tintaLibre

Albert Rivera, otra vez al desnudo

Ciudadanos, viaje al centro del oportunismo, en tintaLibre de noviembre

Aníbal Malvar

Haré la historia de un ser de otro mundo,de un animal de galaxias [...]Es una historia enterradaes sobre un ser de la Nada

(Canción del Elegido, Silvio Rodríguez)

Hace ya casi una década nació a la política Albert Rivera desnudo y fresco como un bebé, inofensivo como un bebé, desarropado como un bebé. Hay bastantes películas de terror que parten de la idílica recreación del hogar candoroso de un niño para después irse enturbiando, ensombreciendo, tenebrizando, criminalizando, hasta que nos damos cuenta de que el niño es un alienígena, o un poseso, o la reencarnación de Lucifer, o el mismísimo Mal hecho carne. Es la película que están presenciando todos los partidos políticos del arcoiris ideológico español cada vez que ven rodar sobre sus encuestas la naranja feroz y glotona de Ciudadanos.

Los huesos de Unión, Progreso y Democracia ya están pelados y rebañados en el plato de este Saturno inverso que devora a sus padres en vez de a sus hijos. Al Partido Popular le ha roído ya más de un miembro, y C´s amenaza con fabricar chorizos con la sangría de votos que espera provocarle el 20 de diciembre. Incluso a su némesis, el neo-Podemos centrado y buenista que se inventaron Pablo Iglesias e Íñigo Errejón tras las europeas de 2014, le está comiendo precisamente el centro-izquierda.

Las tres primeras formaciones alimentaron el crecimiento del inofensivo cachorrito. Primero fue una facción de UPyD, que intentó pactar con los de Rivera, pero el animalillo enseñó los primeros dientes y ahora unos y otros están donde están. Pero el gran gesto, incluso la gran puesta de largo de Albert Rivera como nuevo líder de ámbito estatal, se lo otorgaron el PP y el PSOE. Al alimón. Escoltado por el popular Eduardo Zaplana y el socialista José Bono, el 28 de mayo de 2013 el Club Siglo XXI abría sus puertas y daba micrófono al joven político catalán para que arrullara con su ideario los oídos de lo más granado del sector financiero español. Seis meses después, C´s anunciaba su intención de dar el salto a la política de ámbito nacional. Un anuncio algo engañoso: la formación ya había concurrido a las generales en 2008. Sólo recibieron 45.750 papeletas. Ningún diputado.

-¿Es posible que ahora, viendo las encuestas, Bono y Zaplana se estén arrepintiendo de haber dado la alternativa a Rivera?

-No lo creo. Los dos son capaces de pensar en clave de Estado. Miran más allá del cortoplacismo de partidos. Pensaron que más valía tener un socio fiable. Además, los dos engendraron el foro de ministros por la unidad de España [Fundación España Constitucional], y ahí encajaba muy bien C´s.

-Pues no le ha salido nada bien al PP y al PSOE. A los dos les está esquilmando muchos votos. Rivera parece un animal político omnívoro. Come de todos los platos.

-Algo de eso hay. Rivera tiene una notable capacidad de adaptación.

Quien responde a las preguntas de esta revista es Francesc Miralles, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y coautor, junto a Pep Campadabal, del ensayo De Ciutadans a Ciudadanos (la otra cara del neoliberalismo), que saldrá a la venta en unas semanas con el sello Foca Investigación (Akal).

-Voy a darle la vuelta a la anterior pregunta. Si Rivera se vende al electorado como político nuevo y removedor de las alfombras, escoge dos curiosos padrinos. Bono es el máximo representante del socialismo más reaccionario y beato. Y Zaplana... Bueno, fue presidente de la comunidad más corrupta del país, aparece en las escuchas del caso Naseiro por financiación ilegal del PP...

