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Saray Arranz: "Que mujeres lideremos la tecnología cambia los paradigmas que teníamos hasta ahora"

La 'lead of product' en los productos de web3 y metaverso, Saray Arranz Cancho.

"No quería dedicarme a esto. Mi padre es ingeniero informático y le he visto toda la vida delante de un ordenador y era la primera que le decía 'papá, yo no voy a estar así nunca, quiero hacer otras cosas, quiero cambiar el mundo'. Estudié criminología, me quería dedicar a temas de violencia de género y en ningún momento pensé que iba a acabar aquí". El aquí y ahora de Saray Arranz Cancho (Basauri, Bizkaia, 1993) es la lead of product —o directora de producto— de web3 y metaverso del área de metaverso de Telefónica. 

Tras entrar hace siete años como becaria en el antigua área de ciberseguridad de la operadora y formar parte posteriormente del equipo de SmartWifi, Arranz confiesa a infoLibre ahora que cuando hace casi tres años la llamó Yaiza Rubio, la responsable de Telefónica de metaverso, para formar parte de esta nueva área de la compañía no sabía "ni lo que era la web3, ni el metaverso, ni hacia dónde íbamos". Ahora, con solo 30 años, recibe "con sorpresa" el Premio Joven infoLibre 2024 de Innovación: "No me esperaba para nada ganar". 

¿Cómo explica a sus familiares y amigos en qué consiste su trabajo en Telefónica? 

Todos piensan que nos pasamos la vida con las gafas de realidad virtual o de realidad mixta jugando, así que intento explicárselo de la manera más sencilla posible. 

Por ejemplo, que la web3 es como una evolución de Internet, de lo que era la web 2. Es lo mismo, pero lo que pasa es que, en lugar de ser una gran plataforma como Google o Facebook la que tiene tus datos, tu usuario y tu contraseña; eres tú, con tu clave pública y tu clave privada, el dueño de esa identidad en Internet. 

Y la parte del metaverso y de experiencias inmersivas, intento que vean hasta dónde podemos llegar. Que es no simplemente ponerte unas gafas, coger unos mandos y disparar a marcianitos. Hay muchas posibilidades detrás. Es el futuro.

El metaverso acaparó muchos titulares a finales de 2021 y parecía que era la gran revolución tecnológica del futuro. Pero de repente, apareció ChatGPT, explotó el boom de la inteligencia artificial y parece que se ha quedado en otra pantalla. ¿Se ha comido la inteligencia artificial al metaverso? 

No, lo que pasa es que ahora mismo la inteligencia artificial es el boom y de lo que que todos estamos hablando. Sí que es cierto que hace muchos años el metaverso apuntaba a ser la próxima revolución a Internet, pero el problema es que los dispositivos actualmente tienen un coste muy elevado, son muy caros y no cualquier persona puede acceder a tener unas gafas de realidad virtual o de realidad mixta en su casa y poder utilizar estas experiencias inmersivas. En cambio, para usar ChatGPT solo es necesario coger un ordenador, o incluso tu móvil, meter una URL y ya se puede acceder. 

El problema es que los dispositivos para entrar en el metaverso es que tienen un coste muy elevado y no cualquier persona puede acceder a unas gafas de realidad virtual o de realidad mixta. En cambio, para usar ChatGPT solo es necesario coger un ordenador, o incluso tu móvil

¿Y pueden convivir estas dos tecnologías: la inteligencia artificial y el metaverso? 

Totalmente y además no creo que la inteligencia artificial usada de buena manera vaya a restar al metaverso. Se pueden complementar, nunca quitar espacios. Por ejemplo, se le puede pedir a ChatGPT que haga un prompt [una instrucción, pregunta o un texto que se utiliza para interactuar con sistemas de inteligencia artificial] para diseñar cualquier experiencia en Unity [una herramienta para crear metaversos]. Pero, eso sí, tiene que haber detrás un equipo de desarrollo y otro de diseño que lleve a cabo lo que ChatGPT ha configurado. 

Han pasado ya tres años desde que todos empezamos a hablar del metaverso, ¿cómo está cambiando y cómo va a cambiar esta tecnología nuestras vidas?

De momento no ha habido un gran cambio significativo, en parte por lo que comentaba del precio de los dispositivos. Y además, no es una tecnología que esté muy arraigada en la sociedad actual, o lo vaya a estar en un periodo corto de tiempo. Si que es cierto que de aquí a unos años, sí que va a ser posible lo que se está planteando en cuanto a llamadas holográficas. Es decir, poder ponerte unas gafas y ver una película en Netflix, en Movistar Plus o en cualquier plataforma desde el salón de tu casa teniendo a uno de tus mejores amigos en la otra parte del mundo, girarte en el sofá y verle al lado mientras está viendo la misma película. 

Y, desde Telefónica, lo que estamos haciendo es preparar toda la infraestructura para poder ejecutar la parte de capacidades tecnológicas y de red que se necesitan para que estas experiencias se lleven a cabo. Porque no es solo me pongo unas gafas, me siento en mi sofá y ya estoy dentro del metaverso: para poder llevar a cabo todo esto se necesita una cobertura muy buena y un Internet muy bueno. 

El problema que tiene el metaverso es que la sociedad aún no está familiarizada con el concepto. Y, ante lo desconocido, siempre surgen los temores y los medios de comunicación se han centrado en hablar de los peligros y los riesgos. ¿Es seguro? 

