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El futuro de Cataluña

Rajoy da a Puigdemont hasta el 19 de octubre para que renuncie a aplicar la independencia

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su comparecencia en el pleno del Congreso en la tarde de este miércoles.

"Es la respuesta que el señor Puigdemont dé a este requerimiento la que marcará el futuro de los acontecimientos en los próximos días. En su mano está volver a la legalidad y restablecer la normalidad institucional, como todo el mundo le está pidiendo, o prolongar un periodo de estabilidad, tensiones y quiebra de la convivencia en España". Esta fue la advertencia que el presidente del Gobierno lanzó a Carles Puigdemont en el Congreso de los Diputados en su comparecencia para rendir cuentas sobre la actuación del Gobierno el 1-O. Se refería a la activación, por parte del Ejecutivo, del artículo 155 de la Constitución.

En manos del Puigdemont, pues, está que esta herramienta constitucional continúe su camino hacia la suspensión de la autonomía o todo vuelva al cauce de la legalidad. Si el martes por la noche, el Govern dejaba la pelota en el tejado de la Moncloa, un día después Rajoy se la devolvía. "Deseo fervientemente que acierte en su respuesta", apeló al president.

El requerimiento [aquí, en PDF] consta de dos fases. Puigdemont tiene de plazo hasta las 10 horas del próximo lunes, 16 de octubre, para informar al Gobierno de si lo que ocurrió este martes en el Parlament fue una declaración de independencia. Y, en caso afirmativo, hasta la misma hora del jueves 19 de octubre para renunciar a estos planes. Si el Gobierno no consigue respuesta del president en este sentido, el 155 seguirá su curso con el traslado al Senado. Así lo pone de manifiesto el Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales en el citado documento.

En el Gobierno confían en que Puigdemont abra un periodo de reflexión estos días para que la respuesta a la crisis en Cataluña sea política. En este sentido, destacan que el plazo dado va encaminado a este fin. Hace unas semanas, desde la Presidencia del Gobierno se había alertado de que estaban en disposición de aplicar el artículo 155 en cinco días.

El requerimiento no afecta solo a Puigdemont, destacan desde la Moncloa. Así, no sólo se le pide a él que aclare si su intervención en el Pleno del Parlament implica "la declaración de independencia al margen de que esta se encuentre o no en vigor", sino que "confirme" si "alguna autoridad de la Generalidad" lo ha hecho.

Como respuesta, al Ejecutivo sólo le basta un "sí" o un "no". La no respuesta implicaría que la aplicación del 155 seguiría su cauce.

"Consecuencias peores"

Tras hacer un relato de las relaciones entre Cataluña y el Estado en los últimos años y negar que lo ocurrido el 1-O fuese un referéndum, el presidente del Gobierno consideró que "no conviene seguir llamándose a nuevos engaños". "A estas graves consecuencias seguirán otras peores mientras en Cataluña no se restablezca el orden, la seguridad jurídica y el imperio de la ley", sostuvo.

A juicio del presidente, los responsables de las instituciones autonómicas catalanas "deben poner fin a esa deriva que tanto daño está haciendo a todos los catalanes, a la reputación de esa comunidad, a su futuro y a su bienestar". "Nunca en su historia, los ciudadanos de Cataluña han gozado de más libertades, de más autonomía, de más capacidad de gasto, de más reconocimiento internacional", consideró.

Mariano Rajoy no sólo tuvo advertencias para Puigdemont y sus colaboradores. También, para los "numerosos mediadores que durante estos días se han ofrecido, la mayor parte de ellos con buena intención, para colaborar en buscar una salida a esta situación".

"No puedo más que agradecer su preocupación y su interés. Pero no hay mediación posible entre la ley democrática y la desobediencia o la ilegalidad", sentenció.

 

Para el presidente del Gobierno, lo que ha ocurrido en las últimas semanas en Cataluña es culpa de Puigdemont. "Lo que hemos vivido estos días en las calles de Cataluña -el desorden, la división entre catalanes y finalmente la huida de empresas- no son más que dramáticas consecuencias de la violación de la ley", consideró.

