Investigación

Tres interrogantes sobre el origen del dinero acumulado por Rato planean sobre su declaración ante el juez

El exvicepresidente del Gobierno y ex director gerente del FMI, Rodrigo Rato, quien está siendo investigado como supuesto autor de delitos fiscales, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

Tres grandes incógnitas planean sobre la declaración que, casi seis meses después de estallar el escándalo, prestará este martes Rodrigo Rato ante el juez Antonio Serrano, que le investiga por delito fiscal, blanqueo y corrupción entre particulares, si, como parece, se aviene finalmente a responder al interrogatorio.

Esas tres incógnitas tienen un denominador común: el flujo dinerario "cuyo origen se desconoce” que en tres etapas de su vida pública –vicepresidente del Gobierno, director del FMI y presidente de Bankia- recibió Rato del extranjero y que Anticorrupción considera obligado investigar.

El entrecomillado sobre el flujo dinerario pertenece, de hecho, al recurso planteado por Anticorrupción en su intento por que sea la Audiencia Nacional y no el juzgado 31 de la madrileña Plaza de Castilla la que investigue el caso. Sobre Rato, que en julio se negó a declarar en tanto no supiera cuánto sabía Hacienda sobre sus movimientos financieros, pesa una fianza de nada menos que 18 millones de euros. El juez ya ha dictado el embargo de sus bienes.

La Fiscalía no ha anticipado si hoy pedirá medidas cautelares para el imputado.  Ahora bien, uno de sus pretendidos testaferros, Alberto Portuondo, que hizo de vehículo entre dos empresas de publicidad –Zenith Media y Publicis- que presuntamente pagaron a otra sociedad de Rato casi un millón de euros a cambio de contratos de Bankia, permanece en prisión desde el 18 de agosto; otro supuesto hombre de paja, gerente histórico de las sociedades del grupo familiar de Rato, Miguel Ángel Montero, tendrá que comparecer ante el juez todos los meses; y también deberá hacerlo la secretaria de toda la vida del propio Rato, Teresa Arellano.

Esos precedentes vaticinan una tesitura compleja para Rato, contra quien la Fiscalía no ha pedido desde abril ninguna medida restrictiva de su libertad.

Las tres etapas en que Rato obtuvo directamente o a través de empresas pantalla dinero del extranjero aparecen claramente marcadas por sus sucesivos cargos: vicepresidente económico con José María Aznar; director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y presidente de Bankia.

Por qué y para qué necesitaba en esos tres periodos Rodrigo Rato pertrecharse de sociedades radicadas en paraísos fiscales –al menos, Guernsey, Panamá y Bahamas- continúa siendo la gran pregunta seis meses después de que Vigilancia Aduanera registrara su domicilio y la sede de su conglomerado societario español.

Aunque la investigación de la parte del caso referida al supuesto blanqueo de capitales en el extranjero –sobre todo, mediante la compra de la mitad de un hotel de Berlín mediante la adquisición de acciones de la empresa Bagerpleta- permanece bajo secreto de sumario, los raíles de esos tres interrogantes vienen trazados por las fechas que aporta Anticorrupción en su último recurso: el presentado contra la negativa del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que ya investiga el llamado caso Bankia, a asumir la instrucción de esta nueva pieza.

La primera fecha que entra en escena es el 12 de septiembre de 2001, cuando, siendo vicepresidente económico del Gobierno de Aznar, quedó constituida Vivaway Limited, una sociedad finalmente domiciliada en el paraíso fiscal de Guernsey, una de las islas del Canal de la Mancha.

Dos meses más tarde, y previa concesión de poderes a Domingo Plazas, abogado de Rato, nació Kradonara 2001 SL. El exvicepresidente es el beneficiario último de ambas. O sea, el propietario.

Kradonara ocupa un lugar central en el trasiego de dinero a un lado y otro de la frontera española. La Fiscalía Anticorrupción subraya en su ya citado recurso que, en total, esa compañía “ha recibido 6,5 millones de euros procedentes del extranjero cuyo origen se desconoce”.

Entre 2002 y 2014, Kradonara registró solo dos salidas de divisas, ambas hacia el Reino Unido y por 266.141 euros en total: la primera, por 24.040 euros, tuvo lugar el 10 de abril de 2002, mientras Rato era vicepresidente económico del Gobierno.

En cambio, ingresó en ese periodo 6,5 millones procedentes de Reino Unido, Gibraltar y Luxemburgo durante ese periodo y mediante 14 envíos. Parte de ese dinero fue destinado a la compra del hotel berlinés.

Una vez cesa como ministro tras la derrota electoral del PP en 2004, la segunda etapa en que hay movimiento de fondos entre España y países extranjeros sin razón aparente se sitúa en el bienio 2006 y 2007. Rato ostentaba entonces la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y Kradonara ingresó divisas por un millón de euros. Su propietario dimitió como máximo responsable del FMI en noviembre de 2007.

En diciembre de 2010, ya al frente de Bankia, comienza el tercer periodo conflictivo para Rato en lo que se refiere a ingresos de Kradonara desde el exterior. Solo en los dos años que permaneció al frente de la entidad financiera –hasta el 7 de mayo de 2012-, Kradonara ingresó 1,9 millones de euros en divisas.  

El resto de las transferencias cursadas a Kradonara desde el extranjero llegan desde el Reino Unido -tres- y desde Luxemburgo -cinco-. Quedaron fechadas entre el 10 de octubre de 2012 y el 25 de mayo de 2014.

Un millón desde EEUU a los tres días de dejar Bankia 

Adicionalmente, y esta vez como persona física, Rato tuvo en 2012 cuatro entradas de divisas por 1,5 millones de euros en total. La más importante de todas, una por 1,16 millones de euros datada el 10 de mayo de 2012 -tres días después de su dimisión como presidente de Bankia- y procedente de Estados Unidos. En el concepto figura lo mismo que en las otras tres: "Otros cobros y pagos sin contrapartida".

En 2013, registró también como persona física cuatro entradas de divisas por 1,2 millones de euros en conjunto. Casi la mitad -605.585 euros- procedía de EEUU. Esta vez, sí figura un concepto claro: "Remuneración de trabajadores". Rato prestaba entonces servicios a Telefónica y al banco Santander, pero Hacienda cree que esos pagos se efectuaron en España y no desde el exterior. 

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