-Para él era la oportunidad de acceder a la élite financiera. Bono representa al dinero de toda la vida por su fortuna familiar y Zaplana, en ciertos círculos, es percibido como ejemplo de éxito. Aunque también carga con su leyenda negra. Aquí en Valencia corre un rumor. La salida de Zaplana a Telefónica en 2008 [con más 500.000 euros de sueldo anual] coincide con la cascada de querellas del PSOE contra el PP valenciano. Como si el PSOE hubiera pactado su impunidad a cambio de dejar caer a otros. Pero, ya te digo, es solamente un rumor.

Rivera el depredador

El filósofo Fernando Savater fue uno de los más destacados inspiradores tanto de UPyD como del incipiente Ciudadanos (entonces Ciutadans). De hecho, se significó como una de las voces que con más convicción arroparon la idea de fusión en un solo partido de las dos formaciones transversales a finales de la década pasada. Las fuerzas representantes de esa posible “Tercera España” que acuñó Rosa Díez. Ya en 2007, recién creada UPyD, Rivera enojaba a la exsocialista ofreciéndole ser la líder regional en Euskadi de una confederación de partidos antinacionalistas. Más tarde ofrecería una ensamble con primarias que Rosa Díez, ya con un caladero de 1.143.225 votos en 2011 y grupo parlamentario propio, rechazó.

“A los que decís que UPyD ha fracasado, hay que corregiros: a Rosa Díez le salió genial”, responde el filósofo a una primera pregunta un tanto impertinente del periodista. “Sin tener los apoyos económicos y mediáticos que hoy tiene C´s, conseguimos representación en el Parlamento español, en el vasco, en el europeo.... Lo que pasa es que hoy otra gente está rentabilizando aquello que hizo UPyD. Si Rosa y yo hubiéramos salido tantas veces en televisión como Albert Rivera o Pablo Iglesias, quizá estuviéramos hablando de otro panorama. Aunque también es cierto que las tertulias no tenían el empuje que tienen ahora”. En todo caso, Fernando Savater no reniega de su apoyo inaugural a Albert Rivera. “Es una persona que ha madurado extraordinariamente. El otro día lo demostró en el debate con Pablo Iglesias [La Sexta, Salvados, 18-10-15]. La diferencia entre los dos era abismal. Iglesias se limitaba a lanzar lemas a ver si alguno colaba. Albert Rivera es hoy el mejor de los líderes de los partidos, aunque, tal y como está el país, en España eso no significa demasiado”, el filósofo se ríe maliciosamente.

Pero la fagocitación de UPyD no se debe sólo al innegable talento de Rivera como estratega. Quizá sencillamente esperó sentado a ver pasar el cadáver de su enemigo/amigo. El partido de Rosa Díez ardía por dentro azuzado por las disputas internas. De ello puede dar cuenta el actual diputado de C´s en las Cortes valencianas Alexis Marí. Cuando militaba en UPyD, entre 2011 y 2014, le ganó las primarias valencianas al apparatchik dilecto de Rosa Díez, Toni Cantó. “La dirección de UPyD no aceptó ninguno de los dos resultados”, asegura Marí aludiendo también a otro upeydazo contra la dirección en Murcia. “Rosa Díez y muchos de sus acólitos hicieron el vacío a los discrepantes y dejaron de hablar con los nuevos dirigentes”. El hoy diputado ciudadano define con buena prosa la razón por la que se produjo el éxodo de cuadros de UPyD a C´s desde 2013 hasta hoy en la obra coral C´s, deconstruyendo a Albert Rivera (Ediciones Deusto, 2015): “El mínimo espíritu de supervivencia invita a tomar partido por quien apuesta por llevar adelante un proyecto político antes que por quien, como un marine o un legionario novio de la muerte, ya sólo piensa en caer con más valentía que inteligencia”.

