La formación de Gobierno en Andalucía

PP y Cs marcan el terreno de su coalición: quitar Sucesiones, bajar IRPF, cerrar entes públicos y cancelar la subasta farmacéutica

Juan Manuel Moreno, este lunes, durante su intervención en la clausura de la Junta Directiva Provincial del PP de Sevilla.

Bajar el IRPF. Eliminar o reducir a la mínima expresión el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Cerrar entes públicos. Realizar una auditoría externa de la Administración. Estos son los mimbres con los que PP y Ciudadanos perfilan la base de su coalición andaluza para un Gobierno conservador que aparte al PSOE del poder después de 36 años, según las prioridades adelantadas por ambos partidos. El PP también llevará a la mesa la supresión de la subasta farmacéutica, que ha sido un intento de la Junta de Andalucía de ganar en eficiencia en la adquisición de medicamentos. El partido de Albert Rivera no la lleva en su programa, pero ha sido crítica con su funcionamiento. "Estamos en contra de la subasta. No garantiza la calidad ni el abastecimiento", señalaron este lunes desde Ciudadanos.

Si el acuerdo se concretara, los partidos de Juan Manuel Moreno y Juan Marín sumarían 47 diputados (26 PP y 21 Cs), cuando la mayoría absoluta está en 55. Necesitarían o la abstención del PSOE (33 diputados) o el apoyo de Vox (12). El orden de prioridades de los dos principales partidos de derechas, sobre todo del PP, urgiendo a un acuerdo para que el PSOE "deje de usar el BOJA para colocar a los suyos", reduce cualquier posibilidad de un apoyo socialista. Santiago Abascal, líder de Vox, ya ha dicho que su formación no será "un obstáculo".

Aunque será este martes cuando adquieran carácter oficial con una reunión en el Parlamento encabezada por los líderes andaluces del PP, Juan Manuel Moreno, y Ciudadanos, Juan Marín, las negociaciones ya están en marcha, capitaneadas por los números dos de ambas formaciones, Teodoro García Egea y José Manuel Villegas. En dichas conversaciones es indisociable la formación de Gobierno de la que afecta a la composición de la mesa del Parlamento, clave para marcar los tiempos políticos y enfocar la investidura. El PP, el partido más votado del bloque de la derecha, sitúa como condición inexcusable la presidencia de la Junta de su candidato, Juanma Moreno, y desdeña la pretensión de ocupar dicho cargo de Juan Marín (Cs), que de hecho no sitúa esta exigencia como línea roja.

La número dos del PP andaluz, Loles López, afirmó este martes que en esta fase su partido ciñe la negociación a Ciudadanos y que en la misma "Gobierno y Parlamento deben ir unidos", sin descartar una posible presidencia de la cámara para el partido naranja. Está por definir también si Ciudadanos ocupa una vicepresidencia y cuántas consejerías. Sobre la presencia de Cs en el Gobierno, López dijo: "Lo decidirá la otra parte". Es decir, queda en manos de Rivera y los suyos. La mano derecha de Juan Manuel Moreno insistió en la urgencia de formar Gobierno para "abrir los cajones" y detectar los "agujeros", evitando que Susana Díaz lo deje "todo bien atado". Es necesario –insistió– un gobierno "cuanto antes".

La primera fase negociadora tiene un hito el 27 de diciembre, cuando se constituye el Parlamento y echa a andar la legislatura. Este será un momento importante del proceso, porque el presidente del Parlamento será el que, "previa consulta" con los distintos grupos, propondrá un candidato a presidente de la Junta, tal y como establece el Estatuto de autonomía. Desde ese primer debate de investidura –que no tiene fecha– habrá dos meses antes de que se tengan que celebrar nuevas elecciones si nadie obtuviese la mayoría necesaria para ser presidente, un escenario a priori improbable.

PP y Ciudadanos, a las puertas de la reunión de este martes, trabajan por dar empaque programático al encuentro. López (PP) apuntó algunas prioridades de su partido. Aparte de algunas muy genéricas –generar 600.000 puestos de trabajo o reducir las listas de espera–, citó la eliminación del Impuesto de Sucesiones, la rebaja del IRPF y la supresión de la subasta farmacéutica de la Junta de Andalucía. En ambas cuestiones existe margen para el entendimiento con Ciudadanos, que se posiciona "en contra" de la subasta y que presume en su programa de haber eliminado ya el Impuesto de Sucesiones. Preguntado por infoLibre acerca de sus prioridades, el partido naranja señala que seguirá "profundizando en la bajada del Impuesto de Sucesiones". El tema ha sido objeto de pique entre ambos partidos durante toda la legislatura pasada. Ciudadanos y el PSOE acordaron en 2017 dejar exento hasta un millón de euros, lo que suponía más del 95% de las herencias, según Hacienda. Para el PP, era insuficiente. Ahora los de Moreno defienden la supresión y Cs "seguir profundizando en la bajada".

Auditoría externa

El partido que en Andalucía lidera Juan Marín también defiende una "auditoría externa" de la Junta de Andalucía, que el PP ha pedido reiteradamente aunque no lleva como tal en su programa, más centrado en hacer de obligado cumplimiento las recomendaciones de la Cámara de Cuentas.

Ciudadanos aboga por la "eliminación de las fundaciones fantasma", un concepto impreciso con el que se refiere a los entes públicos que se puedan considerar ineficaces. Ahí coincide plenamente con el discurso y el programa del PP. También en otra de sus prioridades, la rebaja del IRPF, que está en el programa de ambos partidos y que de hecho el PP ha citado como uno de sus elementos irrenunciables.

El factor Vox

A la espera del desarrollo de los acontecimientos, Vox se perfila como un actor clave. Si ni PSOE ni Adelante Andalucía se prestan a ningún tipo de apoyo a un Gobierno del PP o Cs, el partido ultraderechista tendrá la llave de la investidura. La formación de Santiago Abascal no ha situado líneas rojas, ni ha pedido cargos en el Parlamento o en Gobierno andaluz, que de hecho pretende cerrar junto con la autonomía andaluza. Los primeros temas que ha puesto sobre la mesa son "una auditoría del PER" –que ya no existe como tal y que es una ayuda estatal–, el cierre de Canal Sur –que requiere dos tercios de la cámara y un referéndum– y la devolución de competencias educativas y sanitarias al Estado –propuesta cuya ejecución también reclamaría la reforma del Estatuto–.

En esta fase de la negociación, PP y Cs no prevé reunirse con el resto de partidos. Eso sí, ambos piden al PSOE que "no bloquee" el acuerdo. Es su manera de pedir una abstención que haría que los dos grandes partidos conservadores pudiesen llegar al poder sin el apoyo de la ultraderecha.  

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