‘Todo lo que amas’: ¿Cómo tratarías a tu novio nazi?

Imagen promocional de la serie producida por The Oslo Company for Discovery

La plataforma española Filmin ofrece una pequeña y notable serie noruega, de poco más de dos horas en total, en la que una joven se enamora de un nazi sin saber que lo es, Todo lo que amas. No se trata de algo que podría pasarle a cualquiera, pero la serie hace creíble y digno de reflexión como sí puede pasarle a alguien en particular. Los protagonistas del romance se conocieron de niños, antes de que el radicalismo fuera algo concebible. La química que les unió entonces se recupera en su reencuentro.

La protagonista no sospecha que se ha enamorado de un fanático

La protagonista de la historia, Sara, aparece como una chica lista pero atolondrada, más pendiente de las hormonas que de las conversaciones con su objeto de deseo. No tiene la menor sospecha de que Jonas, el niño que tanto le gustó en los campamentos veraniegos, se ha convertido en un nazi en la soledad de su dormitorio, ante su ordenador.

Este es el punto de partida ante el que se nos sitúa como audiencia. Siete episodios de veinticinco minutos desarrollan la historia. Con pinceladas ligeras pero seguras los personajes van desvelándose y transformándose con su relación.

Una historia de amor que transforma a sus participantes

Sara va tomando conciencia de los hechos y convirtiéndose en una persona valiente. Presenciamos su despertar. Jonas, rígido y hermético, a través de un amor inocente, que ni siquiera sospecha las pulsiones de odio que anidan en su cabeza, se suaviza, se relaja, empieza a abrirse a otros puntos de vista.

Pero la realidad no se puede ocultar mucho tiempo. Resulta inevitable desde que comienza la serie que la verdad tiene que sobresaltar a ese feliz enamoramiento. Especialmente, tratándose de una pareja noruega.

Noruega ha sufrido terribles atentados de supremacistas blancos

El país escandinavo está a punto de conmemorar los atentados del 22 de julio de 2011. Un lobo solitario de la extrema derecha asesinó a tiros a 69 adolescentes que participaban en un campamento en la isla de Utøya y a otras ocho personas en un coche bomba en Oslo.

Lo inconcebible había ocurrido en Noruega. Y volvió a repetirse. Otro individuo aislado de parecida ideología mató a su propia hermanastra, adoptada de origen chino, y atacó una mezquita en 2019.

¿Por qué alguien acomodado vive para el odio?

La paradoja de que jóvenes acomodados noruegos acumulen tal odio, resentimiento y radicalización resulta intrigante para la mayoría de las personas, también en otros lugares del mundo en los que ha ocurrido.

Lo que convierte en audaz e interesante la propuesta de esta serie es su aproximación al nazismo desde el amor. Y esa idea, que luego ha sido bellamente desarrollada, parte de una directiva muy peculiar.

Una joven noruega de piel oscura ha ideado la serie

Nora Ibrahim, de 33 años, comenzó su carrera como periodista, para después especializarse durante casi una década en desarrollar formatos para el público más joven. Lo ha hecho con ficción y programas, muchos años para internet, y desde hace algunos para la televisión.

Ella se puso en contacto con la productora ejecutiva de la serie, la guionista Marie Hafting, y le encomendó este encargo que se centra exclusivamente en un punto concreto de un asunto delicado.

¿Se puede ayudar a cambiar a un nazi?

La pregunta que plantea es cómo se debe tratar a los extremistas radicales, a los nazis en este caso. ¿Hubo algún momento en la vida de los violentos por odio, de los asesinos por convicciones, en los que se les pudo haber ayudado a salir de esa espiral hacia la violencia?

La ficción aborda la cuestión con un rodaje que destaca lo sensual. Los rayos de sol, los árboles, las caricias, la alegría llaman a la vida al cerebro ya profundamente perturbado de Jonas.

El meollo del asunto no se aborda directamente con profundas conversaciones. Se rodea con sutiles aproximaciones que permiten a las y los espectadores ir reflexionando sobre su posición ante un dilema que escuece se haga lo que se haga.

Una secundaria clave

Dentro del reparto aparece el personaje de Hina, compañera de piso de Sara y amiga íntima, musulmana de piel oscura. Parece un alter ego de la creadora del concepto de la serie, Ibrahim, también de orígenes extranjeros.

Hina es, a ojos de un nazi, la encarnación de todo lo que está mal en Noruega. En Todo lo que amas, una vez más, aparece como una presencia hábilmente definida para profundizar en la disyuntiva que se plantea.

Como estudiante de criminología, Hina se ve obligada a estudiar desde distintas disciplinas sobre mal y el tratamiento a los criminales. Combina en su persona ser víctima del racismo y tener una mirada de largo alcance sobre la maldad y el comportamiento humano.

Se habla poco, pero se sabe muy bien qué decir

No se habla demasiado en esta serie, pero se sabe perfectamente lo que se quiere decir. Marie Hafting y su equipo se documentaron a conciencia antes de abordar el guion. Se reunieron con periodistas, científicos, con la Policía de Seguridad Noruega, con antiguos extremistas y con exnovias de fascistas.

El fenómeno que analizan tiene un alcance internacional. Como ha explicado Hafting al respecto, se ha formado una subcultura mundial en el que la gente se reúne en la red y tratan de escalar la guerra racial para asegurar la supremacía blanca.

Hafting ha tenido el enorme acierto de no querer contar todo lo investigado con palabras. Para ello ha sido vital la labor del prestigioso director Stian Kristiansen. Su enfoque fue intentar no resultar moralista.

Aparecen jóvenes nazis de diferentes perfiles, aparece el espantoso vértigo del salto a la acción violenta, aparece también la semilla del radicalismo como una puerta a la que se llama por primera vez sin tener idea de dónde desemboca.

Pero para contar ambos mundos, el de la armonía y el del odio, el espacio, la luz o el tiempo que se concede a los personajes cuando están juntos resulta más elocuente y evocador que grandes disertaciones.

Kristiansen afirma en Nordisk Film&TV Fond que se dedicó a trabajar la química entre intérpretes y cuando estos necesitaban conocer algo de sus motivaciones les remitía a Marie Hafting.

Y es que los jóvenes actores son prácticamente debutantes y parte del trabajo ha sido crear un clima de confianza, con respeto al guion, pero también con margen para la improvisación, para obtener un mejor resultado.

¿Demasiado bonita?

Por un momento, la apuesta rotunda por lo luminoso y lo sensorial puede parecer excesivamente esteta o publicitaria, adornada además con melodías de la música local Ary. A ello ayuda que la protagonista, Mina Dale, resulta más encantadora que la cría de un delfín y un gatito.

La opción elegida se demuestra sin embargo eficaz para comprender qué podría tumbar las barreras levantadas ante el mundo por parte de un chico que ha cruzado ya muchas líneas rojas en el pozo de oscuridad en el que se encuentra.

Concebida para tres temporadas

Los siete episodios disponibles podrían verse como una unidad completada y resultaría suficiente. No hay final cerrado, no se responde a nada. Simplemente se plantea de forma brillante un interrogante significativo.

Sin embargo, Marie Hafting ha empezado a  trabajar en el arco de una segunda temporada que aún no ha sido confirmada y plantea tres entregas para desarrollar la historia al completo. Sería una pena no poder profundizar con ella sobre la radicalización y uno de sus posibles antídotos, el amor.

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