Tensiones en el Ejecutivo

El imparable ascenso del clan de Soraya provoca recelos en el Gobierno y en el PP

El poder del 'clan de los sorayos' despierta recelos en el Gobierno

El sector más crítico del PP, en el que se incluyen algunos dirigentes veteranos, lo llama despectivamente "el clan de los sorayos", un calificativo que en su día empleó el locutor Federico Jiménez Losantos para el equipo de jóvenes fontaneros del partidoen los que se apoyaba Rajoy en sus horas más bajas de liderazgo. Para otros, son "el equipo de Soraya", el círculo de confianza en el que confía la vicepresidenta del Gobierno desde que ocupaba, con el PP en la oposición, la portavocía del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Pero son los mismos. El núcleo lo integran Álvaro Nadal, hoy jefe de la Oficina Económica de Presidencia; José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes; Fátima Báñez, ministra de Empleo; Alfonso Alonso, portavoz del partido en la Cámara baja, y José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura.

Una vez ganadas las elecciones, y tras depositar Rajoy en ella gran parte del poder de su departamento –en la actualidad ocupa 10 cargos en el Gobierno y ejerce de interlocutora del Ejecutivo en asuntos como la relación con el Gobierno vasco–, Sáenz de Santamaría ha seguido pegada a su equipo. Todos los mencionados, menos Alfonso Alonso, ocupan un cargo en Moncloa y, de momento, no figuran en las quinielas de salida con las que se especula para principios de 2014, cuando el PP celebre su Convención Nacional. Una cita que dirigentes del partido consultados ven como el "escenario idóneo" para hacer una serie de cambios que impriman "un impulso" al resto de legislatura y, de paso, despejar el camino para la candidatura a las elecciones europeas.

Los mismos recelos que provoca en un sector del PP el hecho de que la vicepresidenta asuma cada vez más funciones, despiertan también cada uno de los movimientos o nuevas competencias que se atribuyen a este núcleo de fieles. "¿Tiene que estar tan concentrado todo el poder?", se pregunta un dirigente nacional. Una pregunta a la que ofrece respuesta un marianista: "Es el estilo de Rajoy. Le gusta la discreción y rodearse de equipos no muy grandes que le den la máxima confianza".

En las última semanas, todas las miradas están puestas en Álvaro Nadal, jefe de la Oficina Económica de la Moncloa y hombre clave en el área económica y financiera cuando Rajoy era líder de la oposición. El viernes pasado, el Consejo de Ministros dio luz verde a una reestructuración del departamento que dirige este economista del Estado, que pasó a estructurarse en dos direcciones generales. Al frente de una de ellas, Nadal ha nombrado a su cuñada: Eva Valle. 

Los Nadal, una familia en el poder

Valle ya trabajaba con Nadal desde enero de 2012. Es la mujer de su hermano Alberto Nadal, secretario de Estado de Energía desde hace casi un año. Fuentes de Moncloa consultadas por infoLibre mantienen que Nadal no ha ganado poder en la estructura del Gobierno. También niegan que se esté gestando una especie de Ministerio de Economía en la sombra ante la ausencia de una vicepresidencia económica. Atribuyen estos cambios a cuestiones meramente técnicas y administrativas. "Tras un año y ocho meses de recorrido, se ha intentado adecuar este departamento al tipo de trabajo que se realiza", explican las mismas fuentes.

Por su parte, la mujer del propio Álvaro Nadal, María Teresa Lizaranzu, ocupa la Dirección General de Política e Industrias Culturales y del Libro. Un departamento que depende de Lassalle, secretario de Estado de Cultura y otro de los hombres de máxima confianza de la vicepresidenta. Además, Lizaranzu preside el Consejo de Administración de Acción Cultural Española, "un organismo público dedicado a impulsar y promocionar la cultura y el patrimonio de España", según figura en su página web.

Ayllón, el interlocutor con los grupos

Cuando Sáenz de Santamaría dio el salto del Grupo Parlamentario Popular al Gobierno quiso que su número dos, José Luis Ayllón, fuese también su mano derecha en Moncloa. A él, que había figurado en las quinielas de los ministrables, le encomendó la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes.

En el Grupo Parlamentario Popular señalan que Ayllón ha tenido un papel "decisivo" a la hora de negociar con los grupos la Ley de Transparencia. Aunque deslucida por no haber logrado el voto de los socialistas en el Congreso, este texto, pendiente de pasar por el Senado, es uno de los proyectos 'estrella' de Rajoy. 

Igualmente, el que fuera secretario general del Grupo Popular en el Congreso cuando Santamaría ejercía la portavocía lleva la coordinación de otra de las iniciativas legislativas más importantes para los conservadores: la que se supone que dará lugar a un amplio paquete de medidas contra la corrupción y a favor de la regeneración democrática en plena ebullición del caso Bárcenas. En total, 40 iniciativas que afectan a 10 leyes y que van a empezar a negociarse este octubre con el resto de partidos en la Cámara baja. 