Cuando Rivera inició el pulso definitivo con UPyD, los magenta manejaban estimaciones del voto del 10%, y subiendo. El CIS del pasado mes de julio sumerge a UPyD hasta una estimación de voto del 1,3%, mientras C´s se sitúa en el 11,1%. Además de pescar y cocinar el pez magenta de la cabeza a la cola, el partido de Albert Rivera se ha nutrido de muchos otros caladeros de votos. Según el CIS del pasado abril, un 21,3% de los votantes del PP en 2011 se decantaba ya por C´s. Rivera seduce también a un 13,3% del votante socialista que respaldó entonces a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Rivera el poliédrico

Un “experto en ideas socialistas”, como se define a sí mismo, acuerda desde las cañerías del PSOE analizar para esta revista la figura de Rivera si se le respeta el anonimato. “Tenía mucho mejor producto que Rosa Díez. Ella no es representativa para nada de los sectores sociales con los que quería contactar. Rivera ha sabido aparecer como un exponente de las clases medias emergentes. Algo que se nota, por ejemplo, en la indumentaria que elige”. Sorprende en este sentido analizar el barómetro del Gabinet d´Estudis Socials i Opinió Pública (Gesop) del pasado mes de abril. Sólo un 67,5% de los votantes de C´s cree que la situación económica de España es “mala” o “muy mala”, frente al 84% del PSOE y el 93,6% de Podemos. Está claro que pocos simpatizantes de Rivera habitan entre ese 29,2% de españoles que vive por debajo del umbral de la pobreza, según la tasa Arope que elabora el Instituto Nacional de Estadística.

Rivera, un barcelonés que cumplirá 36 años en noviembre, viene de una familia acomodada, de origen malagueño, poseedores de una tienda de electrodomésticos y que gozaron de recursos económicos para pagar a su único hijo la matrícula en Derecho en la Universidad privada y católica Ramón Llull. Matricularse en dicho centro por la ESADE, como en su momento hizo el líder de C´s, cuesta en la actualidad 14.800 euros por curso (el salario medio en España es de 26.162€). Campeón de natación catalán con 16 años, Rivera se empleó en La Caixa en 2002 y en 2004 ascendió por oposición a la asesoría jurídica de la entidad bancaria. En 2006 solicitó la excedencia para emprender su carrera política y ganarse en las autonómicas de diciembre el acta de diputado. “Clase media emergente”, como lo definía el analista del PSOE antes citado. “No he sido nunca de los hippies, ni de los punkies, ni de los pijos. Mejor [ser] de todo”, se definía Rivera en una entrevista concedida a la periodista Marisa Gallero y recogida en la “deconstrucción” del candidato publicada este septiembre por la editorial Deusto.

El candidato del IBEX

Rivera es el candidato que no quiere proceder de ninguna clase social, no se adscribe a ninguna ideología y no desea ningún apoyo que no provenga del pueblo. Ahora a lo que más se dedica es a desmentir que, como se ha repetido ya demasiado, sea el “candidato del Ibex35”. El abalorio dialéctico se lo colocó el presidente del Banco de Sabadell, Josep Oliu, cuando en junio de 2014 expuso públicamente: “[Ni PP ni PSOE] son en absoluto representantes de los intereses empresariales. Empieza a ser el momento de decir basta ya de regulación. [Tenemos que crear] una especie de Podemos de derechas. El Podemos que tenemos nos asusta un poco”. En los siguientes comicios, las municipales y autonómicas de 2015, C´s cosechaba 1.567.633 y 1.195.717 votos, respectivamente.

“No parece que Ciudadanos tenga ninguna dificultad económica. Sólo hay que ver la campaña y su presencia en los medios, en todas partes”, especula Enrique González Duro, psiquiatra, experto en liderazgo, autor de varias biografías psicológicas de mandatarios históricos y contemporáneos como Napoleón o Franco, y autor de La máscara de los poderosos. “Yo sí creo que Rivera es un nuevo líder elegido por los bancos, que es el candidato del Ibex 35. La derecha del PP es cada vez más mostrenca, y la oligarquía ha buscado un candidato más presentable que Mariano Rajoy o que cualquiera que pueda sucederle. Ciudadanos tiene sedes por todas partes, no como Podemos. Aunque, la verdad, yo creo que Podemos también obtendría préstamos si los pidiera, porque los bancos saben cómo estar con Dios y con el diablo”.

