Precio de la luz

"La luz se lleva por delante al Gobierno": el día que Sánchez sorprendió a Unidas Podemos tras 10 meses de negociación

Pedro Sánchez interviene durante acto celebrado en las instalaciones del Servicio de Vacunación Centralizado de Guadalajara.

Lunes por la mañana. En la reunión semanal de dirección de Unidas Podemos hay inquietud. El secretario de Estado, Nacho Álvarez, y el jefe de Gabinete de la vicepresidencia segunda, Josep Vendrell, se habían pasado todo el fin de semana negociando con los equipos de Teresa Ribera medidas para bajar la factura de la luz. No había acuerdo, solo mucho escepticismo. “Si nos parecen un bluf y siguen sin solucionar el problema vamos a salir a decirlo”bluf , contaba a mediodía una fuente de la cúpula morada.

El pesimismo lo fundamentan en casi diez meses de negociaciones fallidas. Las conversaciones entre los socios de Gobierno para llevar a cabo medidas destinadas a combatir la pobreza energética y a bajar la factura de la luz empezaron en noviembre, hace casi un año. Por entonces, el vicepresidente Pablo Iglesias se reunió con la vicepresidenta Teresa Ribera para poner en marcha dos grupos de trabajo: uno, para la reforma del bono social y garantizar que a ningún hogar vulnerable se le practicaban cortes de suministro; otro, para la reforma del mercado eléctrico.

Desde ese momento, los equipos de Derechos Sociales, Consumo y Transición Ecológica mantienen varios encuentros periódicos con escasos resultados. La dificultad para el acuerdo llega donde llega habitualmente para los socios de coalición: como en la Vivienda, Unidas Podemos plantea medidas que significan en la práctica intervenir el mercado, en este caso eléctrico, para corregir subidas abusivas de precios. El PSOE se opone. Sí alcanzan un acuerdo para llevar al Congreso una iniciativa destinada a reducir los llamados 'beneficios caídos del cielo' de las empresas eléctricas en la generación de electricidad a través de instalaciones hidráulicas o nucleares. Aunque también hay enfrentamiento en la fórmula: la parte morada quería que se tramitase por la vía de urgencia como decreto y no como proyecto de ley, como finalmente salió adelante. El Ejecutivo también impulsa la creación de un Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico y baja el IVA de la luz del 21 al 10%. Pero los precios de la electricidad y de la factura continúan disparados.

"Demagogia barata"

Antes, en el mes de marzo, desde Unidas Podemos envían a Transición Ecológica una batería de medidas para la reforma del bono social. Según fuentes del Ministerio de Derechos Sociales, nunca recibieron respuesta. La escalada de los precios de la energía durante todo un verano marcando récords históricos del coste del megavatio/hora, supuso también que se avivara el enfrentamiento cruzado en la coalición. Los morados hicieron públicas sus medidas para bajar la factura, registraron en el Congreso una iniciativa para crear una empresa pública de energía e incluso llamaron a la ciudadanía a manifestarse. Desde la parte socialista, la propia ministra Teresa Ribera llegó a calificar la postura de su socio como “demagogia barata”.

A finales de agosto, la vicepresidenta tercera llegó a tener un tenso encontronazo dialéctico con sus socios de coalición en el Congreso de los Diputados. "Este Gobierno jamás va a impulsar la adopción de medidas que sepamos de antemano que son frontalmente contrarias al derecho comunitario", afirmó en referencia a la limitación de los precios de la energía planteada por Podemos. Durante su comparecencia también pidió “empatía a las eléctricas”. La intervención no gustó en Moncloa porque se trasladó el mensaje de que el Gobierno ya estaba haciendo todo lo que podía y no era posible ir más allá, al tiempo que continuaban los récords diarios del megavatio/hora y el malestar entre la ciudadanía se volvía cada vez más palpable. Aún así, al día siguiente de esa comparecencia y ante los dirigentes de las principales eléctricas, Sánchez se reafirmó en esa tesis y, aunque aseguró que su Gobierno “se hacía cargo” del problema social de la luz, insistió en que no tomaría medidas que quedaran al margen “de la normativa europea”. Todo el mundo lo interpretó como una negativa a intervenir directamente en el mercado eléctrico.

"Esto se lleva por delante el Gobierno"

Durante el mes de septiembre los contactos se intensifican. El secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, le envía al Secretario General del Departamento de Asuntos Económicos de Moncloa, Manuel de la Rocha una nueva propuesta detallada. La interlocución directa de los equipos de Unidas Podemos de Derechos Sociales y la Vicepresidencia segunda con la Moncloa se intensifican. En una reunión al más alto nivel, desde la parte morada de la coalición se traslada un mensaje rotundo a los socialistas: “Esto se lleva por delante al Gobierno, tenemos que actuar”.

En la reunión preparatoria del Consejo de Ministros del martes, celebrada el jueves antes, nadie detalló las medidas que todo el mundo daba por sentado que se incluirían en el orden del día. Así, durante todo el fin de semana las llamadas desde y uno y otro lado fueron permanentes en busca de un acuerdo in extremis entre socios que, incluso a primera hora del lunes, nadie terminaba de ver claro. A media tarde, el departamento de Transición Ecológica de Teresa Ribera envió a Unidas Podemos la documentación con las medidas detalladas. Un alto cargo, al leerlo, exclamó: “Joder, las medidas son la leche. Creo que hemos ganado”. Por la noche, en una entrevista en TVE, Pedro Sánchez anunció oficialmente que “detraerá beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, que se lo pueden permitir, para topar el recibo del gas”.

Los socios de la coalición siempre recurren “al acuerdo de Gobierno” como campo de disputa de las medidas que se tienen o no que adoptar. En el caso de la factura de la luz, el texto de ese acuerdo solo hace referencia a los beneficios caídos del cielo y a la reducción del porcentaje que representa el término de potencia. Pero las alarmas, en fecto, estaban encendidas. Con una escalada de precios imparable y tras muchos meses de negociaciones, la decisión final del presidente ha sido intervenir directamente en las cuentas de resultados de las eléctricas y limitar el precio del gas. Confirmando que, en efecto, se llegó a la conclusión de que la luz bien podía costar un Gobierno.

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