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Operación Kitchen

La 'Kitchen' desborda el espionaje a Bárcenas y pone al PP y a Cospedal en el centro de la investigación

María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, en una reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP
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La que empieza puede ser la semana definitiva para la investigación de la operación Kitchen. De lo que digan los seis imputados que están citados a declarar entre el lunes y el jueves puede depender el futuro de la causa: más diligencias o cierre para enviarla a juicio. Los más destacados, la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal y su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, pero de su testimonio puede no extraerse ninguna novedad sustancial para la instrucción.

Sin embargo, el juez Manuel García Castellón tiene un intenso calendario de declaraciones que incluyen otros nombres como el comisario jubilado José Manuel Villarejo, principal investigado y autor de las trece agendas que, entre otras cosas, han llevado a la exdirigente conservadora a la imputación, y el ex jefe de gabinete de ésta José Luis Ortiz, quien aparece citado en multitud de ocasiones en esos cuadernos como posible enlace entre el operativo parapolicial que espió a Luis Bárcenas y Cospedal. También el excomisario José Luis Olivera, socio de Villarejo y protagonista de supuestas maniobras para dinamitar las investigaciones judiciales que cercaban al PP en el caso Gürtel y la caja b.

Y es que la pieza 7 del caso Villarejo sobre la operación Kitchen ha desbordado las tesis iniciales de los investigadores y lo que empezó como un plan parapolicial dirigido por altos mandos policiales para seguir a Bárcenas y robar información que se hubiese podido llevar del PP tras ser despedido ha acabado convirtiéndose en una trama que abarca varios años y que apunta a altas instancias del Ministerio del Interior del primer gobierno de Mariano Rajoy y, ahora, a la alta dirección del partido conservador en esos años. La conspiración habría ido desde tener controlado al extesorero a través de la captación de su chófer, el robo de documentación sensible sobre la financiación ilegal del PP, presiones para apartar al principal investigador de Gürtel y caja b y la estrategia común con Bárcenas para "salvarle" antes de que la confianza se viniera abajo en 2013. El sumario también ha revelado que el operativo parapolicial llegó hasta la cárcel de Soto del Real en los primeros años en los que Bárcenas estuvo en prisión preventiva para seguir el rastro de una supuesta grabación que comprometía a Rajoy y Arenas en la investigación de la financiación ilegal.

La imputación de Cospedal y el levantamiento del secreto de sumario de la investigación ha puesto en el centro de la diana al PP como posible origen de toda esta estrategia. La intervención de la cúpula del Ministerio del Interior ya había sido confirmada por los investigadores y por eso están imputados el exministro Jorge Fernández Díaz y el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. Faltaba la conexión del PP, que es lo que ahora centra la instrucción. Así lo reflexionaba ya el juez el pasado noviembre, cuando tomó declaración en secreto al que fuera chófer de Bárcenas, Sergio Rios, uno de los confidentes de la operación Kitchen y después de que éste le contara cómo fue contratado para ser conductor del extesorero y su posterior captación por varios comisarios de la Policía para que les informara sobre movimientos, conversaciones, documentación y encuentros del extesorero: "De ser así, está claro que se monta el asunto desde el partido, no desde el Ministerio del Interior", le dijo García Castellón. "Las casualidades no existen", replicó Ríos.

Villarejo tiene anotaciones que llevan a pensar en un posible conocimiento de Mariano Rajoy y él mismo ha asegurado en la comisión de investigación del Congreso que informaba puntualmente, vía mensajes de móvil, de las novedades al entonces presidente. También dijo que Soraya Sáenz de Santamaría habría estado al tanto a través del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). De momento, nadie más les ha señalado, así que su futuro judicial aún está por ver.

Los cuadernos en los que todo "encaja"

Las declaraciones de imputados en la pieza 7 del caso Villarejo ya apuntaban a un posible conocimiento u organización desde el PP. Pero han sido los trece cuadernos incautados el pasado otoño al comisario jubilado lo que han terminado por apuntalar la imputación de Cospedal, López del Hierro y Ortiz y explorar otras líneas de una investigación que se hace cada vez más grande. La exdirigente del PP y su marido no pueden ocultar que conocían a Villarejo, pues hay grabaciones y apuntes que el expolicía iba haciendo de encuentros o conversaciones que, viéndolos con la perspectiva del tiempo, encajan a la perfección con la serie de acontecimientos que fueron teniendo lugar durante la investigación de Gürtel y la caja b. Otra cosa es que admitan alguna relación con la operación Kitchen, lo cual parece más improbable.

