Los efectos de la 'Operación Illa'

Iceta se perfila como ministro de Política Territorial de Sánchez para dar un impulso federal a lo que queda de legislatura

Miquel Iceta y Salvador Illa, en el momento en el que el Consell Nacional del PSC aprueba la candidatura del ministro de Sanidad al 14F.

La decisión de Miquel Iceta de echarse a un lado y proponer a Salvador Illa como candidato a la Presidencia de la Generalitat para las autonómicas del 14 de febrero, adelantada por infoLibre, tiene una evidente derivada nacional. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, va a verse obligado en los próximos días, cuando está a punto de cumplirse un año de su investidura, a emprender su primera crisis de gobierno. Salvo sorpresas de última hora, la idea del jefe del Ejecutivo es la de que esta crisis sea lo más contenida posible, sólo encaminada a hacer los ajustes necesarios para la sustitución de Illa. Pasaría, según coinciden todas las fuentes consultadas por este diario, por ubicar a Carolina Darias, ministra de Política Territorial, en la vacante que dejará el titular de Sanidad. A su vez, el ministerio de Darias se prepararía para acoger a Miquel Iceta en el que sería el segundo intento de Pedro Sánchez de que el primer secretario del PSC dé el salto a la política nacional. En mayo de 2019 le escogió para presidir el Senado, algo que no logró por la oposición del bloque independentista. oposición del bloque independentistaIceta, pues, tendría en sus manos la agenda del reto territorial, un terreno que domina.

Para el segundo tramo de legislatura, una vez se haya consolidado la campaña de vacunación y el Gobierno haya completado con éxito el proceso de reparto de los fondos europeos, el Ejecutivo tendrá que dar prioridad a otros puntos de su programa de Gobierno de coalición. Uno de ellos, el 9.2, reza así: "Abordaremos el conflicto político catalán, impulsando la vía política a través del diálogo, la negociación y el acuerdo entre las partes que permita superar la situación actual". Si Sánchez no da marcha atrás en el esquema que empezó a trazar el 16 de noviembre, cuando se sentó por primera vez con Iceta en la Moncloa para empezar a diseñar la Operación Illa, este está llamado a ser un actor clave, un puente, entre el Gobierno central y el Govern. La pretensióOperación Illan de los independentistas es que la mesa de diálogo entre ambas instituciones sea convocada una vez se constituya el nuevo Ejecutivo salido de las urnas el 14F. La del PSC, lograr toda la fuerza posible en las urnas para dar a Cataluña "el cambio" que necesita. Por eso, justificó así Iceta este miércoles que haya cedido el testigo: "Lo que necesitamos no era un candidato para el partido, sino un presidente para Cataluña".

Pero no todo gira en torno a la mesa de diálogo. El próximo año también estarán sobre la mesa del Consejo de Ministros el debate sobre los indultos a los líderes independentistas y el anteproyecto de ley de reforma del Código Penal en el que se incluirá una redefinición de los delitos de rebelión y sedición. "Hay que superar tiempos aciagos", dijo el presidente del Gobierno en la última rueda de prensa del año cuando se le preguntó por este asunto. 

Dentro de las filas socialistas, Iceta simboliza una de las figuras más conciliadoras con el bloque independentista. En los días previos al referéndum ilegal del 1-O, con Mariano Rajoy al frente del Gobierno, defendió una negociación para evitar la aplicación del 155 en Cataluña, como al final acabó ocurriendo. "Ni DUI (declaración unilateral independencia) ni 155", señalaba por aquellas fechas.

El programa electoral del PSC que asume Iceta aboga por una "reforma constitucional federal". "Una evolución explícitamente federal de España debe servir no sólo para abordar el encaje de Catalunya en España, sino también para consolidar las conquistas sociales alcanzadas y recoger las voluntades y anhelos de los ciudadanos y las ciudadanas, impulsando la modernización de nuestras instituciones, mejorando la calidad democrática y garantizando constitucionalmente los políticas públicas. Si no se supera la polarización política presente, esta reforma no podrá ser implementada en el actual escenario", puede leerse en el borrador.

