Tratado de Libre Comercio

El TTIP también amenaza el sector agrícola europeo

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"Los estudios prevén una caída de hasta el 0,8% de la contribución de la agricultura en el PIB de la UE, mientras que en EEUU aumentaría hasta un 1,9%". Esa es una de las principales conclusiones del estudio El TTIP, sembrando pérdidas para el sector agrario, que hizo público este jueves la ONG ecologista Amigos de la Tierra y que alerta contra un tratado que, según aseguran, perjudicaría especialmente a los pequeños agricultores y ganaderos europeos.

La decimotercera ronda de negociaciones del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, en sus siglas en inglés), el acuerdo que negocian EEUU y la UE, se está celebrando entre los días 25 y 29 de abril en Nueva York. Según la Comisión Europea, la encargada de negociar el tratado por parte de la UE, las conversaciones sobre el "acceso al mercado agrícola" se encuentran en vías de "consolidación", si bien no hay todavía un acuerdo. Pero, como ya ocurrió con otros sectores, como el de los servicios públicos, organizaciones contrarias al tratado alertan de que el TTIP podría ser muy perjudicial para los intereses europeos en el ámbito agrícola.

"Los modelos predicen que el TTIP aumentará la importación de alimentos y productos agrícolas de EEUU, causando un posible detrimento para los agricultores comunitarios y suponiendo una amenaza potencial para sectores completos", sostiene el informe de Amigos de la Tierra. Esta afirmación está apoyada en dos estudios diferentes: uno de ellos está realizado por el CEPII, un centro de estudios económico francés, mientras que el otro lleva la firma del mismísimo Departamento de Agricultura estadounidense.

"Los consumidores y la protección medioambiental también podrían verse afectados, ya que tanto el gobierno estadounidense como las organizaciones de productores están pidiendo abiertamente que la UE reduzca la protección en áreas como la aprobación de alimentos transgénicos, la normativa de seguridad en el uso de pesticidas y las prohibiciones relativas a hormonas y lavados de patógenos en la producción de carne", plantea igualmente el estudio de Amigos de la Tierra.

En este sentido, el documento analiza por separado sectores como el ganado vacuno, las aves o el ganado porcino, así como los productos que gozan de denominación de origen –quesos, vinos o embutidos, por ejemplo–. Cada uno de ellos corre una serie de peligros, asegura el informe, que señala que "si el lobby agrícola estadounidense se sale con la suya" y consigue rebajar los estándares de protección europeos, más elevados que los norteamericanos, "los análisis económicos predicen impactos potencialmente devastadores para sectores de la agricultura comunitaria, en especial la producción de vacuno, porcino y lácteos".

Una cuota para carne de vacuno y de cerdo de EEUU

Amigos de la Tierra vuelve a citar al CEPII al asegurar que "si se eliminan los aranceles de la UE, se producirá un aumento significativo en la importación de vacuno estadounidense, de hasta 3.000 millones de dólares". Según explica el estudio, las principales barreras a la importación de carne de vaca norteamericana por parte de la UE están basadas en motivos sanitarios, ya que la legislación comunitaria prohíbe "el uso de hormonas" en estos animales.

"Ha habido mucha presión para eliminar esta prohibición, pero se considera que lo más probable es que se llegue en su lugar a un acuerdo para aumentar la importación de vacuno libre de hormonas de EEUU", relata el documento, que señala que "es posible que se acuerde una cuota para la importación de vacuno estadounidense en lugar de eliminar por completo los aranceles". Es decir: la Comisión Europea se mantiene firme en la postura de no levantar el veto a la carne hormonada, pero a cambio estaría dispuesta a rebajar los aranceles para que las empresas estadounidenses puedan vender más barata carne que sí cumpla la ley europea.

"Aún así", señala el informe, esta solución "podría tener un grave impacto para los agricultores comunitarios". "Una organización agrícola francesa ha sugerido que la cuota esperada, junto con la que recientemente se ha acordado con Canadá" en el CETA –el tratado equivalente al TTIP firmado entre ese país y la UE– "podría llevar a una 'reducción de ingresos de entre el 40% y el 50% para los ganaderos europeos'", explica el documento. Y eso afectaría especialmente a los pequeños productores.