Como dijo el inspector de la UDEF Manuel Morocho, uno de los perjudicados de la trama, todo "encaja" porque todo lo que le pasaba a él, las "presiones" e intentos de sabotaje a la investigación que lideraba, "coincide con lo que aparece" en los cuadernos de Villarejo. Aunque el magistrado instructor sitúa el nacimiento de la Kitchen el 11 de julio de 2013, las revelaciones de Morocho amplían a cuatro años antes, tras el estallido del caso Gürtel, las maniobras que habrían desplegado sus superiores para tratar de salvar al PP en los tribunales, incluido el borrado de nombres de altos cargos del partido del primer informe policial sobre los papeles de Bárcenas, entre ellos Mariano Rajoy. Un "panorama desolador", en palabras de García Castellón.

El problema, a priori, es que el juez ha dejado fuera del auto de imputación de Cospedal y su marido las grabaciones que Villarejo hizo en el despacho de la ex secretaria general en la sede central del PP en el año 2009 y que fueron publicadas por moncloa.com y El Confidencial a finales de 2018. Es el mismo audio que llevó a Cospedal a abandonar su carrera política, ya que en aquella conversación hablaban de las causas de corrupción que afectaban al partido y de plantear al comisario encargos "puntuales". 

Lo que ha incluido García Castellón son las anotaciones que el expolicía hizo en 2012, cuando había un plan para "salvar al tesorero" en el caso Gürtel, y en 2013, cuando se puso en marcha el "plan contra LB" una vez se publicaron en la prensa los papeles de Bárcenas con la contabilidad opaca y los sobresueldos en negro a dirigentes del partido. La Fiscalía Anticorrupción sí quería introducir el audio de 2009, pero habrá que esperar al martes, cuando está citada la ex secretaria general, para saber si el magistrado permite a los fiscales preguntar por ese asunto o limita el interrogatorio al periodo incluido en el auto, esto es, la captación del chófer de Bárcenas como confidente.

"COSPE", "COSP" o "MD"

En sus apuntes, el comisario jubilado solía tomar nota de encuentros o conversaciones y al principio de cada línea registraba las siglas o el mote con el que conocía a la persona con la que había hablado para a continuación resumir en unas líneas lo que ésta le había comentado. Cospedal es "COSPE", "COSP" o "MD", mientras que su marido es "ILH". La ex secretaria general aparece nombrada muchas veces, aunque siempre por lo que le cuenta otro intermediario. Con López del Hierro, el comisario jubilado mantenía una relación de confianza más estrecha y, de hecho, el empresario habría sido quien puso en contacto a su mujer con el expolicía.

"Charla breve. MD agradeció aviso de BARC."; "Muy contento por los datos que le di para la COSPE", son algunas de las anotaciones que aparecen en los cuadernos de Villarejo y que llevan a pensar que Cospedal estaría enterada de la estrategia sobre Bárcenas. El primer apunte se habría hecho después de una conversación con López del Hierro, el segundo, tras hablar con Andrés Gómez Gordo, uno de los comisarios que fichó a Sergio Ríos como confidente –lo que ha sido confirmado por el propio conductor– y policía de confianza de la exdirigente del PP. Gómez Gordo, también imputado desde casi los inicios de la investigación, nunca ha señalado a su exjefa.

En el auto de imputación de Cospedal fue muy llamativa la citación también del ex jefe de gabinete José Luis Ortiz. Es una de las revelaciones de esos trece cuadernos de Villarejo por la cantidad de veces que aparece citado como "ORTI", según la conclusión a la que llegan los investigadores de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional. Ortiz, que fue jefe de gabinete en el gobierno de Castilla-La Mancha y en el Ministerio de Defensa, habría sido el posible contacto entre los policías de la operación Kitchen y la exdirigente del PP: "Aviso de problemas sobre el último informe de MOROC (Morocho)". ¿Qué dirá Ortiz sobre estos indicios? La respuesta, el próximo miércoles.

La última pieza en todo este engranaje de confabulaciones es el ex jefe de la UDEF José Luis Olivera. Su nombre no es nuevo para el juez García Castellón, los fiscales y los policías de Asuntos Internos, pues la multitud de audios y anotaciones incautadas a Villarejo le sitúan desde hace ya tiempo como un socio del comisario jubilado que habría sabido de sus actividades ilícitas antes de abandonar el Cuerpo. La declaración del inspector Morocho, su subordinado cuando estalló el caso Gürtel, en la que señaló a Olivera directamente como uno de los mandos que intentó apartarle de la investigación, unido a los indicios por los apuntes de Villarejo, llevaron al magistrado a citarle para este lunes.

Los trece cuadernos del comisario jubilado también arrojan nuevos indicios contra el ex secretario de Estado Francisco Martínez. "CHISCO. Charla de 45 minutos. Plan contra LB. Interv. comunicaciones, registros y citación de mujer e hijo"; "CHISCO. Problemática por posibles grabaciones de LB"; "CHISCO. Muy preocupado por datos CHEF"; "CHISCO. Muy mosca porque Cospe le dio gran bronca". Las explicaciones de Martínez sobre estas nuevas pruebas tendrán que esperar al 12 de julio, cuando ha sido citado de nuevo en la Audiencia Nacional.

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