Los papeles del Paraíso

Repsol cambió las Caimán por Holanda para seguir esquivando el pago de impuestos sobre beneficios

Sede de Repsol.

Manuel Vilas López

El nombre de Repsol salta a primera vista en los Paradise PapersParadise Papers. A diferencia de casi todos, que enmascaran su identidad con acrónimos y testaferros, la filial de la petrolera en las Islas Caimán luce marca corporativa: Repsol International Capital Limited (RCIL).

¿Con qué fin montó esta empresa en el paraíso fiscal de Caribe? La respuesta que encontramos en una de las auditorías de la filial es que "el único negocio de Repsol International Capital Limited es emitir opciones preferentes en varios mercados y adelantar los resultados netos a varios miembros no españoles del grupo Repsol".

Preguntadas por infoLibre, fuentes oficiales de la petrolera responden que “las participaciones preferentes de Repsol International Capital estuvieron admitidas a negociación en mercados organizados, transparentes y supervisados (NYSE y AIAF), que permitían la identificación de los titulares como si hubiesen sido emitidas en Estados Unidos o en España”.

Entonces, ¿por qué emitió las preferentes en las Caimán y no en España? “Las compañías registradas en las Islas Caimán no pagan impuesto de beneficios”, reconoce la citada auditoría. Este es, al fin y al cabo, uno de los factores que convierten a las Caimán en uno de los paraísos fiscales más grandes del mundo.

Repsol asegura en su web que “en el ejercicio 2015 procedimos a la liquidación de nuestra filial Repsol International Capital Ltd (Islas Caimán) [...] Medidas como estas y otras similares [...] han llevado a que nuestra presencia en las Islas Caimán sea testimonial".

Esto ni es mentira ni es toda la verdad. Una investigación detallada muestra cómo Repsol se benefició, y se beneficia, de los trucos legales que permiten a las grandes compañías e inversores esquivar la carga impositiva que soporta el común de empresarios y trabajadores españoles.

El agujero fiscal holandés

Así, Repsol no menciona que cuando liquidó esta filial en las Caimán lo hizo a través de Repsol International Finance B.V., otra filial, en este caso radicada en Holanda. Los Países Bajos, sin ser un paraíso fiscal, son lo que el Observatorio de Responsabilidad Corporativa (ORC) y la Tax Justice Network llaman agujeros o nichos fiscales.

En Holanda las empresas pueden eximirse de impuestos tanto por los beneficios de sus filiales como por préstamos entre empresas del mismo grupo. Los Países Bajos también son la base del conocido como “sandwich holandés”, una estrategia impositiva que, pagando el 2%, permite sacar el dinero a paraísos fiscales como las Antillas Holandesas. Un estudio de la Universidad de Amsterdam concluyó que Holanda fue el país de origen del 23% del dinero que arribó en paraísos fiscales.

Repsol mantiene en Holanda un holding con 56 empresasholding, según el último informe del Observatorio de Responsabilidad Corporativa. Al menos 20 de ellas con su propia marca. ¿Le aporta beneficios fiscales mantener tal grupo holandés? ¿Tiene, en su caso, planes Repsol para traer ese holding a España? “En la actualidad, el Grupo Repsol desarrolla su actividad de financiación internacional tanto desde España como desde los Países Bajos”, se limitan a responder los portavoces de la petrolera.

Desde Repsol también aseguran que la liquidación de la filial en las Caimán “no generó beneficios”. La auditoría de la filial caribeña indica que “durante 2013 RICL [la filial caribeña] siguió otorgando préstamos a la Repsol Netherlands Finance BV [una de las filiales holandesas]. A fecha de 31 de diciembre, la cantidad otorgada alcanzó los 117,6 millones”.  Es decir, al menos una parte del dinero recaudado en España mediante preferentes emitidas en las Caimán acababa prestado a otras filiales del grupo en Holanda.

Sin filiales "controladas" en las Caimán

Desde la petrolera presumen de haber enderezado el rumbo respecto a los paraísos fiscales. Portavoces oficiales indican en particular que “actualmente, Repsol no mantiene filiales controladas en las Islas Caimán”. El informe de ORC citaba a dos filiales aún activas en diciembre de 2015, pero Repsol asegura que su participación es “minoritaria”.

ORC explica que, en total, “Repsol contaba con 9 empresas en paraísos fiscales y 111 empresas en jurisdicciones que, pese a no estar incluidas en los listados tomados en consideración por la empresa, sí forman parte del análisis realizado en el presente estudio debido a que ofrecen ventajas fiscales especiales a las empresas que en ellos radican (nichos fiscales)”. De esas 120 filiales, “116 empresas ofrecen dudas en cuanto a que su actividad tenga que ver con la operativa propia del negocio”. Están ubicadas en paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas, Islas Bermudas o Liberia, y en nichos como Delaware (Estados Unidos) Suiza o Luxemburgo.

Desde el gabinete de comunicación de Repsol insisten en que la imagen que destilan documentos como los Paradise Papers y el informe del ORC no corresponden para nada con la realidad actual de la petrolera. La compañía dice haber acometido un proceso de simplificación societaria en los dos últimos años.

Como argumento a su favor, remiten al nuevo informe de Oxfam, Diferencias Absimales, el papel de las empresas del Ibex 35 en la desigulad. Efectivamente la ONG admite que “el cambio más significativo se produjo en Repsol”. Señala que es una de las únicas dos compañías del IBEX 35, junto con ACS, que “han apostado por reducir explícitamente su presencia en paraísos fiscales”. Pese a una “reducción de casi un 20% de filiales en paraísos fiscales en un período de 2 años”, Oxfam recuerda al grupo que “aún quedan 93 sociedades en paraísos fiscales”.

Es cierto que no fue solo Repsol quien hizo negocio emitiendo preferentes en las Caimán. En las emisiones colaboraron bancos españoles como la Caixa o  el BBVA y sus comisiones fueron pingües. Por ejemplo, para la Caixa figura en una auditoría un pago de 4,11 millones en 2013 y otro de 8 millones en 2012.

Esta operativa desde paraísos fiscales no es ilegal. Eso sí, el caso de la filial de Repsol en las Islas Caimán liquidada a través del enorme holding holandés es un ejemplo de cómo muchas grandes empresas, pese a presumir de “Marca España”, apuestan por tributar en otros países. En esta estrategia, a medida que aumenta la presión pública sobre los paraísos fiscales tradicionales a través de filtraciones como los Paradise Papers, ganan peso los agujeros fiscales de países más cercanos como Irlanda, el Reino Unido y Holanda. Precisamente este último martes los ministros de Finanzas de la Unión Europea dieron luz verde a la esperada lista comunitaria de paraísos fiscales, con el fin de promocionar la "buena gobernanza" y aumentar los esfuerzos "para evitar el fraude fiscal y la evasión de impuestos". Esa lista "negra" incluye 17 jurisdicciones offshore, pero distintas formaciones políticas y organizaciones cívicas han denunciado que esa lista deja fuera a "reconocidos paraísos fiscales" como Islas Bermudas o las Caimán, así como territorios comunitarios que facilitan la elusión fiscal como Malta, Irlanda, Holanda o Luxemburgo.

 

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