ENTREVISTA AL AUTOR DEL LIBRO SOBRE ZAPATERO

Manuel Sánchez: “Zapatero puso el feminismo en la primera línea política del PSOE y del país”

Archivo- El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero interviene en un acto en Madrid, en noviembre del año pasado.

“Es el político más singular que me he encontrado en mi carrera”. Esto le sale de manera instantánea a Manuel Sánchez cuando se le pregunta por una definición de José Luis Rodríguez Zapatero. El veterano periodista ha seguido durante décadas la vida interna del PSOE, cubriendo desde la actividad en la calle Ferraz hasta procesos de primarias, mítines por toda España y noches electorales. Memoria viva de la información política. 

Ahora vuelca parte de esa experiencia en el libro Zapatero. El legado progresista (Ediciones B). Amante de la precisión informativa, Sánchez se entrevistó con una treintena de fuentes directas, algunas le han dejado poner sus nombres y otras han preferido permanecer bajo el anonimato. Al final del proceso se reunió con el propio expresidente para contar también con la propia versión del protagonista. Es la historia de un político al que pocos veían como presidente, pero que hoy es una parte troncal de la España contemporánea.

¿Y qué legado permanece? ¿Qué se puede destacar veinte años después de su llegada al Palacio de La Moncloa? “Resumir es muy difícil”, confiesa Sánchez en una conversación con infoLibre. Pero se adentra a ello: “Dejó un avance en derechos sociales y en ciudadanía con leyes como la del matrimonio entre personas del mismo sexo, la de igualdad, la de memoria histórica”. “Pero también hay un legado negativo que está en el recuerdo de la sociedad: la mala gestión de la crisis económica. Es algo que sigue muy presente, no supo afrontarla”.

Pero hace una pausa y enfila: “Y el legado que pasará a los libros de historia es que durante su mandato se acabó con ETA. Con la banda terminaron la sociedad española, los jueces, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y la ley de partidos, pero el proceso dialogado puesto en marcha por Zapatero puso final al terrorismo en España por primera vez en doscientos años”.

"El talante, su singular forma de hacer política"

Sánchez repite en varias ocasiones que Zapatero es un “político distinto”: “Durante su mandato y en su Gobierno impuso una acción política muy diferente a la que había antes, tanto con Felipe González como con José María Aznar. Llevó a la actualidad temas como el feminismo, la memoria histórica, la dependencia… Y fue singular también en su forma de hacer política. Fue lo que se llamó el talante. Es muy difícil encontrar palabras gruesas suyas contra un rival. Siempre tuvo guante de seda. Fue un político bastante diferente al resto. También lo ha sido en su calidad de expresidente, no se parece en nada a los anteriores. Aunque ahora haya cogido más protagonismo, siempre estuvo en un segundo plano de forma muy discreta”.

Una forma de ser diferente que se notaba también en el trato con los propios medios de comunicación: “Es una cosa singular también suya”. Sánchez recuerda, como narra en el libro, que el PSOE tenía como “canales de comunicación directa” a El País y la Cadena Ser, además de los medios públicos cuando estaba en La Moncloa. “Y, de repente, él cambió el rumbo”. Al hilo recoge este episodio: “En un momento determinado llega al despacho y le dice a su gente de prensa: ‘Voy a dar una entrevista a la COPE. Aquello fue una revolución”. Él en primera persona vio ese cambio trabajando en El Mundo, un periódico enfrentado al poder socialista durante años. Con otra consideración por parte de Sánchez: “El gran legado es también su ley de RTVE, la más democrática y avanzada que ha habido en este país, que Mariano Rajoy se la carga cuando llega al Gobierno”. “Siempre ha sido muy respetuoso con los medios y la pluralidad informativa”, apostilla.

"En los mítines se aplaudía poco al principio la ley contra la violencia de género"

Sánchez también se para en otro aspecto fundamental de su legado: “Puso el feminismo en primera línea política del país y de su partido”. “Y costó”, describe, para recordar luego que ese avance se había intentado por parte de feministas socialistas pero el partido internamente lo había frenado en muchas ocasiones. Carlota Bustelo abandonó las listas electorales en los comicios de 1979 como protesta porque la dirección del partido se negó a incluir un 15% de mujeres en las listas. Entre las que lucharon internamente, subraya el periodista, estaban figuras como Matilde Fernández, Carmen García Bloise, Carmen Alborch y Micaela Navarro.

