El futuro de Cataluña

Sánchez ataca a Podemos por justificar los "presos políticos" fuera y denunciar los "políticos presos" en España

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Federal del 11 de noviembre.

infoLibre

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha realizado una crítica velada a Podemos por justificar "que haya presos políticos en otros países" y escandalizarse porque en España "hay políticos presos por saltarse la ley". El líder socialista ha hecho estas declaraciones en su discurso de apertura del primer Comité Federal socialista tras su 39 congreso, donde en igual alusión al partido morado ha criticado a "esa izquierda que apoya al secesionismo de las élites". En este sentido, ha señalado que "la otra izquierda" se ha creído "el relato de la España como patrimonio de la derecha" y ha llamado a combatir la desigualdad, a la que ha calificado como "el enemigo de nuestro tiempo".

Sánchez ha asegurado que de las "grandes crisis", como la que se vive en Cataluña, solo se sale "con enormes dosis de sentido común", como las que según él muestra el primer secretario del PSC y candidato a la Generalitat en las elecciones del 21 de diciembre, Miquel Iceta.

Sánchez ha reiterado que su formación siempre rechazó tanto la declaración unilateral de independencia como la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir la autonomía catalana, pero que, una vez declarada la independencia, "no cabía otra respuesta". De esta manera, ha asegurado que el PSOE mostró "concordia" hasta el final y ha recordado que mantuvo hasta el final la enmienda en el Senado para no aplicar el artículo 155 si el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anticipaba las elecciones autonómicas.

Concordia frente al PP

Sánchez presentó a su partido como el único que no tiene complejos en reivindicar España como proyecto nacional, pero que es capaz de defender la integridad territorial "desde la concordia" y sin caer "en la confrontación" como, en su opinión, hace el PP, informa Europa Press.

No sólo ha marcado distancias con el PP, sino también con Podemos y sus confluencias, a quienes se refirió como la "triste izquierda" que "acompaña al secesionismo de las élites" y a quienes acusó de contribuir a "banalizar" las causas justas, que no tienen nada que ver con banderas nacionalistas, sino que están en los recortes sociales, la precariedad laboral o la lucha contra la corrupción.

Y es que la "perversión" del secesionismo, advirtió Sánchez, es poner el acento en la fractura territorial para "tapar" la verdadera fractura, que es la social, y que habita por toda la geografía española, ya sea en Madrid, Cataluña o Galicia. El problema de Cataluña, aseguró Sánchez, "no es España", sino sus "malos gobernantes", que han enfrentado a los catalanes entre sí, y a estos con el resto de españoles y europeos.

Iceta es sentido común

Por eso, insistió a abrir un nuevo tiempo a partir de las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña, y pidió el voto para Miquel Iceta porque "las grandes crisis se superan con enormes dosis de sentido común", como el que encarna Iceta y su estrategia de abandonar el enfrentamiento entre los bloques constitucionalista y secesionista, una lógica de bloques que es "la que bloquea", en palabras de Sánchez.

Ante un Comité Federal recién renovado y con una mayoría de afines al líder, Sánchez instó a los socialistas a que sientan como propio el "sacrificio" de los socialistas catalanes y a no caer en la trampa en la que han caído otros al comprar el relato de que la defensa de España es un patrimonio exclusivo de la derecha. "Una de las peores herencias del franquismo fue intentar arrebatar a la izquierda el derecho a invocar" el nombre de España, les recordó.

Pero Sánchez quiso dejar claro que la España que defienden los socialistas es "radicalmente diferente" de la que quiere el PP. "Queremos una España autonómica, no centralista; diversa, no una España uniforme; solidaria, no desigual", enumeró. Y esa España, advierte Pedro, ha de construirse desde "el diálogo" y la "concordia". Eso sí, desde un diálogo sobre "cómo unirnos", y no sobre "cómo rompernos", precisó.

"Dialogar para ver cómo Cataluña se queda en España, no cómo se va", añadió, marcando distancias así con el referéndum pactado que defiende Podemos y que permitiría que sólo los catalanes se pronunciaran sobre si quieren seguir o irse de España. "¿Qué izquierda es ésa que justifica que haya presos políticos en otros países y se lleva las manos a la cabeza porque hay políticos presos en España?", deslizó Sánchez, en alusión al silencio que mantiene Podemos con respecto a los presos políticos en Venezuela.

Precisamente ese espíritu de concordia que encarnan los socialistas es lo que les diferencia del PP, que siempre ha afrontado la cuestión territorial "desde la confrontación", denunció Sánchez. El líder ha afirmado que el PSOE siempre estuvo en contra de una declaración de independencia en Cataluña y de la aplicación del artículo 155, pero, una vez impuesta la DUI, "no cabía otra respuesta que el 155".

Legado de cenizas de Rajoy

Pero Sánchez no sólo marcó diferencias con el PP sobre cómo entiende uno y otro el modelo territorial. También quiso denunciar el "legado de cenizas" que van a dejar las dos legislaturas de Mariano Rajoy, con un rescate bancario por la mala gestión de Bankia que le ha costado a los españoles 40.000 millones de euros que no recuperarán.

En ese legado también incluyó la comparecencia inédita de un presidente del Gobierno español ante los tribunales por la corrupción de su partido; el recrudecimiento de una crisis territorial que creció ante sus ojos sin que hiciera nada por impedirlo y la "terrible desigualdad" provocada por sus recortes en el gasto social.

Frente a ello, el PSOE quiere erigirse como "la izquierda de las oportunidades" y anunció que a primeros de año los socialistas presentarán un proyecto de Presupuestos Generales del Estado alternativo al del PP con el fin de visualizar que otras cuentas son posibles (a pesar de que los socialistas sólo pueden intentar modificar el proyecto de Presupuestos que presente el Gobierno vía enmiendas en el Parlamento).

Sánchez advirtió de que todas las crisis contemporáneas tienen una misma raíz en "la desigualdad y el malestar" que ésta crea, un caldo de cultivo que alimenta "los monstruos que tienen que ver con el populismo". Y lo que se está viviendo en Cataluña tiene mucho que ver con esto, aseguró.

Frente a este escenario, Sánchez presentó al nuevo PSOE de hoy –el que ha culminado la renovación de sus órganos principales– como un partido "fuerte y unido", preparado para "ponerse al servicio de la concordia" y que cree en la solidaridad entre españoles, la que permite que no deja a nadie al margen". "Una izquierda que ya no mira por el retrovisor", sino que sale "con ganas de ganar" las próximas elecciones catalanes y las municipales, autonómicas y europeas de 2019.

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