de 400 altos cargos y me han salido rana dos". El pasado 6 de noviembre, en plena ebullición de la Púnica llegó a decir algo similar: "En treinta años de carrera política he nombrado a centenares de personas, y solo dos me han salido rana”.

Pese a estas afirmaciones, son más de dos las personas de las que Aguirre, bien como presidenta de la Comunidad o presidenta regional del partido, ha sido máxima responsable. Sólo en la Púnica, además de Granados, fueron detenidos cuatro alcaldes de municipios madrileños en manos del PP. La Gürtel, por su parte, también se llevó por delante al exalcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid), Jesús Sepúlveda, y a los ya exdiputados regionales Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch Tejedor.

Pese a que la lideresa, como se definió a sí misma, tiene acostumbrado a su partido a declaraciones de este tipo, algunos de sus compañeros consultados muestran su sorpresa por el hecho de que, pendiente de ser designada candidata, marcara distancias con su jefe de filas. No sólo en el tema de "la mano en el fuego", sino también en los relacionado con el caso de los supuestos pagos en B para las obras de reforma de la sede del PP.

Aguirre rechazó pronunciarse sobre el polémico tema del dinero negro, pero sí dejó claro que una cosa es la sede nacional del partido y otra la regional, la suya, aunque compartan edificio. Y que en la primera planta de Génova 13, donde está su despacho y las dependencias del PP de Madrid, son ajenos a esas obras. 

Por su parte, en su entorno, mantienen que la reacción de la presidenta de los conservadores madrileños se entiende si se tiene en cuenta "todo lo que ha llovido en el PP desde 2009", en referencia al estallido de la Gürtel. "No es nada contra Rajoy. E incluso Rajoy lo sabe que también puso en su día la mano en el fuego por gente como Francisco Camps, Jaume Matas o Carlos Fabra y acabó quemándose".

La última vez que preguntaron a Rajoy por Esperanza Aguirre fue tras el estallido de la Púnica. "Esperanza Aguirre es un activo muy importante de nuestro partido y, si usted me hace hoy esa pregunta, cuenta con mi apoyo", respondió en rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa.

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