“Pero no fue hasta la llegada de Rodríguez Zapatero cuando el PSOE cogió este tema de bandera”, hilvana Sánchez, que pone el foco en la promesa que hizo el entonces candidato de que su primera ley, si llegaba a La Moncloa, sería una contra la violencia de género. “Era poco aplaudida al principio en los mítines”, rememora, para luego manifestar que ahora esa norma es la que pone como referencia Naciones Unidas a los países que quieren incorporar este tipo de legislación. “Hubo también hechos evidentes: el primer Gobierno partidario de España, la primera vicepresidenta de la historia, el nombramiento de Carme Chacón, una mujer embarazada, como ministra de Defensa…”, enumera a la vez que recuerda que se abrieron entonces periódicos con el hecho de que María Teresa Fernández de la Vega fue la primera mujer en presidir el Consejo de Ministros cuando el presidente se marchó a su primer viaje oficial.

Debates internos que tuvo el PSOE también como el del matrimonio entre personas del mismo sexo, done Pedro Zerolo tuvo un papel “fundamental”, como recuerda Sánchez. El periodista recoge en el libro, en palabras de Leire Pajín, que había un rechazo “bastante profundo” dentro del partido en cuestiones como ligar a la norma la posibilidad de adopción, encarnado por figuras como Alfredo Pérez Rubalcaba y José Bono. Pero fue el entonces presidente del Gobierno quien inclinó la balanza a favor de Zerolo.

"No me sorprende lo que está haciendo el PP"

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Pero los años de gobierno de Zapatero también supusieron una fuerte movilización de la derecha en la calle como sucede ahora. Sánchez explica: “Hubo once manifestaciones multitudinarias contra la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo y concentraciones gigantescas contra la de memoria histórica. Además, se produjeron declaraciones brutales contra la ley de plazos del aborto y contra la primera ministra de Igualdad, Bibiana Aído”. “El PP está ahora repitiendo aquellos mismos esquemas. Pero voy a dar un dato objetivo: después de esas movilizaciones impresionantes, Zapatero consiguió en 2008 el mayor resultado en votos que ha tenido un presidente del Gobierno hasta el día de hoy. No me sorprende lo que está haciendo el Partido Popular, siempre ha hecho lo mismo. La situación ahora es similar a la de la legislatura entre 2004 y 2008”, reflexiona el autor.

Y mirando también ahora a La Moncloa, ¿en qué se parecen Zapatero y Pedro Sánchez? El periodista contesta rápido: “Son muy distintos a todos los niveles”. El actual líder, prosigue, tiene fama “en las formas de ser un killer y una persona dura, mientras Zapatero era el talante, la moderación y la tranquilidad”. Aunque en los últimos tiempos, manifiestan, cree que el actual líder socialista se acerca “un poco más” al otro político: “Se ha parecido más al PSOE de Zapatero, pero son dos dirigentes políticos muy distintos a años luz”. En el libro también se repite otro nombre constantemente, José Blanco. Fue el todopoderoso secretario de Organización y ministro de Fomento: “Pero no puede equipararse, por ejemplo, a la dualidad entre Felipe González y Alfonso Guerra”. Sánchez destaca de él un trabajo poco conocido: la modernización interna del partido con medidas como la domiciliación de la cuota de afiliado y la organización de primarias. Para remarcar al hilo el sentido de integración que tuvo el expresidente en la vida orgánica e institucional de figuras contra las que había luchado en el congreso que ganó como Alfredo Pérez Rubalcaba y el propio José Bono.

El libro es una crónica política pero también una radiografía del periodismo. De hecho, está dedicado a informadores que diseccionaron la vida socialista durante esos años junto a Sánchez: Anabel Díez (El País), Esther Palomera (eldiario.es), Gonzalo López Alba (ABC) y Juan Carlos Merino (La Vanguardia). ¿Ha cambiado mucho la forma de hacer información política? “Todo es muy diferente. Antes había cuatro agencias, cuatro radios y cuatro periódicos. Podías tener la noticia más importante del mundo, pero no podías publicarla hasta el día siguiente. Estamos ahora en un periodismo de rapidez e inmediatez. Es distinto. También han cambiado mucho los partidos porque han profesionalizado su comunicación. Antes era más de relaciones personales, de trabajarse las fuentes, de saber la intrahistoria. Ahora están más cerradas las formaciones, saben qué y cómo lo quieren contar. Los argumentarios se han puesto de moda. Un político dice una cosa y todos los demás lo repiten, hagas lo que hagas, aunque seas el periodista más incisivo del mundo”, concluye.

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