La guerra de Irán remueve algunas tendencias de voto de fondo y abre un nuevo escenario por el freno de Vox

Han pasado casi cuarenta días desde que Estados Unidos e Israel iniciaran de manera ilegal la guerra contra Irán. Un ataque con repercusiones ya en todo el mundo, que ha generado una enorme inestabilidad geopolítica y que está causando duras consecuencias económicas para los ciudadanos. Un conflicto que también tiene ramificaciones políticas en todos los países.

En España se están detectando movimientos en el electorado en un momento en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha convertido en el mayor abanderado del "No a la guerra" a nivel internacional frente a la ambigua posición que mantiene el PP. En este escenario político, Vox se ha convertido en el más fuerte aliado de Donald Trump (Estados Unidos) y Benjamin Netanyahu (Israel). Unos movimientos con poso y que abren un nuevo escenario cuando, para muchos, estaba ya todo escrito.

La pantalla política ha cambiado respecto a hace un mes y se evidencia que la foto de las tendencias demoscópicas, que había dominado hasta ahora el panorama se mueve. Según reflejan los sondeos publicados este lunes de 40dB. para El País y la Cadena SER y de Sigma Dos para El Mundo, el partido de Santiago Abascal está experimentando un frenazo en su ascenso mientras que el PSOE empieza a recuperar terreno y, además, su electorado se moviliza (la abstención y la indecisión son la gran pesadilla de Moncloa y de Ferraz).

Las tendencias que marcan estos barómetros apuntan a una subida del PSOE, especialmente nutriéndose de su espacio a la izquierda, mientras que el PP también recobra pulso por el parón de la ultraderecha, que le estaba provocando una sangría de votos a los de Alberto Núñez Feijóo durante los últimos meses. Desde febrero, el PP ha logrado parar la transferencia de voto hacia la ultraderecha de un 15,2% a un 12,8%, según el sondeo de 40dB. Aunque los bloques no se mueven significativamente, sí la ponderación de fuerzas, lo que puede ser determinante para la lucha por los últimos escaños. Y todo puede cambiar por un puñado de votos. 

Vox no toca el simbólico 20%

En estas dos encuestas se aleja el objetivo que tenía Vox de dar un salto cualitativo y superar el umbral del 20% de apoyo (un porcentaje que, además, supone subir exponencialmente el número de diputados). Según 40dB., el partido de Santiago Abascal estaría ahora mismo en un 18,7%, en tanto que Sigma Dos lo calcula en un 17,1%. Estas cifras se acercan a los apoyos logrados por la extrema derecha en las últimas elecciones de Castilla y León: un 18,9% de los votos. 

El parón de Vox en su ascenso que reflejan las encuestas se produce en mitad del ataque a Irán, rechazado de manera mayoritaria por la población española. De hecho, en el sondeo publicado por El País y la Cadena SER se evidencia que para los ciudadanos Trump es el mayor peligro para la paz mundial, por encima incluso de Vladímir Putin (Rusia) y Netanyahu. El Partido Popular ahora trata de instalarse bajo el lema de "No a la guerra, no a Sánchez" al ver el fuerte rechazo social al conflicto armado.

La ultraderecha ya no vive los días de vino y rosas en los que pensaba que podía convertirse incluso en la primera fuerza del país, con sorpasso incluido al Partido Popular. Se enfrenta, además, a un tenso panorama interno con la lucha de Santiago Abascal y su actual núcleo duro contra algunos de los fundadores como Javier Ortega-Smith e Iván Espinosa de los Monteros.

Y todo ello en mitad de las negociaciones del Partido Popular con Vox para los futuros gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Esto supondrá abrir otra puerta en la legislatura, ya que la ultraderecha tendrá que evidenciar si sabe gobernar tras meses de discurso antisistema. 

El PSOE recupera fidelidad y movilización

Sánchez fue el primer gran líder internacional que se opuso a esta intervención ilegal y llamó a la vuelta de la diplomacia, además de negarse a que Washington utilice las bases de Rota (Cádiz) y de Morón de la Frontera (Sevilla). Y esta postura está siendo avalada por los votantes progresistas y haciendo que vuelva a crecer en las encuestas tras unos meses duros en el Ejecutivo.

Casi un mes después del inicio de la guerra en Irán, el PSOE ha experimentado su mayor subida, según 40dB., desde octubre del año pasado. Respecto a los datos del barómetro de marzo, Sánchez logra ascender casi un punto. Asimismo, mejora dos factores que obsesionan a Moncloa y Ferraz: incrementa su fidelidad de voto y la movilización de su electorado. 

Los dirigentes socialistas siempre señalan que su principal batalla está en la participación de su electorado y en sacar de la indecisión a muchos de los que les apoyaron en las elecciones de 2023. Y este "No a la guerra" está suponiendo un motivo potente para recuperar a sectores progresistas. Además, la última encuesta de DYM para 20 Minutos, publicada a finales de marzo, señalaba que la imagen del Gobierno está en su punto más alto (aunque es de un 4,4) de esta legislatura, una puntuación a la que no llegaba desde julio de 2023.

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Diferentes fuentes del PSOE señalan que el partido está en condiciones de ser primera fuerza en votos en las próximas elecciones generales y que la partida sigue abierta a pesar de los vaticinios de las derechas. Asimismo, los socialistas sostienen que necesitan un espacio fuerte a su izquierda para poder sumar el día después y conservar el Palacio de La Moncloa. Por lo tanto, no les sirve para sobrevivir sólo robar votos a Podemos y Sumar.

En cambio, la izquierda del PSOE no consigue subir a pesar de su rechazo rotundo a la guerra. Ese espacio vive en un escenario de fragmentación que lo penaliza, aunque continúan los movimientos durante estos días. El acuerdo para una lista en Andalucía integrada por IU, Movimiento Sumar y Podemos, entre otros, ha supuesto un giro en el guion, aunque desde Madrid Pablo Iglesias ha cargado contra el pacto final por no tener los morados puestos de salida en las listas. El siguiente paso será el encuentro entre Gabriel Rufián (ERC) e Irene Montero (Podemos) este jueves en Barcelona.

Ahí se juega una partida vital para los progresistas. La izquierda transformadora necesita ser competitiva para luchar por la tercera plaza con Vox. El parón de la ultraderecha posibilita esa batalla, pero a los progresistas les hace falta esa unidad para poder ser capaces de arañar escaños en las provincias medianas.

Han pasado casi cuarenta días desde que Estados Unidos e Israel iniciaran de manera ilegal la guerra contra Irán. Un ataque con repercusiones ya en todo el mundo, que ha generado una enorme inestabilidad geopolítica y que está causando duras consecuencias económicas para los ciudadanos. Un conflicto que también tiene ramificaciones políticas en todos los países.

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