Medio ambiente

La sucia historia de Petronor en Bizkaia: contaminación, puertas giratorias y ausencia de permisos

El rey Felipe VI, de visita en las instalaciones de Petronor en Muskiz (Bizkaia).
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El Juzgado Central nº 8 de la Audiencia Nacional emitió el pasado 23 de noviembre un auto por el cual daba 20 días al Gobierno para pronunciarse sobre la refinería de Petróleos del Norte S.A., Petronor, entre los términos municipales de Muskiz y Abanto-Zierbena, en Bizkaia (Euskadi). ¿Y a qué vienen las prisas? La instalación, según reconocen los tribunales, carece de la concesión necesaria de la Subdirección General de Costas, ya que su planta de tratamiento de coque está mayoritariamente ubicada en una marisma (dominio público marítimo-terrestre). Los ecologistas locales lamentan que antes Medio Ambiente y ahora Transición Ecológica les ignoran. El departamento que dirige Teresa Ribera contestó a un primer requerimiento que se disponía a hacer "diligencias previas", pero los jueces lo han rechazado: ya han tenido tiempo de sobra. Ahora toca determinar si se inicia (o no) el procedimiento de sanción por no contar con este permiso, que podría acabar con la demolición.

La refinería fue la quinta instalación industrial que más CO2 emitió a la atmósfera en España durante 2019: 2.144.901 toneladas de CO2 equivalente. Pero no es el único impacto ambiental que denuncian los vecinos de Muskiz y Abanto-Zierbena, que conviven con la planta. Denuncian humos, olores, ruidos constantes, escapes con apariencia de peligrosos y una absoluta ignorancia sobre cómo afecta a la salud la contaminación atmosférica que producen refinerías como esta. Sara Ibáñez, de la organización ecologista Meatzaldea Bizirik es una de las caras más visibles en su oposición. Pese que hay estudios de la Universidad del País Vasco que aseguran que la calidad del aire es "aceptable", la activista denuncia que no se miden los picos de sustancias como el benceno o el xileno, solo se hace la media. "La legislación española solo tiene valores promedio anuales de emisiones de benceno, así que ante un incidente, aunque nos estemos ahogando, como ya ha sucedido, no se registra un incumplimiento", denuncia. Y añade que el coque "es muy contaminante y el primer cancerígeno profesional conocido. Produce un polvo que se disemina por el aire a largas distancias y que está provocando múltiples incidentes y vertidos". 

A muchos vizcaínos nunca les ha gustado la presencia de la refinería tan cerca de sus casas. Pero la instalación de la planta de coque terminó de encender el conflicto. "Nunca hubo autorización de Costas", asegura Ibáñez: la asociación entiende que es un requisito indispensable, puesto que la construcción ocupa espacio de dominio público marítimo-terrestre. Y empezaron un largo litigio judicial que estas semanas vivió su penúltimo capítulo y que, de nuevo, deja la pelota en el tejado de Transición Ecológica y la Subdirección General de Costas. La "inversión industrial más importante de la historia de Euskadi" echó a andar en 2007 con 800 millones de euros, aportada en parte por el Banco Europeo de Inversiones. Pero sin permisos. El departamento, aseguran los ecologistas, "nunca contestó a las peticiones de información al respecto y siempre quedó claro que el silencio de Costas es negativo, no se puede construir nada sin su permiso expreso, bien lo saben los múltiples afectados por construcciones en la costa que han tenido que ser demolidas".

Interpusieron demandas contra la Autorización Ambiental Integrada –que perdieron– y el Supremo les dijo que el permiso de Costas tenía que ir en una actuación judicial aparte. Y así lo hicieron. En 2012 solicitaron un pronunciamiento al Ministerio de Medio Ambiente. Obtuvieron silencio. Y cinco años después, la Audiencia Nacional sentenció que debían contestar. Pero siguieron haciendo mutis por el foro. En junio de 2020 pidieron de nuevo la ejecución de la sentencia, ante lo que los tribunales han obligado a Transición Ecológica, los herederos del asunto, a responder antes de mediados de diciembre. Así lo determina el auto, contra el que no cabe recurso: se debe proceder "al cumplimiento del fallo de la sentencia en el sentido de que se dicte resolución expresa, debidamente motivada, en la que se pronuncie sobre la procedencia o no de la iniciación del referido procedimiento sancionador" contra la instalación de Petronor. 

