Accidente de tren en Adamuz
El maquinista atribuye a un enganchón del Iryo la parada de su tren justo después del impacto con el Alvia
El maquinista del tren de Iryo siniestrado advirtió en una llamada al centro de mando de Atocha de que había sufrido “un enganchón” a la altura de Adamuz (Córdoba), mientras que en una segunda comunicación avisó de que el tren había sufrido un descarrilamiento y que estaba invadiendo la vía contigua, por lo que pidió parar el tráfico en las vías “urgentemente”.
Un “enganchón” es un incidente por el cual el pantógrafo (el dispositivo situado en el techo de los trenes eléctricos que sirve para captar la energía y transmitirla al sistema de tracción del tren) se engancha, desgarra o arrastra la catenaria, total o parcialmente (la catenaria es el sistema de cables aéreos que suministra electricidad a los trenes para que puedan circular).
La comunicación del maquinista parece abrir la puerta a la posibilidad de que el tren descarrilara como consecuencia de ese enganchón y no por un fallo en su rodadura o en la vía. En esas circunstancias, el freno de emergencia del convoy podría haber sido el responsable último de que los tres últimos vagones del Iryo se saliesen de los carriles e invadiesen la vía por la que se acercaba el Alvia.
Sin embargo, otras fuentes consultadas por este diario, señalan que el maquinista pudo equivocarse e interpretar erróneamente como un enganchón un “salto” en un pantógrafo tras el cual habría bajado estos dispositivos y dejado al Iryo sin energías para continuar, obligándole a detenerse. De ser así, señalan las mismas fuentes, es improbable que el descarrilamiento tuviese lugar por esta causa, aunque será ala CIAF quien tenga que aclararlo.
Según el audio, publicado por Cordópolis/eldiario.es, el maquinista explica en una primera llamada al centro de mando de Atocha que tenía el tren “bloqueado” y que no se podía mover, además de añadir que debía “reconocer” la situación del tren.
Cortar el tráfico
También se escucha cómo el trabajador de Atocha pide al maquinista que baje los pantógrafos, el mecanismo del tren que toma electricidad de la catenaria, y este le responde: “Más abajo no pueden estar”.
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Es en un segundo contacto telefónico cuando el maquinista expone que necesita que se pare el tráfico en las vías de manera urgente, y su interlocutor en Atocha le dice que “no hay ningún tren llegando”. Esto es así, como ha explicado el ministro Óscar Puente en La 1 de TVE, porque el Alvia ya había pasado y colisionado con la cola del Iryo, aunque el maquinista de este último tren no lo hubiese advertido.
El maquinista, que conversa con serenidad, detalla que tiene un incendio en uno de los coches, por lo que debe abandonar la cabina para verificarlo, y pide que le envíen a la zona servicios de urgencia, bomberos y ambulancias, pues asegura tener heridos en el tren.
En esa conversación, que no especifica si es anterior o posterior al choque con el tren Alvia, no hay ningún momento en el que el maquinista advierta de la presencia del Alvia.