No creo que el metaverso sea un sitio inseguro, ni muchísimo menos. 

"Metaverso e inteligencia artificial se pueden complementar, nunca quitar espacios"

¿Y es necesario hacer cambios en la legislación

Es cierto que siempre ha habido problemas sociales en personas que les cuesta salir a la calle o relacionarse, ya desde hace mucho tiempo con los videojuegos o con los juegos de rol se pasaban horas o delante de un ordenador o de un juego de mesa encerrados en casa. Y con el metaverso hacen lo mismo: las relaciones sociales que no tienen en la calle, ya sea con un amigo en un bar o paseando por el parque, las tienen ahora en un espacio inmersivo y se pueden pasar horas y horas. 

Y el problema es que aún no hay legislación como tal para controlar el nivel de tiempo de uso, solo hay recomendaciones. En Telefónica, por ejemplo, ya sacamos un documento hace tres años, cuando empezamos a hablar del metaverso, sobre temas éticos que incluía una alerta cuando el usuario pasaba más de 30 minutos seguidos jugando o en alguna de nuestras experiencias recomendándole una parada de 15 minutos. 

Pero actualmente, esta parte no está legislada. Si que considero que tendría sentido intentar, por lo menos, poner limitaciones y recomendaciones en cuanto al tiempo de uso. Pero va a ser muy complicado porque las opciones son o cerrar la experiencia o caparle al usuario el servicio, porque si no va a ser muy complicado que no lo hagan. 

Durante estos años, también se ha hablado de agresiones dentro del metaverso y la mayoría afectan a mujeres. En una sociedad aún tan patriarcal, con un entorno digital como el actual, que ya de por sí es bastante hostil para la mujeres; y en una profesión muy masculinizada como es la tecnológica, ¿puede ser feminista el metaverso?

No creo que sea feminista. De hecho, hay muchos más hombres que utilizan el metaverso. Aunque pasa lo mismo en otros ámbitos online, por ejemplo si miramos un análisis de los youtubers actuales de gaming casi todo son hombres. ¿Podríamos ayudar a que muchas agresiones digitales no sucedan? Completamente, al igual que en cualquier entorno de la vida real sin necesidad de estar dentro de una experiencia inmersiva.

Considero que sí que tendría sentido intentar, por lo menos, poner limitaciones y recomendaciones en cuanto al tiempo de uso del metaverso

Esta masculinización también se traslada a las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Según datos de la UE, las mujeres representan solo el 41% de los graduados en STEM. ¿Por qué hace falta más presencia de mujeres en, este caso, en la tecnología?

Simplemente porque en el mundo en el que estamos da igual si eres mujer o hombre, el trabajo se puede hacer igual. Y durante muchos años, sobre todo en temas de tecnología, ha predominado la visión masculina porque eran quienes estaban y hacían los juegos, las experiencias y las aplicaciones. Que entremos mujeres en este campo y que estemos también liderando estos productos de futuro puede dar otra visión. Y puede llegar a cambiar todos los paradigmas que teníamos hasta ahora.

En su caso, además es mujer, joven y trabaja en una profesión, que como comentamos, está muy masculinizada. ¿Es una doble responsabilidad: por un lado romper el techo de cristal, y por otro ser un referente para otras mujeres?

Sí, es una gran responsabilidad. Es cierto que nunca he sentido que estuviera rodeada de hombres, pero eso no quita que haya podido haber comentarios. En Telefónica, tenemos una red de mujeres, que se llama Woman In Network, donde nos conocemos entre nosotras y hacemos cosas solo para mujeres. Todas sentimos que tenemos esa responsabilidad, aunque tampoco es una responsabilidad que nos pese. No llevamos una mochila de "tengo esta responsabilidad por ser mujer" si no que somos profesionales, igual que ellos, y hacemos el mismo trabajo.

Valeria Castro, Daniel Valero 'Tigrillo', Acampada por Gaza y Saray Arranz, Premios Jóvenes infoLibre

Valeria Castro, Daniel Valero 'Tigrillo', Acampada por Gaza y Saray Arranz, Premios Jóvenes infoLibre

Puede ser que, en ciertos momentos muy puntuales, nos miren con más lupa, sobre todo a mí al liderar un equipo, siendo mujer y teniendo 31 años. 

No estudié una carrera técnica y en ciertas ocasiones sí que he podido tener el síndrome de la impostora

Las mujeres sufrimos, por lo general, además el síndrome de la impostora y dudamos constantemente de nuestro potencial. Esto, en una profesión tan masculinizada, será aún más acentuado. ¿Se puede salir de esta espiral y dar un paso al frente? 

Por norma general cualquier mujer, y más en un ámbito tecnológico, pasamos por ello más de una vez al año, por no decir más de una vez al mes o una vez a la semana. Pero sí se puede salir de esta espiral, y soy el ejemplo de que se puede. No estudié una carrera técnica y en ciertas ocasiones sí que he podido tener ese síndrome de la impostora, de decir "estoy haciendo un trabajo para el que no he estudiado, para el que no estoy preparada, y quizás haya gente fuera que no tiene la oportunidad y está muchísimo más preparada que yo". Pero se me pasa rápido cuando me doy cuenta, o me hacen ver, que el trabajo que estoy haciendo está bien hecho, que el equipo está contento, que las cosas salen o que tenemos usuarios.

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