Las actividades del expresidente

Incógnitas y certezas sobre Rajoy en su nueva etapa como registrador de la propiedad

Mariano Rajoy, a su llegada para incorporase en Santa Pola a su puesto de registrador.

Cinco días después de haber abandonado su escaño, Mariano Rajoy se reincorporó este miércoles, 20 de junio, a su plaza como titular del Registro de la Propiedad número 1 de Santa Pola (Alicante), que durante los 28 años en que el hoy expresidente ha ocupado cargos públicos de manera ininterrumpida permaneció regentado por un "registrador accidental permanente", su amigo y compañero de profesión Francisco Riquelme. 

Por una vez, el todavía líder del PP ha renunciado al quietismo para reingresar de inmediato en el cuerpo de registradores. Lo ha hecho mucho antes de ver agotado el mes que la legislación española concede a aquellos funcionarios que, previo cese voluntario o forzoso en el cargo público que estuvieran ocupando, soliciten regresar a su plaza. La celeridad de Rajoy ha sido tal en esta ocasión que el expresidente ha vuelto a ese municipio de la costa alicantina con 31.137 empadronados antes incluso de que el nuevo Ejecutivo haya tenido tiempo de confirmar -o de relevar, como por lo general sucede cuando cambia el color político- al director general de Registros y Notariados, Javier Gómez Gálligo.

La nueva etapa del todavía líder del PP abre un ramillete de incógnitas y algunas certezas. El primero de los interrogantes es el de si Rajoy se mudará a Santa Pola o si -como anticipan algunas fuentes del sector- permanecerá allí el tiempo imprescindible hasta que quede una plaza libre en algún otro punto del país con el que posea vínculos más sólidos: por ejemplo, Madrid.

Santa Pola no parece haber figurado nunca en su mapa de prioridades personales. Y en esa dirección apunta su declaración de bienes de 2016. Ese año, el presidente poseía dos viviendas en Madrid, una en Pontevedra y el 25% de otra en Gran Canaria, su última adquisición y realizada en 2004. 

Pero la legislación aplicable a los registradores de la propiedad les impone la obligación de residir allí donde tienen su plaza. Así lo preceptúa el artículo 548 del Reglamento Hipotecario, cuya redacción, inequívoca en su artículo 548, rezuma un espíritu tan anticuado o si se prefiere atemporal como la propia norma: "Los Registradores residirán en la capital del registro, y sólo podrán ausentarse de ella en los días no feriados y durante las horas de oficina, cuando hubieren obtenido licencia de la Dirección, prórroga del Ministro de Justicia o nombramiento para desempeñar alguna comisión o agregación de las autorizadas por la Ley o por este Reglamento". La "capital del registro" no es Alicante aunque los usos lingüísticos de 2018 induzcan a creerlo así. La "capital" es Santa Pola.

Que un reglamento de 1947 continúe vigente hoy, con apenas cinco revisiones efectuadas desde el año de su entrada en vigor, ilustra en sí mismo por qué los expertos consultados por infoLibre entienden que el expresidente no tendrá que someterse a ningún periodo de adaptación antes de sumergirse en los cartapacios, las notas simples, los historiales completos de cada una de las fincas situadas bajo su tutela registral. A diferencia del asunto relativo a su lugar de residencia, el salto desde Moncloa al Registro de Santa Pola podrá efectuarse sin solución de continuidad constituye la principal certeza.

Entre noviembre de 1987 y el mismo mes de 1989, el único periodo en que Rajoy no ostentó ningún cargo público desde que en 1981 había comenzado a compaginar su carrera política con la plaza que entonces le correspondía como registrador, la de Padrón. Pero en el bienio 1987-1989 Rajoy difícilmente pudo residir en Santa Pola a tenor de su ajetreada agenda interna en la Alianza Popular (AP) gallega de la época, que había sido desbancada de la Xunta y había quedado hecha añicos  tras la moción de censura que en septiembre de 1987 y con el apoyo de un sector de exdirigentes del partido había aupado al PSOE al Gobierno regional.

El 21 de noviembre de 1987, ocho días antes de que solicitase al Ministerio de Justicia su reincorporación al servicio activo como registrador, comenzó el congreso provincial de AP que devolvió a Rajoy la presidencia del partido en Pontevedra. Seis meses después, el 22 de mayo de 1988, se convertía en secretario general de AP en Galicia, es decir, en el número dos.

El precedente de los años ochenta

El cotejo de los textos legales con la formidable actividad política desarrollada por Rajoy entre 1987 y 1989 presenta como una hipótesis inverosímil la de que residió de forma permanente en Santa Pola, situada a 1.052 kilómetros de Pontevedra. El 29 de noviembre de 1989, y ya con un acta de diputado al Congreso que jamás volvió a perder hasta este 15 de junio, Rajoy pidió de nuevo excedencia por servicios especiales con reserva de plaza.

Ni el expresidente ni el Ministerio de Justicia ni su partido han accedido nunca en estos últimos años a responder sobre esa cuestión ni sobre otras relacionadas con la trayectoria de Rajoy como registrador de la propiedad. Por ejemplo, la de hasta cuándo simultaneó sus retribuciones como cargo público con las que le fueron generando los sucesivos registros de los que fue titular entre al menos 1981 y 1985. Ese último año, pidió que lo declarasen en "servicios especiales" de acuerdo con una ley aprobada 14 meses antes. Esa nueva ley había pasado a prohibir a los cargos públicos cobrar también como funcionarios.

¿Hay más incógnitas en su camino inmediato? Depende. La vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, sostiene que Rajoy deberá aprender valenciano porque para trabajar en Santa Pola por cuanto su condición de funcionario en esa comunidad implica la obligatoriedad de “conocer las dos lenguas oficiales”

En cambio, expertos en la materia que son por completo ajenos al PP no dudan en desmarcarse de cabo a rabo de la versión ofrecida por Oltra: "El de registradores es un cuerpo nacional, así que lo que ha dicho la vicepresidenta valenciana carece de sentido", dictamina una fuente que goza de larga y extensa especialización en ese ámbito.

Aunque en la práctica ejercen como profesionales del sector privado en régimen de monopolio, los registradores poseen la condición de funcionario. Pero a diferencia de los restantes empleados públicos, no cobran un salario predeterminado sino aranceles de los que el Estado no recibe ningún porcentaje. Es decir, el registrador se embolsa íntegros los ingresos que genere su registro a cambio de abonar el sueldo de la plantilla y afrontar los gastos del local. Cuánto recauda el Registro número 1 de Santa Pola es un dato que nunca ha trascendido. Hace un año, cuando el Ejecutivo entonces presidido por Rajoy aprobó una nueva demarcación registral  que implicaba sacar a concurso el Registro número 2 de Santa Pola, hasta ese momento agrupado al número 1, infoLibre contactó con su "registrador accidental permanente". Riquelme rehusó facilitar cifras aproximadas de facturación.

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