Violencia machista

Las mujeres se movilizan para llenar de feminismo la educación, las calles y la justicia

Imagen de archivo de una movilización feminista.

Del Ministerio de Educación al Ministerio de Justicia. La ruta no es fruto de la casualidad y tiene mucho de simbólico. Es el recorrido que ha organizado este viernes el movimiento feminista madrileño, que llama a una marcha nocturna a las 19:00 horas para clamar contra las violencias –en plural– de género. Es, explican, la antesala del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. "La violencia machista nunca es una violencia en singular", sostienen las activistas, quienes apuestan por manifestarse "para denunciar las violencias patriarcales y acabar con ellas tomando la calle y la noche".

Salen cargadas de motivos y con los objetivos bien definidos. "Queremos ampliar la mirada, exigir respuestas eficaces sobre las violencias machistas y nos negamos a reducirla a los límites actualmente establecidos, que invisibilizan y ocultan la pluralidad de sujetos que la sufren y agentes que la perpetran". El colectivo que ha tomado los mandos de la movilización se organiza bajo el lema Respondemos Todas y aglutina a entidades y activistas que llevan años batallando en los barrios de la comunidad. "La violencia que todas sufrimos es permitida porque ayuda a sustentar un sistema de opresión", denuncian, pero vienen dispuestas a cambiar las cosas. "Seguimos el legado de las brujas, de las sindicalistas, de las fusiladas por el fascismo y de las que tuvieron que luchar para salir adelante".

Paso 1: Ministerio de Educación

Es el punto de partida de la movilización. El principal símbolo de la enseñanza, el campo de batalla más importante para las activistas feministas. "La educación es una herramienta de cambio para construir sociedades más justas", señalan en su manifiesto. Apuntan al feminismo en las escuelas como receta para que la ciudadanía crezca "libre de violencia, educada en centros públicos con referentes feministas, diversos y combativos".

Reclaman "colegios, institutos y universidades libres de discursos opresores y de acoso en las aulas", con el propósito de caminar hacia una "educación pública en la que aprender a construir relaciones basadas en respeto y buenos tratos para compartir la vida, la sexualidad y el mundo en igualdad".

Según un informe de Amnistía Internacional datado en junio, existe en el acoso escolar una clara dimensión de género, que "refuerza los papeles asignados a cada género y perpetúa las desigualdades". La Fiscalía General del Estado subraya en su última memoria que un "relevante número" de las agresiones o abusos sexuales "tienen como víctimas a menores y se llevan a cabo por personas cercanas a la víctima" en entornos "familiares, educativos o de tiempo libre". Un artículo publicado por la revista Science en 2017 determina que las niñas comienzan a sentirse menos brillantes que los niños a la edad de seis o siete años. En añadido, la presencia de mujeres en los libros de texto sigue siendo mínima.

El Ministerio de Educación es el punto de partida porque todo parte de la educación. Así lo entiende Alicia, miembro de la plataforma. En conversación con infoLibre recuerda que ninguno de los objetivos trazados será posible sin "el papel fundamental de la educación". Y no sólo aquella que se imparte en las aulas, sino también la que bebe de "todos los estímulos que influyen" en las personas y que echan raíces en el arte o la cultura. "Hay que introducir referentes feministas", reflexiona, para impulsar "la emancipación de la mujer" y fomentar conciencias críticas.

Paso 2: Gran Vía

A la primera concentración frente al Ministerio de Educación le seguirá todo un itinerario por la arteria de Madrid: la Gran Vía. Las manifestantes prevén recorrer la calle para "conquistar el futuro desde el deseo de garantizar vidas con derechos para todas".

El estudio Inseguras en las calles: experiencias de acoso callejero en grupo en niñas y mujeres jóvenes, elaborado por la ONG Plan Internacional en abril, ya alertaba de que el acoso niega a las mujeres su derecho a moverse libremente en el espacio público. "Ocurre con más frecuencia cuando ellos van en grupos grandes y ellas son más jóvenes y están solas. Además, pone en la diana a las chicas en situación más vulnerable", sostiene la ONG.

"Vamos a reconquistar las calles y los barrios", responden las mujeres, quienes pelean por recordar que "las ciudades y los pueblos" les pertenecen también. Los espacios públicos, dicen, no son "ni del patriarcado, ni de los bancos y mercados que nos cosifican, mercantilizan y expolian nuestras condiciones y posibilidades de vida digna".

En ese sentido, Alicia recuerda que la Gran Vía es uno de los grandes puntos de consumo de la capital. La activista se pregunta de nuevo qué imagen proyectan los escaparates, la publicidad y el frenético ritmo de vida del centro. "Luchamos también contra ese consumismo desenfrenado propio de una sociedad capitalista", sentencia la activista.

Paso 3: Ministerio de Justicia

El recorrido termina frente a una de las instituciones a las que de manera más rotunda han apelado las mujeres: el Ministerio de Justicia. Quieren exigir respeto a su "palabra y credibilidad", pero además reclaman "justicia y reparación feministas". "No queremos ser victimizadas por las instituciones y la sociedad cuando denunciamos violencia", manifiestan.

Uno de los principales frentes abiertos en la lucha contra la violencia tiene que ver con el paso de denunciar. En lo que va de año, el 78,43% de las víctimas mortales por violencia de género no había presentado denuncia previa. Y la gran mayoría, diagnostican las expertas, no denuncia a su agresor por miedo o desconfianza en las instituciones. Los datos son si cabe más sangrantes en lo que a violencia sexual se refiere. Aunque el número de denuncias ha ascendido en los últimos años, lo cierto es que España está a la cola en comparación con los países de su entorno. "Las mujeres no denuncian porque no creen que el sistema les respalde", lamentaba Amnistía Internacional en la presentación de un informe al respecto. Y añadía que buena parte de las víctimas "no volvería a denunciar" tras conocer el camino de obstáculos que debe encarar.

Alicia se detiene en el impacto social de La Manada de Manresa o de Pamplona. Pero sobre todo centra su reflexión en las víctimas: "Exigimos que se nos deje de cuestionar cuando vamos a denunciar una agresión". El grueso de casos sin denunciar, además, evidencia la necesidad de "un trabajo previo" que se aleje de las medidas punitivistas, remacha. En su manifiesto, las activistas exigen una óptica feminista –en la prevención, atención y reparación– capaz de revertir la situación, pero advierten de los enfoques punitivistas que defiende la extrema derecha. "No queremos que nuestra libertad y seguridad sea utilizada para impulsar políticas regresivas y debilitar el sistema de garantías penales y procesales", subrayan. Castigar más conductas o aumentar las penas son tan solo soluciones estériles que difícilmente podrán resolver el problema. Por el contrario, "luchar contra las causas estructurales" es la única manera de "cambiar la realidad".

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