Rivera el transparente

El asunto de la financiación de C´s sigue siendo tema de discusión. Rivera presumía ante Gallero, en la citada entrevista: “Llegar a 2014 con superávit, sin un crédito bancario y todo pagado, es para mí un orgullo. Algunos no entienden que en el siglo XXI no hace falta poner vallas publicitarias, sino convencer a la gente. No se puede comprar la credibilidad del partido de Bárcenas con anuncios”. En 2013 (último ejercicio desglosado), C´s declaró ante el Tribunal de Cuentas ingresos por 1.435.202 euros frente a 1.167.384 euros de gastos.

Sin embargo, este abanderado de la transparencia financiera de los partidos y de la deuda cero con los bancos todavía no “proporciona información sobre donaciones, subvenciones y créditos”, según denunciaba el pasado 28 de enero la Sindicatura de Comptes en su informe correspondiente a este mismo ejercicio de 2013. También le reprochan opacidad en las cuentas de la fundación Tribuna Cívica. Y, en el apartado dedicado a transparencia de la página web de C´s, sólo se recogen los balances de 2010 en adelante. Los autores del libro De Ciutadans a Ciudadanos, Pep Campadabal y Francesc Miralles, coinciden en que les encantaría conocer las cuentas de 2009. Fue aquel un año extraño para Ciudadanos y para Albert Rivera, que estuvo a punto de perder las riendas del partido. Se acercó mucho al dinero.

Rivera, sin consultar siquiera con algunos de sus más cercanos colaboradores, decidió concurrir a las elecciones europeas de 2009 dentro de la plataforma paneuropea Libertas, un conglomerado de partidos euroescépticos (se autodefinen como euro-realistas) fundado por el multimillonario ultracatólico irlandés Declan Ganley, quien hizo su fortuna con una empresa de explotación maderera de Letonia que acabó siendo un imperio extendido por varios países de la antigua URSS. El candidato impuesto por Ganley a Rivera era el también millonario Miguel Durán, expresidente de la ONCE, empresario de comunicación y abogado que, años más tarde, se encargaría de la defensa de Pablo Crespo, número dos de la Gürtel.

Rivera no sólo escandalizó a sus correligionarios con esta alianza. Incluso sus dos diputados, Antonio Robles y José Domingo, renunciaron a su acta y salieron del partido. Hasta Rosa Díez, la señora Némesis, recomendó a Rivera que no saltara de esa banqueta con la soga de Libertas atada al cuello. Libertas acoge a partidos euroescépticos, xenófobos, integristas católicos, antiabortistas, puramente racistas... Mal acomodo panideológico para un líder que coloca siempre en sus despachos una foto de Martin Luther King.

“Fue una cuestión de dinero”, dice Pep Campadabal. “Ciudadanos era un partido con una pelea interna importante, y llega un millonario y no se sabe qué millones o qué promete. Y Rivera pasa a estar en contra del aborto y a asumir otros valores que se dan de hostias con todo lo que había defendido antes”. El día de las urnas Miguel Durán cosechó 22.903 votos (0,15%). Un desastre. Rivera se sometió a una moción de confianza, que ganó, entre serias tensiones, a cambio de desterrar a la mitad de su ejecutiva íntima.

