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El preacuerdo PSC-ERC en Barcelona acerca un poco más la investidura de Illa

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, durante un pleno extraordinario para designar a los representantes del Ayuntamiento de Barcelona.

Pablo Castaño

Barcelona —

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se incorporará al gobierno municipal de Barcelona si sus bases ratifican este jueves el preacuerdo al que han llegado con el PSC del alcalde Jaume Collboni. Culminaría así un pacto que lleva fraguándose meses, pero que se vio interrumpido por el carrusel electoral de las catalanas anticipadas y las europeas. Solo tres días después de los comicios europeos, ambos partidos han acelerado para repartirse el consistorio municipal de la capital catalana, en una operación que podría tendrá impacto en las negociaciones para la investidura del socialista Salvador Illa como president de la Generalitat.

ERC todavía no ha detallado cuál será su participación en el gobierno, pero sí que han precisado en un comunicado que, si se ratifica el acuerdo, dirigirán las políticas sociales, de promoción de la lengua catalana, promoción económica y turismo, un tema que está produciendo crecientes protestas ante la saturación de visitantes que sufre la ciudad. ERC obtuvo en las municipales de mayo de 2023 solo cinco de los 41 concejales del consistorio barcelonés (la mitad que en la anterior legislatura), frente a los 10 que tiene el PSC de Collboni, por lo que la información publicada hasta ahora sugiere un acuerdo relativamente favorable para los republicanos. Influir directamente en las políticas municipales dará a ERC una visibilidad imposible de obtener como tercer partido de la oposición, Por su parte, el alcalde Collboni consigue más estabilidad, si bien seguirá sin tener la mayoría. 

El preacuerdo PSC-ERC es un golpe indirecto a los comunes de la exalcaldesa Ada Colau (nueve concejales), que hicieron alcalde a Collboni sin acordar la entrada en el gobierno para evitar el retorno a la alcaldía de Xavier Trias, que había ganado las elecciones con la promesa de revertir la obra de gobierno de Colau. Los ‘comunes’ pasaron meses reclamando a Collboni una negociación para formar un tripartito progresista, también con ERC, sin obtener mucho más que evasivas del nuevo alcalde.  La paciencia de los de Colau se acabó en marzo, cuando votaron en contra del proyecto de presupuesto de Collboni al no aceptar este la entrada de los comunes en el ejecutivo municipal a cambio del ‘sí’ a las cuentas. El alcalde se vio obligado a aprobar el presupuesto mediante una moción de confianza, un mecanismo que solo puede volver a utilizar otra vez durante la legislatura. Por lo tanto, en algún momento un futuro gobierno PSC-ERC tendría que mirar a los comunes o al grupo de Xavier Trias para aprobar normativas y presupuestos. 

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La presidenta de ERC-Barcelona, Eva Baró, ha insistido en rueda de prensa en la “autonomía local” de su federación, intentando separar el entendimiento en la capital de las negociaciones en el Parlament, donde el socialista Salvador Illa intenta recabar el apoyo de ERC y Comuns-Sumar para ser investido president después de su victoria en las elecciones de hace un mes. 

El anuncio del preacuerdo en el Ayuntamiento llega un día después de la elección de Josep Rull, de Junts, como presidente de la mesa del Parlament con los votos de ERC y la CUP. Un movimiento difícilmente comprensible de ERC, que podría haber reclamado la presidencia de la mesa gracias al apoyo de los ‘comunes’. La elección de Rull produjo una efímera imagen de unidad independentista y permitirá a Junts manejar los tiempos de la investidura, pero su candidato, Carles Puigdemont, no cuenta con una mayoría parlamentaria viable para competir por la presidencia de la Generalitat. Por lo tanto, los escenarios siguen siendo dos: investidura de Illa o repetición electoral.

El previsible apretón de manos entre ERC y PSC en la capital catalana podría contribuir a decantar a las bases de ERC hacia el a Illa, al normalizar que dos formaciones en bandos distintos del conflicto nacional gobiernen juntas la segunda administración más importante de Cataluña. Si no fuera suficiente, Illa confía en el argumento electoral para convencer a los republicanos: si se repitiesen las elecciones, ERC se hundiría aún más, según una encuesta de NC Report para La Razón, mientras que los socialistas incrementarían sus apoyos. Por la misma razón, se da por descontado el voto de Comuns-Sumar al líder del PSC. El primer pleno de investidura está previsto el 25 de junio y Salvador Illa sueña con irse de vacaciones como president.

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