"Comprometidos con el autogobierno de Cataluña, las instituciones y la ciudadanía, en la línea de la Declaración de Granada y la Declaración de Barcelona", el PSC considera que su propuesta de reforma constitucional federal debería servir, entre otras cuestiones, para "la transformación del Estado de las autonomías en un Estado federal", la "delimitación clara" de las competencias entre el Estado federal y las comunidades, la regulación del modelo de financiación en la Constitución o la transformación del Senado en un "Senado federal".

La financiación autonómica y los puentes rotos con el PP

Iceta, hombre de la máxima confianza del presidente Sánchez, no sólo estaría llamado a ocupar un papel destacado en la relación Govern-Generalitat, también tendría sobre sus hombros el melón de la reforma del modelo de financiación autonómica para lo que partiría con una buena base, la de los Presupuestos Generales del Estado ya aprobados. No es tarea fácil, sobre todo en un momento en el que los puentes entre el Gobierno central y el Partido Popular, que gobierna Madrid, Andalucía, Murcia, Castilla y León y Galicia, están más que rotos.

De cuajar el aterrizaje de Iceta en el Consejo de Ministros, tras la salida de Illa, el PSC seguiría teniendo su cuota en el Gobierno. El primer secretario del PSC no sería, en todo caso, el primer dirigente de los socialistas catalanes en ostentar esta cartera. Ya lo hizo la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, entre junio de 2018 y mayo de 2019.

Sin poderse dar tampoco por cerrado del todo el salto de Darias a Sanidad, la ministra de Política Territorial es la opción que Sánchez lleva barajando en las últimas semanas, desde que coincidió con Iceta en que al PSC le venía bien un relevo.

Darias ha acompañado en las últimas semanas a Salvador Illa en las ruedas de prensa posteriores a los consejos interterritoriales de Salud, el órgano integrado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas en el que se han tomado las últimas decisiones para hacer frente a la pandemia, como el Plan de Navidad o la estrategia de vacunación. En todo caso, a lo largo de este proceso, nunca se ha descartado del todo apostar por un "perfil técnico".

Quien tome el testigo a Illa tendrá que gestionar la consolidación de la campaña de vacunación y hacer frente a una posible tercera ola de la pandemia. También, poner fin a un esto de alarma de "cogobernanza" con las comunidades autónomas.

Terremoto también en la derecha

Este miércoles no fue solo un día de terremoto en las filas socialistas, donde solo un grupo muy reducido de dirigentes conocía los estresijos de la operación Illa Illa. El día había arrancado con una noticia de impacto en la derecha. 

La hasta ahora portavoz de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña, Lorena Roldán, anunciaba a primera hora que abandonaba la formación naranja y se sumaba al Partido Popular de Cataluña Partido Popular por diferencias con la actual Ejecutiva de Inés Arrimadas, a la que acusó de tomar decisiones "unilaterales" y de actuar como "sostén" de los que "dan alas a quienes pretenden romper el país". Fueron sus palabras en su perfil de Twitter.

Con este movimiento, los conservadores devuelven a Arrimadas el disgusto que se llevaron cuando el expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido fichó por Ciudadanos como integrante de la candidatura autonómica de mayo de 2019. Garrido había sido descartado como candidato por Pablo Casado. La opción del jefe de los conservadores había sido Isabel Díaz Ayuso.

Además de la pelea por el liderazgo del bloque independentista, de cara a este 14F hay otra muy interesante en el bloque de las tres derechas en la que Cs tiene todas las de perder si se tiene en cuenta que parte de ser la fuerza más votada en los anteriores comicios y ahora ha desperdiciado gran parte de su capital político.

La Cámara catalana está integrada por 135 escaños y la mayoría absoluta, ubicada en los 68 diputados. A día de hoy, el reparto de escaños es el siguiente: Ciudadanos (36), Junts (34), ERC (32), PSC (17), Catalunya en Comú-Podem (8), CUP (4) y PP (4). 

Una de las grandes dudas a la que dará respuesta la noche electoral es la de cómo acaba repartiéndose ese voto de Cs por el que ahora PSC, Cs y Vox pelean. En el PP de Pablo Casado cruzan los dedos para que la extrema derecha no les supere en el Parlament.

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