A este mismo grupo pertenece Fátima Báñez, la titular de Empleo, una de las carteras más complicadas en un momento en el que el paro no cesa y se ponen en duda los efectos de la reforma laboral. Fuentes del PP consultadas sostienen que el hecho de pertenecer al círculo próximo de la vicepresidenta le hace posible no sobreexponerse. "De lo contrario, ahora estaría todavía más quemada", señala un dirigente regional. 

Diputada por Huelva, su nombre sonó en un principio como posible candidata a la Junta de Andalucía. Rajoy suele sorprender y hasta la fecha no ha dado ninguna pista al respecto. "De decantarse por Báñez, lo haría después de analizar el escenario con la vicepresidenta", valora un miembro de la cúpula del partido.

El hombre de la vicepresidenta en Génova

Alfonso Alonso, por su parte, en su condición de portavoz parlamentario es uno de los asistentes a las reuniones del núcleo duro de poder del PP que suele presidir María Dolores de Cospedal todos los lunes en la sede nacional del partido. Cuando el pasado mayo Antonio Basagoiti anunció que dejaba la presidencia del PP vasco, se especuló con la posibilidad de que lo reemplazase Alonso. Él siempre sostuvo que haría lo que le ordenase su partido que, al final, se decantó por mantenerle al frente del Grupo Parlamentario y optar por Arantza Quiroga como recambio de Basagoiti.

En el PP aseguran que, a la hora de decidir un presidente para el PP de Euskadi, Rajoy optó por no tocar lo que a su juicio "funciona bien". La buena relación entre Alonso, Sáenz de Santamaría y Ayllón, hace que la comunicación entre Gobierno y Grupo Parlamentario sea "muy fluida". Una definición que difiere si se trata de calificar las relaciones entre Gobierno y el partido.

No es un secreto que las relaciones entre Gobierno y partido no pasan por su mejor momento. Gran parte de culpa la ha tenido la estrategia a seguir respecto al caso Bárcenas. En el entorno de María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, se revuelven cada vez que escuchan a Sáenz de Santamaría negarse a opinar sobre este escándalo de corrupción con el argumento de que el Gobierno no opina sobre el partido.

Consciente de la brecha abierta entre PP y Ejecutivo, hace un par de semanas Rajoy convocó a los vicesecretarios y portavoces en las diferentes cámaras a una reunión en el palacio de la Moncloa. Para muchos la reunión llegaba tarde. No en vano, fue la primera vez que el presidente del Gobierno y del PP asistía a una reunión de la cúpula del partido desde que en diciembre de 2011 llegó a la Moncloa.

No pocos en el PP creen que el futuro del partido está entre estos nombres que hoy integran el círculo de máxima confianza de la mano derecha del presidente del Gobierno.

En el entorno de la vicepresidenta niegan la acaparación de poder que se les atribuye. Y sostienen que la mayor parte de los cambios producidos en los últimos meses, tanto los que le afectan a ella como los que afectan a su equipo, son meramente "técnicos". 

¿Movimientos frustrados para equilibrar el poder?

Casi una semana después de que se hiciera la reestructuración del departamento que dirige Nadal, Beatriz de Guindos, sobrina del titular de Economía, era nombrada directora general de Competencia dentro de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este viernes, sólo 24 horas después de su nombramiento y después de la polémica suscitada, presentaba su dimisión "irrevocable".

Al renunciar al puesto, fruto de una promoción interna, mantendrá su anterior cargo de subdirectora de las áreas de Industria y Energía y la Dirección de Investigación, cargo que tenía previsto ceder a Micaela Arias-Cañete, hija del ministro de Agricultura y Medio Ambiente.

Horas antes de su cese, el titular de Economía era cuestionado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros sobre cómo casaba el nombramiento de su sobrina con la supuesta independencia del 'súper regulador' respecto al Gobierno. En su respuesta, Guindos recalcó que el Ejecutivo no había tenido nada que ver. Y que, de hecho, se había enterado por la prensa.Y que, de hecho, se había enterado por la prensa

Poco duró el ascenso de Beatriz de Guindos. Pero el tiempo que estuvo en vigor dio pie a que en el Gobierno algunos lo interpretaran como un órdago a la vicepresidenta desde el ministerio de Economía. Fuentes próximas a Santamaría, en cambio, niegan que este nombramiento haya creado tensiones entre ambos. 

El pasado junio, Rajoy nombró a su mano derecha vicepresidenta de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. En la práctica, este ascenso supone que Sáenz de Santamaría presida estas reuniones en ausencia del jefe del Gobierno, quitando la posibilidad de que lo haga cualquier otro ministro. Hasta el momento, el encargado de hacerlo era Cristóbal Montoro, titular de Hacienda.

En el partido interpretaron este nombramiento como un intento de contribuir a frenar las tensiones que viven en el Consejo de Ministros los titulares de Hacienda, Cristóbal Montoro, y de Economía, Luis de Guindos. Una batalla en la que, puertas adentro del PP, gana Montoro por su buena relación con la vicepresidenta.

Las fuentes consultadas cuentan que este episodio, "sumado al cada vez mayor peso de Álvaro Nadal en el área económica" no sentó nada bien en el Ministerio de Economía.

Rajoy también delega en Santamaría las relaciones con el Gobierno vasco

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