“Por la reactivación política del PSOE y de la democracia en España”. El exministro Jordi Sevilla ha echado a rodar su proyecto para que el socialismo busque una alternativa al actual líder, Pedro Sánchez, a través de un manifiesto de once páginas lleno de críticas a la dirección. Pero el movimiento no ha sacudido el partido, como esperaban especialmente las derechas, y no ha encontrado ningún gran respaldo durante sus primeras horas de vida.
Sevilla ha estado trabajando durante estas semanas de Navidad para dar vida al texto. Había mucha expectación por parte de la derecha política y mediática, pero una de las grandes sorpresas ha sido que el manifiesto no incluye ninguna firma ni apoyo explícito de figuras del partido. Ni siquiera los habituales críticos con el presidente han salido a defender la propuesta del que fuera titular de Administraciones Públicas.
El texto lanzado por Sevilla en redes durante la mañana del lunes sólo ha logrado el apoyo en público del exlíder del PSOE de Madrid Juan Lobato, quien declaró que lo ve como un “paso al frente” para demostrar que el socialismo “tiene pulso”, poniendo el acento en la verticalidad que, en su opinión, domina la actual etapa de la formación con Sánchez al frente. También mostró su respaldo, a través de un vídeo en las redes sociales, Ana Botella Gómez, ex secretaria de Estado de Seguridad entre 2018 y 2020.
Sevilla defiende que no quiere una guerra de nombres
El manifiesto tiene como principal filosofía: “Pedimos un cambio del rumbo político en nuestro partido dado que el actual nos ha conducido a un auge de la extrema derecha, a una pérdida de apoyos al socialismo y a una dictadura de las minorías. Queremos que el PSOE recupere un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante, mayoritario, centrado en los problemas de los ciudadanos y abierto a consensos democráticos con sus adversarios políticos en cuestiones de Estado”.
El texto, bajo la denominación de "Manifiesto Socialdemocracia 21", apuesta por alejarse de la “izquierda populista” y “del independentismo que aspiran a romper con España”. Y se presenta como un “espacio de encuentro” para el “debate honesto, la reflexión colectiva y la elaboración de propuestas que devuelvan a la política su sentido más noble: servir al bien común”. En el entorno del exministro señalan que no se han querido incluir firmas para no centrar la atención en los nombres y detallan que se irán colgando vídeos en las redes durante estos días.
Este movimiento de Sevilla llega en un momento complejo para el PSOE, que ha vivido unos meses muy difíciles por los casos de corrupción y por las denuncias de acoso sexual dentro de la formación. Además, el partido tendría una intención de voto del 27%, según la última encuesta de 40db para El País y la Cadena Ser. Esto ha hecho que se esté reactivando la vieja guardia, con movimientos como la petición del expresidente de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra de abstenerse en la investidura de María Guardiola.
Sánchez no quiere choques internos
El presidente del Gobierno, en cambio, ha manifestado en los últimos meses su intención de volver a ser el candidato del PSOE en las próximas elecciones generales. El propio Sánchez en una conversación con periodistas durante la recepción de Navidad en el Palacio de La Moncloa reconoció que era consciente de la inquietud de algunos dirigentes, pero remarcó que está convencido de que la militancia apoya a la actual dirección.
Ni en Moncloa ni en Ferraz quieren entrar ahora en una guerra interna. Todas las palabras de la dirección sobre el texto de Sevilla han ido en una línea de apaciguamiento y no de confrontación. A Sánchez le preguntaron durante la rueda de prensa junto al primer ministro griego este lunes sobre la iniciativa del exministro. Su contestación fue breve: "Somos una organización profundamente democrática y respetamos todas las opiniones de los compañeros".
Desde Ferraz también se pronunció la portavoz adjunta, Enma López: “El PSOE no tiene ningún miedo al debate interno. Al contrario, nos gusta y forma parte de nuestra forma de ser. Va a haber una conferencia política en este semestre donde van a poder aportar muchas ideas compañeros muy valiosos. Estoy segura de que tienen grandes propuestas que hacer. Igual que hace un año en el congreso federal, donde hubo más de seis mil enmiendas”.
“A este partido le gusta debatir. Ahora bien, cuando hablan de cambio de rumbo, surge la duda de hacia dónde. ¿Quieren dejar de subir el salario mínimo? ¿Están hablando de no subir las pensiones? Habrá que ver y estudiar con cariño. Las propuestas más mayoritarias y las más minoritarias siempre son muy bien recibidas y escuchadas”, agregó la también secretaria de Estudios y Programas del PSOE.
Cómo están los críticos del PSOE
En el socialismo actualmente no hay una corriente que una a todos los críticos con Sánchez y que tenga una cabeza visible. Por un lado están los viejos popes como Felipe González y Alfonso Guerra, pero que ya no tienen tirón masivo entre la militancia por su estrategia de desgaste contra la actual dirección y su acercamiento a la derecha mediática, política y económica. De los barones actuales, sólo Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) critica abiertamente al presidente, como está haciendo estos días con la financiación autonómica.
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Pero el presidente de Castilla-La Mancha no tiene el respaldo de otros secretarios generales. De hecho, las federaciones con más afiliados y con mayor potencia para disputar una guerra interna en el partido están en manos de dirigentes muy cercanos al secretario general: María Jesús Montero (Andalucía), Diana Morant (Comunitat Valenciana) y Óscar López (Madrid). Asimismo, el presidente tiene como una de sus más sólidas columnas de apoyo a Salvador Illa, al frente del PSC y de la Generalitat.
Cuando resucita el debate interno del PSOE también se mira a Susana Díaz, quien señaló que no ha firmado ese manifiesto y que cree que no es el momento de abrir un debate interno a las puertas de las elecciones aragonesas del próximo 8 de febrero. No obstante, ella piensa que habría que buscar una “ventana de oportunidad” para adelantar las elecciones generales porque esta legislatura es “la muerte a pellizcos”, además de que está creciendo la ultraderecha.
En estos últimos meses también se han vivido algunos choques como la presión desde el socialismo asturiano a Ferraz por el tema del caso Paco Salazar. Y en algunos sectores del partido se ha interpretado como un ajuste de cuentas después de que saliera Adriana Lastra de la dirección por su choque con Santos Cerdán. Pero desde federación se niega tajantemente que estén implicados en algún tipo de operación para el derrocamiento del presidente.
“Por la reactivación política del PSOE y de la democracia en España”. El exministro Jordi Sevilla ha echado a rodar su proyecto para que el socialismo busque una alternativa al actual líder, Pedro Sánchez, a través de un manifiesto de once páginas lleno de críticas a la dirección. Pero el movimiento no ha sacudido el partido, como esperaban especialmente las derechas, y no ha encontrado ningún gran respaldo durante sus primeras horas de vida.