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La gran paradoja del 21A: un Parlamento más soberanista, una ciudadanía menos independentista

Debate del estado de la nación

Rajoy se jacta del progreso económico, se erige en defensor de la lucha contra la corrupción y no menciona el aborto

"España era un lastre para Europa y hoy se la percibe como parte del motor". Así resumió Rajoy, en su discurso inicial del debate sobre el estado de la nación, la situación que vive España. Todo fueron datos económicos positivos en boca del presidente del Gobierno. Además, Rajoy presumió de sus medidas de lucha contra la corrupción y avisó a Artur Mas de que no permitirá la consulta en Cataluña. No dedicó ni un segundo a hablar de los 15 inmigrantes muertos recientemente en Ceuta ni de la reforma de la ley del aborto que impulsa su Gobierno. reforma de la ley del aborto

Mariano Rajoy empezó el discurso del debate sobre la nación [consulta aquí su contenido íntegro] con un recurso que ya es recurrente: la herencia recibida. En concreto, leyendo titulares de periódicos de hace dos años que afirmaban que España estaba "cerca del abismo". Y, sin solución de continuidad, pasó a dibujar un panorama idílico: baja el paro, crecen las exportaciones, se desvanece la prima de riesgo, antes los capitales huían y ahora están de vuelta, la economía ha pasado de la recesión al crecimiento. "Por resumirlo todo en una imagen: hemos atravesado con éxito el Cabo de Hornos", dibujó Rajoy, quien llegó a asegurar que "España era un lastre para Europa y hoy se la percibe como parte del motor". Dicho todo lo anterior, aseguró que no eran buenos "los triunfalismos" ni las "autocomplacencias". En este momento ya llevaba media hora vendiendo optimismo.

En toda la primera parte de su intervención fue muy insistente en la idea de que todas las mejoras de las que hablaba no eran fruto de la casualidad, sino de las políticas de su Gobierno y del esfuerzo de todos los españoles.

Rajoy aseguró que la creación de empleo es el eje que vertebra todas las iniciativas del Gobierno, a pesar de que desde que llegó a La Moncloa se han destruido 1.049.300 puestos de trabajo La Moncloa . Ajeno a esta demoledora cifra, el presidente del Gobierno presumió de haber cambiado una "normativa laboral arcaica" y de haber dado la vuelta a una situación en la que "todo conspiraba en España para destruir empleos". En lo referente al empleo, se mostró convencido por tanto de que "toca perseverar en el mismo rumbo".

El sistema financiero también ha mejorado notablemente, en opinión de Rajoy. "Los bancos españoles vuelven a tener un nivel de solvencia por encima de la media europea", dijo, en una frase que recordaba aquellos discursos de Rodríguez Zapatero que situaban a la banca española a la cabeza mundial poco antes de que quebrase todo el sistema de cajas. Eso sí, se olvidó de decir que el Estado ha inyectado más de 170.000 millones en las entidades financieras (sumando todas las ayudas directas e indirectas y los créditos fiscales).

La banca va bien, el empleo mejora, la economía se recupera... y todo eso lo hizo el Gobierno del PP, según Rajoy, "protegiendo a los más débiles". Volvió a presumir de descongelar las pensiones –las ha subido un 0,25%, unos euros al año para los mayores con las pensiones más bajas–, de subir impuestos de forma progresiva. Hasta la reforma eléctrica se ha hecho pensando en "proteger a los consumidores", aunque el presidente no explicó cómo se conjuga ese objetivo con el hecho de que España sea uno de los países europeos donde más crece la luz, año tras año. En este momento, los diputados de la bancada socialista se revolvieron. Y el presidente les emplazó a habar de esta materia por la tarde, después de la intervención del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.

La reforma tributaria

Tras 30 minutos vendiendo logros, la hora restante de su discurso la dedicó a anunciar lo que vendrá en el futuro. Será aún más positivo, claro. Entre otras cosas, anunció una mejora en los datos de crecimiento, que situó en el 1% en 2014 y el 1,5% en 2015. Y aseguró que este mismo año "veremos creación neta de empleo".