Sin mencionar a los casi 900 heridos el 1-O de los dio cuenta la Generalitat, Rajoy dijo que "a nadie le puede gustar lo que ocurrió" ese día. "Nadie puede sentirse feliz o satisfecho. Ni de la imagen de Cataluña ni de la farsa de las votaciones ni de las burdas manipulaciones que ese día se vertieron contra Policía y Guardia Civil".

Reforma de la Constitución

No faltó en el discurso del presidente una mención a la reforma constitucional. "Se puede hablar de todo lo que la Constitución y las leyes permiten hablar, y con todos los que estén dispuestos a hablar. Incluso, se puede plantear la propia reforma de la Constitución. Esta dista mucho de ser una ley perpetua, ni tiene pretensión de serlo", añadió.

Precisamente, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, había anunciado en rueda de prensa un acuerdo con el presidente para abrir en seis meses la reforma de la Constitución.

Abrir el camino para aplicar el 155

La que arrancó a las 16.00 horas era la segunda comparecencia del día de Rajoy. A las 12.00 de la mañana, el presidente del Gobierno compareció para anunciar que remitirá un requerimiento a Carles Puigdemont para que regrese a la legalidad. Supone el primer paso que establece la Constitución para aplicar el artículo 155, el que implica la suspensión de la autonomía. Así lo confirmó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una breve comparecencia en la Moncloa tras reunir de forma extraordinaria al Consejo de Ministros.

El presidente exigió a Puigdemont que aclare si declaró la independencia "al margen de la deliberada confusión creada sobre su entrada en vigor".

"Este requerimiento previo a cualquiera de las medidas que el Gobierno puede adoptar al amparo del artículo 155 de nuestra Constitución, pretende ofrecer a los ciudadanos la claridad y la seguridad que requiere una cuestión de tanta importancia", señaló.

 

Según el jefe del Ejecutivo, "con la decisión adoptada hoy [por este miércoles] el Gobierno quiere ofrecer certezas a los españoles, especialmente a los catalanes. Y quiere evitar la confusión generada por las autoridades de la Generalitat sobre una cuestión que tanto les afecta y les preocupa".

¿Un ultimátum para el diálogo?

Rajoy mantuvo que, en la respuesta que Puigdemont dé a este requerimiento "se marcará el futuro de los acontecimientos en los próximos días". Una especie de ultimátum para lo que podría estar por llegar.

"Si el señor Puigdemont manifiesta su voluntad de respetar la legalidad y restablecer la normalidad institucional, se pondría fin a un periodo de inestabilidad, tensiones y quiebra de la convivencia. Eso es lo que todos quieren y esperan. Lo que se le ha venido reclamando con insistencia. Es urgente poner fin a la situación que se está viviendo en Cataluña", advirtió.

Rajoy insistió una vez más en que, por su parte, seguirá actuando"con prudencia y responsabilidad y teniendo siempre presente el bienestar y el interés general de los catalanes y del conjunto de los españoles".

Mayoría absoluta del Senado

El artículo 155 de la Constitución implica, como primer paso tras la decisión del Gobierno, un requerimiento previo al presidente de la comunidad autónoma en cuestión. "En el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, [el Gobierno] podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso" de sus obligaciones.

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Para elevar la petición a la Cámara baja sería necesaria la convocatoria de otro Consejo de Ministros. El viernes, 13 de octubre, está convocado un consejo ordinario.

La Cámara alta, según el artículo 189 de su reglamento, también formulará un requerimiento de "antecedentes, datos y alegaciones" al presidente autonómico. Se encargará de ello la Comisión General de las Comunidades Autónomas. Y, a partir de ahí, se estudiará si procede llevar al Pleno las demandas del Gobierno. A diferencia del Congreso, el PP tiene mayoría absoluta en el Senado.Senado

Antes de esta reunión extraordinaria, el jefe del Ejecutivo había conversado telefónicamente con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. El martes por la noche, mientras comparecía la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, Rajoy se reunía en la Moncloa con el líder del PSOE.

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