Rivera el líder

Un año más tarde, en las catalanas del 28 de diciembre de 2010, el líder de C´s revierte la situación y consolida su liderazgo tras lograr tres escaños en el Parlamento catalán y 106.154 votos. En las de 2012, ya colecta 275.000 papeletas y nueve diputados. En las europeas de 2014, embolsa medio millón de sufragios y obtiene dos escaños. No fue una noche triunfal. Los de Rivera esperaban tres. Pero la eclosión de Podemos (5) les cogió tan de sorpresa como a la práctica totalidad de los expertos en demoscopia. Y les restó representación. Había otro tiburón pescando en los caladeros del descontento. Igual de joven y de fuerte. También sufrió la contrariedad de tener que aliarse con su bestia negra, Convergència Democrática de Catalunya, y con el PNV. Estos dos formaban tradicionalmente parte de la Alianza de los Liberales y los Demócratas Europeos, ALDE, e intentaron vetar el ingreso de C´s. Pero el partido naranja no encontraba otra ubicación posible en el arco de grupos de Estrasburgo y se hubo de sentar a la misma mesa que los independentistas españófobos de Artur Mas.

-¿Cómo le explica Albert Rivera eso a sus electores? Suena demasiado contradictorio.

-Porque la política europea no le importa a nadie, exagera Francesc Miralles. Y porque Albert Rivera siempre es capaz de convertir un error en una victoria. Esa alianza ni siquiera le desgastó en Cataluña. Vendió que había humillado a CDC eludiendo su veto. Es la clave de su éxito. No dar ninguna imagen. No ser demasiado concreto en ideas y mensajes. Hay demanda de cambio en España, dice. Es el significante vacío, que tiene más éxito en política de lo que la gente cree. Hay políticos que creen que ganan concretando, y no es así, concluye este licenciado en Ciencias Políticas.

Rivera el reconciliador

Quizá no estén muy de acuerdo con este aserto los militantes de Podemos críticos con la domesticación del discurso de Pablo Iglesias y su equipo. A esta lenidad achacan que Podemos sea hoy la cuarta fuerza en las encuestas, por detrás de C´s. “Lo que está sucediendo con Ciudadanos y Podemos se escenificó muy bien ayer” [debate Iglesias/Rivera en La Sexta el 18 de octubre], señala el consultor socialista citado. “Iglesias aceptó el terreno común del debate de lo viejo contra lo nuevo, vamos a ver quién es más guay. Rivera es más suave y levanta menos ampollas. Iglesias no dijo ni una vez la palabra izquierda, pero eso no le quita de las resonancias de fracaso, de cierta imagen de perdedor, no sé, de rencor social”.

El veterano consultor político José Luis Sanchís, que ha asesorado electoralmente a Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Carlos Menem y Jordi Pujol, entre muchos otros dirigentes, considera que Rivera tiene ventaja natural sobre Iglesias para arrebatarle el voto desencantado. Para convertirlo en la cuarta víctima de su voracidad: “Uno es el chico bueno y otro es el chico malo, el rebelde. La imagen de Rivera es más positiva. Además, la jugada de apoyar en Madrid al PP y en Andalucía al PSOE no le ha perjudicado. Ha sabido transmitir que se niega a elegir entre papá y mamá, que él escoge lo mejor. Y eso le hace parecer menos dogmático”. En todo caso, José Luis Sanchís no hace todavía apuestas. Queda la campaña electoral.

También Miralles, desde una perspectiva más crítica, reconoce que las alianzas simultáneas con el PP y el PSOE han beneficiado, de momento, las expectativas de Ciudadanos: “Es parte de su estrategia. Sabe que la cultura del consenso aún pesa mucho en España. Rivera vende el discurso de que puede ser el hombre que ponga de acuerdo a la derecha y a la izquierda, y parece ser que los votantes están dispuestos a comprarlo”.

De momento, un candidato que propone la subida del IVA superreducido (el del pan y la leche) y el contrato único, acapara la mayor parte del voto entre los españoles que se identifican como de centro-izquierda (23,7%). Por encima de Podemos (21,5%) y PSOE (21%), según el ya comentado barómetro del Gesop de abril. Y, todas las encuestas vaticinan, que el niño que nació desnudo sigue devorando la tarta electoral por el centro, la izquierda y la derecha mientras recita su curioso mantra vital e ideológico: “No he sido nunca de los hippies, ni de los punkies, ni de los pijos. Mejor ser de todo”.

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