En octubre, Transición Ecológica respondió a los demandantes, asegurando que "se procede a realizar las diligencias previas en relación con los hechos denunciados al objeto de determinar las actuaciones que en Derecho resulten". Pero los abogados de la asociación entendieron que ya era demasiado tarde para "diligencias previas" y la Audiencia Nacional les ha dado la razón. Fuentes del Ministerio explican a infoLibre que aún no han recibido la notificación del juzgado, por lo que no valorarán el tema: negándose a responder sobre el fondo de la cuestión, más allá del auto.

Una mortalidad preocupante

La incidencia de muertes provocadas por cánceres de pulmón, de laringe, de tráquea o por enfermedad pulmonar obstructiva crónica es especialmente alta en la zona en los últimos 20 años, al igual que en la ría de Bilbao, histórico enclave industrial. La mortalidad supera entre un 11% y un 45%, dependiendo de la causa, la media de toda Euskadi. Así lo muestran los mapas elaborados por el Departamento de Salud Pública del Gobierno vasco. Es siempre difícil relacionar una muerte en concreto con la contaminación atmosférica, y hay otros factores que influyen en estas enfermedades –principalmente, el consumo de tabaco–, pero sí está demostrado que la polución que provocan refinerías como la de Petronor en Bizkaia incide tanto en el sistema respiratorio como en el cardiovascular.

Incidencia de muertes por cáncer de pulmón en Euskadi entre 2003 y 2007.

"Hemos pedido, las asociaciones y los propios ayuntamientos mediante acuerdos plenarios, hacer un estudio epidemiológico que valore nuestro estado de salud. Nunca se ha realizado", asegura Ibáñez. Ahora, explica, Salud Pública está empezando a hacer un estudio de valoración de riesgos para la salud, cuyas conclusiones preliminares muestran un riesgo mayor de cáncer provocado por el benzeno en un barrio adyacente a la refinería. Pero el trabajo aún se encuentra en un estado embrionario.

El ojito derecho de Repsol y del PNV

Repsol posee la mayoría de las participaciones de Petronor y la refinería de Bizkaia es clave en los particulares planes de "transición" de la petrolera. Nunca ha dejado de ser un activo clave para la política industrial de Euskadi y el partido gobernante, el PNV, no quiere ni oír hablar de una lucha contra el cambio climático o la contaminación atmosférica que influya el fin de la refinería, uno de los últimos pilares en pie de una comunidad autónoma otrora flor del sector secundario a las orillas del río Nervión. En junio, el consejero delegado, Josu Jon Imaz –expresidente del partido jeltzale– anunció una inversión de 80 millones de euros en dos nuevas plantas en el puerto de Bilbao ligadas estrechamente a la refinería. Una, para generar gas a partir de residuos urbanos; y otra, para producir combustible sintético a partir del hidrógeno verde, una apuesta compartida por el Ejecutivo y analizada aquí. "Nadie habla de la contaminación que van a emitir estas plantas, solo hablan de descarbonizar, pero no sabemos sus emisiones contaminantes, sus emisiones de partículas, sus residuos a la tierra y al mar, su consumo de agua, sus efectos sobre la salud", lamenta Ibáñez. 

El apoyo público del Gobierno al "hidrógeno renovable" es evidente: también la complicidad del poder político autonómico. Los planes del PNV para gastar su cacho de tarta de los fondos europeos para la reconstrucción involucran en mayor parte a Iberdrola... y a Petronor. El corredor de hidrógeno que plantea la empresa de Imaz desde Muskiz hasta Bilbao se llevaría, según el borrador que explica El Salto, 330 millones de subvención. Dinero público sin nada a cambio. No es, en todo caso, la única vinculación entre Petronor y el PNV: las puertas giratorias no han parado de abrirse en los últimos años, y no solo por el consejero delegado. José Ignacio Zudaire, exconsejero de Industria, ahora es director de Organización de la compañía; Luis Aranberri Mendizábal, del gabinete de prensa del partido al gabinete de prensa de la empresa; Javier Balza, exconsejero de Interior, posteriormente abogado de Petronor; y, a nivel local, el exalcalde de Muskiz, Gualber Atxurra, es ahora técnico de relaciones institucionales en Repsol.

Ibáñez, en conversación con este periódico, no tiene evidencias de que el Gobierno esté remoloneando con el asunto para evitar un disgusto a un socio de investidura y de Presupuestos clave, como es el PNV. Pero afirma: "Han sido fundamentales, tanto para el PP como para el PSOE", durante muchos años de democracia española. 

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