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Diez años con el corazón de papel

En marzo de 2013, tintaLibre emprendió una singladura periodística en un escenario donde ya dominaba el periodismo digital y el papel estaba condenado a lo testimonial. No sólo eso. El modelo de sociedad de infoLibre era un modelo sostenido por la aportación y suscripción de lectores, socios y amigos, un modelo societario que prescindía de la ayuda de un gran grupo de comunicación que velase por sus intereses, el modelo canónico.

En 2013, ambas novedades estaban condenadas a un incierto futuro y a una dura prueba de supervivencia. Una década más tarde, sacamos el número 111 de nuestra revista y lo hacemos después de un largo recorrido en el que hemos investigado, analizado, pensado, y a veces renegado, de los males de este tiempo acelerado en el que iniciamos el viaje en plena Gran Recesión y estamos ahora mismo enfangados en una guerra con visos mundiales, una inflación por las nubes, un programa de transición ecológica entre paréntesis por las circunstancias, y un estremecimiento geopolítico de pronóstico reservado.

Pero nosotros seguimos a lo nuestro: un periodismo sin máscaras, un periodismo reposado, la crónica de los acontecimientos que se escapan de la tiranía del click omnipresente y exigen un consumo más reposado y juicioso. Seguimos apostando por la palabra y la buena edición en papel, por la fotografía cómplice y el texto largo y bien ponderado. Cuando todo se conjura en favor de la velocidad y la inmediatez apostamos por un tren de largo recorrido con parada en las principales estaciones, por unos momentos de reflexión y, dicho sin pedantería, de pensamiento, ese pensamiento que tantas veces echamos en falta en una profesión que vive, nunca mejor dicho, en las nubes, en la nube digital donde se almacenan cantidad de residuos tóxicos como los bulos, las noticias falsas o los hechos alternativos.

Las poderosas líneas argumentales de estos diez años están ahí: desde el ascenso del feminismo y el combate por la desigualdad, desde el capitalismo que ha entrado en una fase hiperglobal, o el retrato del país que sigue teniendo problemas de memoria histórica y sufre una precariedad en el empleo crónica, desde esta España que ha conocido las mascaradas de la monarquía y de un procés catalán que a veces se confundió con una comedia bufa. Dichos argumentos se pueden encontrar en estas páginas especiales donde han contribuido una veintena de autores que suelen acompañarnos mes a mes en nuestro intento de no cerrar los ojos y apartar la vista tanto de lo que más duele (ahí está la pandemia) como de lo que más nos escuece (el ascenso de un fascismo de nueva careta).

En medio de la tormenta ahí van estas páginas impresas sin máscaras, sin filtro, sin miedo.

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