En cuanto al sector del ganado porcino, la situación es similar. Según datos de la propia Comisión, "la producción de carne de cerdo en la UE duplica a la estadounidense" y, además, lo hace con mayores restricciones contra el maltrato animal. "La importación de Estados Unidos es actualmente muy escasa debido a que la UE no permite comercializar carne que contenga residuos de estimulantes del crecimiento como la ractopamina", explica Amigos de la Tierra, que señala que "entre el 60 % y el 80 % de los cerdos estadounidenses son tratados con esta hormona".

Pese a que la industria estadounidense pugna por que esta prohibición se relaje, el informe considera más probable que la Comisión Europea ofrezca a EEUU "una amplia cuota para cerdo libre de ractopamina, lo que igualmente estimularía el desarrollo de un suministro estadounidense segregado". Este cupo garantizado a los ganaderos estadounidenses podría provocar una caída del 9% de la producción de "carnes blancas" en Europa, sostiene el documento, que no obstante avisa de que los productores norteamericanos ya han dejado claro que "no aceptarán ningún resultado que no sea la eliminación de la prohibición comunitaria al uso de ractopamina".

También son las diferencias sobre la legislación sanitaria los principales escollos para alcanzar un acuerdo en el TTIP sobre el sector avícola. La UE, explica el informe, "no permite usar lavados de reducción de patógenos" en las aves destinadas al consumo, un veto que afecta a los productores norteamericanos. En cualquier caso, el intercambio comercial de este producto entre EEUU y la UE es muy escaso.

Sí que se producen más exportaciones y exportaciones de legumbres y cereales, si bien la UE y EEUU centran sus cultivos en productos diferentes. La principal divergencia entre ambos negociadores es la legislación sobre transgénicos, ya que "las agencias gubernamentales estadounidenses han realizado declaraciones señalando la regulación de los transgénicos como un punto a ser negociado", en contra de lo que han afirmado las autoridades europeas, que en público han señalado que no está entre sus planes cambiar las normas comunitarias al respecto. En cualquier caso, el informe alerta de que los modelos que ha analizado "predicen que la eliminación de aranceles dentro del TTIP tendrá un impacto negativo en la producción de cereales europeos, con caídas de hasta el 6% en algunos estados miembros".

Las denominaciones de origen, en peligro

Las denominaciones de origen (que reconocen productos como el vino de La Rioja, el jamón de Jabugo o el queso Roquefort) son otro de los temas más controvertidos en las negociaciones del TTIP, ya que EEUU no reconoce esta figura, que certifica que el producto procede de un lugar concreto y está elaborado según unas técnicas determinadas y que, según la propia UE, ayuda a mantener a los pequeños agricultores y fomentan los empleos rurales.

Lo que teme Amigos de la Tierra es que las denominaciones de origen europeas, si bien podrían no desaparecer en su totalidad, sí podrían verse muy reducidas. "El enfoque de la Comisión en los acuerdos comerciales anteriores ha sido negociar la protección de un número limitado de denominaciones de origen", explica el informe, que pone como ejemplo la protección que se ha establecido en el CETA, el tratado entre la UE y Canadá firmado recientemente, en el que "sólo 14 Estados miembros [de la UE] estaban representados" en una lista de 173 productos.

"Las provisiones del acuerdo CETA establecían específicamente que cualquier adición a esta lista de denominaciones de origen protegidas se realizaría a discreción del comité del CETA, y que el registro de un producto en la UE 'no implicará en principio' su inclusión en la lista de productos protegidos", abunda el documento, que asegura que este enfoque, de implantarse en el TTIP, "no ayudará a la mayoría de agricultores que se enfrentan a la competencia de las importaciones estadounidenses, ni siquiera a la mayoría de agricultores europeos y productores de alimentos con Denominación de Origen Protegida".

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