República Centroafricana

¿Qué pinta el Ejército español en la República Centroafricana?

Este miércoles España inició un despliegue militar en la República Centroafricana. La decisión del Gobierno, avalada por el Congreso de los Diputados, se basa en “la importancia de la región, una zona prioritaria en nuestra política exterior y de defensa” y “la solicitud de ayuda de nuestros socios europeos”, explican desde el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El pasado 12 de diciembre, el Consejo de Ministros aprobó el despliegue y la participación de unidades militares españolas en la misión de la ONU, liderada por Francia, en el país africano. La iniciativa fue respaldada por el PP, PSOE, CiU, UPyD y PNV, y contó con la abstención de Izquierda Plural y ERC.

La actuación española se enmarca en la Resolución 2127 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobada el pasado 5 de diciembre de 2013. Dicha medida autoriza el despliegue de la Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana con Liderazgo Africano (MISCA) por un periodo de 12 meses.

Tras el golpe militar del pasado 24 de marzogolpe militar del pasado 24 de marzo el país centroafricano se encuentra inmerso en “un caos brutal en el que se suceden crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, explican desde Amnistía Internacional. Desde la ONG piden “un despliegue, una fuerza de paz bajo el mandato de la ONU para proteger a la población civil”.

Para comprender la actual situación de la República Centroafricana es necesario retroceder hasta el año 2003. Françoise Bozizé, antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército, dio un golpe de Estado proclamándose presidente y poniendo fin a diez años de legalidad constitucional. Bozizé suspendió la Constitución y el Parlamento para instaurar un gobierno de unidad nacional. El nuevo líder fortaleció su mandato a través de un referéndum en el que recibió el 64% de los votos. Tras ganar de nuevo las elecciones en el mes de enero de 2011, la coalición de fuerzas rebeldes Seleka (“coalición”, en lengua sango) acusó al Gobierno de fraude electoral. Seleka inició entonces una serie de revueltas que culminaron con la toma de Bangui, capital del país, por Michel Djotodia, líder de la coalición rebelde que se proclamó nuevo jefe de Estado el 24 de marzo de 2013 tras la huida de Bozizé.

“Desde entonces 614.000 ciudadanos de la República Centroafricana se encuentran desplazados –explican desde Amnistía Internacional–, una cifra alarmante teniendo en cuenta que la población total ronda los 4,5 millones de habitantes”. Desde la organización señalan la necesidad de desarrollar un plan de "logística y desplegar una comisión de investigación" para abordar una situación "caótica que no deja de empeorar". 

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, justificó en el Pleno del Congreso del pasado 19 de diciembre la intervención española porque si no se hace nada, este podría consolidarse como un Estado fallido y porque “en el mundo actual los conflictos aparentemente lejanos acaban siendo muy cercanos y una amenaza para nuestra seguridad nacional”. A este razonamiento se suma “la actuación coordinada y solicitada por los socios” que España tiene en la UE, como señalan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El pasado 18 de diciembre, un día antes de que el Congreso de los Diputados ratificara la intervención militar española, Francia reclamó ayuda a la UE en su despliegue en el país centroafricano. Los 1.600 soldados franceses desplegados para ayudar a la misión internacional africana MISCA (conformada por militares de Camerún, Gabón y Chad) no eran suficientes para poner fin a la ola de violencia que sacude el país, alertaron desde el Ministerio de Defensa francés.

“África, el agujero negro de la humanidad”

Jose Luis Centella, portavoz del grupo parlamentario Izquierda Plural, subraya la “gran hipocresía de la comunidad internacional” respecto a la intervención en la República Centroafricana. “Dejamos que los conflictos estallen para luego intervenir, en lugar de evitarlos”, puntualiza en sus declaraciones a infoLibre.

Si bien “la situación es dramática, la cirugía que se emplea está destinada a mantener el estatus quo del primer mundoestatus quo –explica Centella- se intervine porque es un país rico en materias primas, no por la población”.

El portavoz de Izquierda Plural señala que África es “el agujero negro de la humanidad donde se mantienen estados fallidos” por intereses económicos. En este sentido, Centella apunta que “las intervenciones militares no dan resultado a la hora de mejorar la vida de la población”.

El Gobierno aprobó el pasado 27 de diciembre prorrogar un año, hasta el 31 de diciembre de 2014, la participación de las Fuerzas Armadas en las misiones de Bosnia, Índico, Líbano, Afganistán, Mali y la República Centroafricana

La República Centroafricana es otro de esos países que parece sufrir lo que Thomas Friedman llamó “la maldición de los recursos naturales”. Se trata de una región marcada por la inestabilidad política e inmensamente rica en diamantes, oro y uranio, estos dos últimos metales aún no son explotados. Desde que Estados Unidos y Europa entraron en recesión, el mercado de diamantes se vino abajo de un día para otro. Los precios cayeron a la mitad y la demanda sufrió un importante descenso. En estos momentos la mayoría de las minas permanecen cerradas y las que se mantienen abiertas trabajan a medio gas.

"Francia no se ha conformado con la misión de la ONU, sino que ha ampliado su Resolución –denuncia Centella–, es la verguenza de esta civilización".

La intervención española

El equipo que parte la mañana de este miércoles de Madrid, integrado por 12 oficiales, tiene como objetivo establecer los enlaces oportunos con las autoridades francesas y gabonesas y con la delegación diplomática española en Gabón a fin de facilitar el despliegue y la operación de un Destacamento Aéreo Táctico (DAT) del Ejército del Aire en la base aérea de Libreville.

Además, el equipo tiene previsto proceder al reconocimiento de las instalaciones, servicios, capacidades y equipamiento disponibles para el Destacamento y la evaluación y aseguramiento de las condiciones materiales adecuadas del personal que se desplegará.

La misión española tendrá un coste estimado en dos millones de euros durante el primer mes, se centrará en el transporte estratégico e intra-teatro, tanto de miembros de la operación francesa, llamada Sangaris, como de la Misión de la Unión Africana en dicho país (MISCA).

Con una duración estimada de seis meses y un máximo de 60 efectivos, en un principio la misión tiene previsto únicamente desplegar un avión Hércules (T-10) o un C-295 (T-21) en Libreville para transporte logístico de personal y material. Fuentes militares confirmaron a Europa Press que Francia, país que ha liderado la puesta en marcha de la misión de la ONU, no ha solicitado a España el envío de tropas sobre el terreno.

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