Respecto a la esperada reforma tributaria, aunque dijo que no podía "anticipar detalles concretos", sí habló de "algunas decisiones" ya tomadas: "Se aliviará la carga fiscal para las clases medias y 12 millones de contribuyentes se verán beneficiados por las reformas a partir de 2015. Los trabajadores que ganan menos de 12.000 euros al año no pagarán IRPF. Y se elevarán las deducciones para las familias con hijos y los que tienen a su cargo personas dependientes". No aclaró si la reducción de impuestos será mayor que la subida que el Partido Popular, el partido que preside aprobó nada más llegar al Gobierno.Partido Popular

El anuncio estrella de Rajoy estuvo relacionado con las cotizaciones empresariales: "Con efectos desde el día de hoy, la contratación indefinida tendrá una tarifa plana de contribución a la Seguridad Social de 100 euros al mes, siempre que se trate de un aumento de plantilla y durante los dos primeros años", explicó el presidente, quien calificó esta medida como "el impulso a la creación de empleo más importante de nuestra historia". Llegó a cifrar en un 75% la rebaja en las cotizaciones sociales en algunos casos, por ejemplo para trabajadores con un sueldo bruto de 20.000 euros.

Además, Rajoy propuso "un nuevo modelo de formación profesional que se regirá por los principios de transparencia y libre concurrencia" y cambios en la legislación concursal, para favorecer la viabilidad de las empresas con problemas financieros.

Pero el Gobierno de Rajoy, según defendió su presidente, aún ha resuelto más problemas. Por ejemplo, ha reducido el tamaño de la Administración Pública al que tenía en 2004 –no mencionó que ello ha supuesto despedir a miles de empleados de la sanidad y la educación–, ha puesto fin a la práctica de "retrasar el pago de las facturas que llegaban a la Administración" y ha "mejorado la gestión" administrativa. En ese marco, desveló que las comunidades autónomas "han disuelto 750 empresas públicas, lo que supondrá un ahorro de 4.000 millones al año".La lucha contra la corrupción

Escuchado lo anterior, no podía extrañar que Rajoy también asegurase que su Gobierno lidera la lucha contra la corrupción. Su Gobierno trabaja por lograr unas administraciones "más transparentes, más abiertas y más fiscalizadas". Recordó, en este sentido, la reforma de la ley de financiación de los partidos políticos y la aprobación de la ley de transparencia.

En esa línea de "regeneración democrática", destacó tres pilares: el control de la actividad financiera de los partidos políticos, la regulación del ejercicio del alto cargo y la creación de nuevos tipos penales, como la financiación ilegal de partidos políticos. Rajoy se mostró convencido de que el nuevo marco legal que impulsa su Gobierno permitirá "cerrar espacios a la impunidad". La corrupción, señaló "no ataca a ningún partido en especial, sino a la propia política. Y la alternativa a la política no existe".

De los casos de corrupción conocidos, añadió, "se están ocupando hoy los tribunales. Y el Gobierno trabaja en la prevención y el castigo de los que se produzcan mañana".

No mencionó el caso Bárcenas, ni la trama Gürtel, ni el registro en la sede del PP en busca de documentación que el partido no remitió al juez, ni ninguno de los escándalos que han salpicado al PP durante los últimos años.

Cataluña y la unidad

La última parte de su discurso lo dedicó al desafío soberanista en Cataluña. Aunque en un marco más solemne, repitió las ideas conocidas: "Los españoles no hemos conocido otra condición que la unidad, y ni queremos ni nos interesa quebrarla", "formamos parte de la misma nación desde hace siglos y consideramos la unidad como un valor superior que refrenda una tradición, una memoria y un patrimonio comunes", "nadie puede privar unilateralmente al conjunto del pueblo español de su derecho a decidir sobre su futuro"...

En definitiva: "ni el Gobierno, ni ningún otro poder del Estado y ni siquera esta Cámara" pueden permitir el referéndum porque es ilegal. Así que Rajoy avisó al presidente catalán, Artur Mas, de que hará cumplir la ley e impedirá la celebración de la consulta. "Voy a pelear por los catalanes, por su progreso y por su bienestar, como he hecho en el tiempo que llevo en el Gobierno de España", destacó.

Los presidentes autonómicos del PP en la Comunidad Valenciana (Alberto Fabra), Madrid (Ignacio González), Aragón (Luisa Fernanda Rudi) y La Rioja (Pedro Sanz) escucharon la primera intervención del presidente del Gobierno desde la tribuna de invitados. Para la jornada de la tarde se esperaba a María Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha) y Juan Vicente Herrera (Castilla y León). La mujer del presidente del Gobierno, Elvira Fernández, presenció el debate escoltada por Fabra y Sanz.

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